Mientras el continente europeo registra 221 kilogramos de leche y derivados por persona al año, África apenas alcanza los 35. Un análisis de Our World in Data muestra las profundas diferencias regionales en el consumo de lácteos y plantea oportunidades para países productores como Colombia.
Europa continúa liderando el consumo mundial de leche y productos lácteos. Así lo revela un reciente análisis de Our World in Data, elaborado con cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, que ubica al continente con una disponibilidad de 221 kilogramos por habitante al año de leche y derivados.
La cifra supera ampliamente el promedio mundial, estimado en 87 kilogramos por persona, y confirma el peso que tienen la tradición ganadera, la industria de transformación y los hábitos de consumo en esta región.
El ranking
El estudio, que analiza la oferta anual de productos lácteos para consumo humano durante 2023, muestra marcadas diferencias entre las regiones del mundo.
Europa ocupa el primer lugar con 221 kilogramos por habitante al año, seguida por Norteamérica con 183 kilogramos, Oceanía con 145, Sudamérica con 141, Asia con 65 y África, que registra el nivel más bajo con apenas 35 kilogramos por persona.
Los investigadores Hannah Ritchie y Pablo Arriagada destacan que la disponibilidad de productos lácteos en Europa es más de dos veces superior al promedio mundial, mientras que África y Asia continúan muy por debajo de esos niveles.
La metodología utilizada corresponde a la disponibilidad para consumo, es decir, la cantidad de leche y derivados que llega al consumidor final.
Incluye productos como yogur y queso (convertidos a su equivalente en leche), excluye la mantequilla y contempla las pérdidas y desperdicios en la etapa de consumo, por lo que las cifras pueden ser ligeramente superiores al consumo efectivo.
Tradición, industria y poder adquisitivo
Las diferencias obedecen a factores históricos, culturales y económicos.
Europa ha construido durante siglos una sólida ganadería especializada y una potente industria de transformación láctea, condiciones que explican su elevada disponibilidad de estos productos.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ha señalado que, aunque el consumo sigue siendo más alto en los países desarrollados, la demanda crece de manera sostenida en las economías emergentes gracias al aumento de los ingresos, la urbanización y los cambios en los hábitos alimentarios.
“El crecimiento de la demanda de leche y productos lácteos representa una importante oportunidad para los productores y para los diferentes actores de la cadena láctea”, destaca el organismo.
En regiones como Asia oriental y el sudeste asiático, especialmente en países con grandes poblaciones, el consumo ha venido aumentando durante las últimas décadas, aunque todavía permanece lejos de los niveles registrados en Europa y Norteamérica.
¿Y Colombia dónde está?
Para Ricardo Arenas, coordinador de las cadenas de carne y leche de Fedegán, Colombia presenta un panorama favorable, aunque con retos importantes.
“Colombia llega actualmente a un consumo per cápita estimado de 168 litros por habitante al año, lo que nos ubicaría por encima del promedio mundial y regional. Sin embargo, al analizar con mayor detalle se observan diferencias muy marcadas entre los distintos estratos socioeconómicos, una brecha que debemos cerrar”, explicó.
El directivo considera que ese objetivo dependerá del fortalecimiento de las campañas de promoción del consumo, la innovación en nuevos productos lácteos y la modernización de los canales de distribución para llegar a más consumidores.
Oportunidad para países productores
Más allá del liderazgo europeo**, las cifras evidencian que el consumo mundial de lácteos continúa creciendo** y que los mercados emergentes representan un espacio importante para la expansión del sector.
Para países productores como Colombia, el aumento de la demanda internacional y la consolidación de mercados con mayor consumo mantienen a la leche y sus derivados entre los alimentos de mayor relevancia nutricional y económica, al tiempo que abren oportunidades para fortalecer la competitividad de toda la cadena láctea.
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