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Marco Rubio sobre Cuba

Foto: TIME

Las recientes declaraciones de Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU., calificando al régimen como “incompetente”, se suman a una política más agresiva por parte de Donald Trump.

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Escala tensión entre EE.UU. y Cuba: “El régimen no va a entregar el poder”: Julio Shiling, politólogo cubano

por: Juan Pablo Sánchez M- 31 de Diciembre 1969

Las declaraciones de Marco Rubio y el endurecimiento de la política de Donald Trump vuelven a poner a Cuba en el centro del debate internacional. En entrevista, el politólogo Julio Shiling sostiene que el régimen enfrenta una crisis estructural, pero advierte que no caerá sin presión externa decisiva.

Las declaraciones de Marco Rubio y el endurecimiento de la política de Donald Trump vuelven a poner a Cuba en el centro del debate internacional. En entrevista, el politólogo Julio Shiling sostiene que el régimen enfrenta una crisis estructural, pero advierte que no caerá sin presión externa decisiva.


La tensión entre Estados Unidos y Cuba ha vuelto a escalar con fuerza. Las recientes declaraciones de Marco Rubio, calificando al régimen como “incompetente”, se suman a una política más agresiva por parte de Donald Trump, quien ha endurecido sanciones e incluso ha insinuado la posibilidad de tomar el control de la isla.

En paralelo, el régimen de Miguel Díaz-Canel enfrenta una de las peores crisis de su historia reciente: apagones prolongados, escasez generalizada y una creciente presión social, agravada por el fin del suministro petrolero subsidiado desde Venezuela.

Para analizar este escenario, el politólogo cubano Julio Shiling advirtió que la situación actual no puede entenderse únicamente como un conflicto bilateral. “Esto no es un problema entre Estados Unidos y Cuba; es un problema de seguridad regional frente a una base histórica de subversión”, afirmó.


Crisis energética y dependencia estructural


Uno de los factores clave en el deterioro de la isla es el colapso del modelo energético, tras la pérdida del apoyo del régimen de Nicolás Maduro.

Según Shiling, esta crisis revela la esencia del sistema: “Cuba comunista siempre ha dependido de factores externos. El petróleo no era para el consumo interno: hasta el 80 % se revendía para financiar el aparato represivo”.

El analista explicó que, aunque el régimen ha logrado sostenerse durante décadas, lo ha hecho gracias a “una careta de oxígeno externa”, primero soviética y luego venezolana. Sin ese respaldo, la fragilidad del sistema se vuelve evidente.


¿Negociación o confrontación?


A pesar de la tensión, Washington y La Habana han reconocido contactos diplomáticos. Sin embargo, Shiling descarta que una negociación real pueda conducir a un cambio político.

“El castrocomunismo no va a negociar su salida del poder. Es un régimen totalitario, no autoritario”, afirmó. Y explicó la diferencia: “En un sistema totalitario, la sociedad civil ha sido destruida. Todo depende del aparato político”.

En ese sentido, insistió en que una transición en Cuba requeriría un proceso profundo de transformación institucional: “Hablamos de una descolonización política, con justicia transicional, como ocurrió en otros regímenes totalitarios”.


Presión externa como único detonante


Para el politólogo, la historia reciente demuestra que el régimen cubano no cede ante presiones internas. Por eso, considera que el factor decisivo debe venir del exterior.

“Solo una acción contundente o la amenaza creíble de una acción militar podría provocar un cambio real”, sostuvo. Y agregó: “El régimen puede intentar ganar tiempo, pero no tiene intención de ceder”.

Shiling también subrayó que el interés de Estados Unidos va más allá de la isla: “Cuba es la base desde donde se ha proyectado la influencia de potencias como China, Rusia o Irán en América Latina”.


Petro y la polémica regional


En medio de esta crisis, la postura del presidente colombiano Gustavo Petro ha generado controversia. Su rechazo a una eventual intervención militar fue celebrado por Díaz-Canel, lo que ha sido interpretado como un alineamiento político.

Shiling fue especialmente crítico: “Petro es un eco de lo que dicta La Habana”. Además, cuestionó el discurso de soberanía utilizado para defender al régimen: “La soberanía reside en el pueblo, no en una dictadura que ha impedido elecciones libres por más de seis décadas”.

El analista también advirtió sobre la influencia del modelo cubano en la región, señalando conexiones políticas e ideológicas con distintos movimientos de izquierda en América Latina, con Evo Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, los Kirchner en Argentina y, por supuesto, la izquierda colombiana.


Colombia en riesgo: elecciones y polarización


Más allá de Cuba, la entrevista abordó el panorama político colombiano. Shiling alertó sobre el avance de sectores de izquierda radical y el riesgo que esto representa para la democracia.

“Hay una división en las fuerzas democráticas que puede facilitar el avance de proyectos autoritarios”, señaló. Y advirtió que una eventual continuidad de ese modelo implicaría “una transformación radical del sistema político colombiano”.


El futuro inmediato de Cuba


Sobre el desenlace de la crisis, Shiling descartó una implosión espontánea o una transición negociada en el corto plazo. En su análisis, el escenario más probable es una prolongación del régimen bajo mayor represión, a menos que haya una intervención decisiva.

“El régimen va a intentar comprar tiempo. Sabe que el calendario político en Estados Unidos juega a su favor”, explicó.

Sin embargo, concluyó que el margen de maniobra es limitado: “Si Estados Unidos quiere un cambio real en el hemisferio, tiene que actuar con decisión. Resolver el problema de Cuba implica resolver muchos otros en la región”.

La crisis en la isla, lejos de ser un asunto aislado, se consolida así como uno de los puntos más sensibles en el tablero geopolítico de América Latina.