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Europa perdió 2,5 millones de vacas lecheras

Foto: lavozdegalicia.es

Entre 2005 y 2020, la Unión Europea perdió alrededor de 5,3 millones de granjas.

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Europa pierde millones de vacas lecheras en una década y enciende alarmas en el sector

por: Angie Barbosa- 31 de Diciembre 1969

En diez años, la Unión Europea ha perdido una parte considerable de su hato ganadero, especialmente vacas lecheras y bovinos para producción de carne. La combinación de políticas ambientales, altos costos y una profunda reestructuración del campo está transformando de raíz la producción agropecuaria europea.

En diez años, la Unión Europea ha perdido una parte considerable de su hato ganadero, especialmente vacas lecheras y bovinos para producción de carne. La combinación de políticas ambientales, altos costos y una profunda reestructuración del campo está transformando de raíz la producción agropecuaria europea.


Europa atraviesa un cambio estructural profundo en sus poblaciones ganaderas. Según las cifras recientes de Eurostat, solo en 2024 la reducción fue significativa: el ganado bovino cayó un 2,8 % y se ubicó en cerca de 72 millones de animales, mientras el resto de las especies siguieron la misma tendencia descendente.

Detrás de estas cifras hay una realidad más amplia: la pérdida sostenida del hato europeo durante la última década. (Lea en CONtexto ganadero: Europa pierde un millón de vacas en un año: ¿qué hay detrás del desplome?)

De 2014 a 2024, el número de bovinos se redujo un 8,7 %, lo que implica millones de animales menos en el continente. Este descenso no es aislado ni accidental. Por el contrario, forma parte de un panorama donde los productores enfrentan costos crecientes y una mayor presión regulatoria, lo que ha obligado a muchos a disminuir sus inventarios o a cerrar definitivamente sus explotaciones.


Políticas verdes y cierre masivo de granjas


La transición ecológica impulsada por el Pacto Verde y la estrategia “De la Granja a la Mesa” ha acelerado la transformación del campo europeo. Aunque estas iniciativas buscan reducir emisiones y promover modelos más sostenibles, también han provocado cierres generalizados de explotaciones, especialmente de pequeña escala.

Entre 2005 y 2020, la Unión Europea perdió alrededor de 5,3 millones de granjas. Hoy sobreviven cerca de 9,1 millones, una disminución del 37 %. Las explotaciones mixtas y ganaderas han sido las más afectadas, debilitando la estructura productiva de regiones rurales enteras.

En muchos territorios, las vacas lecheras han sido las primeras en desaparecer, ya que su manejo requiere inversiones elevadas y un estricto cumplimiento de normas ambientales y sanitarias. (Lea en CONtexto ganadero: Así se ve el futuro de la agricultura y ganadería en Europa)


Dependencia externa y pérdida de biodiversidad


La caída del hato europeo tendría consecuencias contrarias a las que las políticas ambientales buscan alcanzar. Con menos producción local, Europa tendrá que importar más carne y lácteos, muchas veces desde países con estándares ambientales y sanitarios inferiores. Esto podría elevar la huella ecológica por transporte y por prácticas menos reguladas, minando los esfuerzos de sostenibilidad interna.

Además, la reducción excesiva de ganadería compromete la soberanía alimentaria, pues expone al continente a los vaivenes del comercio internacional y a crisis geopolíticas que pueden dificultar el acceso a proteínas de origen animal. Europa depende cada vez más de decisiones ajenas a su territorio.

A esto se suma la dimensión ambiental interna. La ganadería extensiva —especialmente en zonas montañosas o marginales— ha sido clave en la conservación de paisajes, prevención de incendios y mantenimiento de razas autóctonas. Su desaparición implica el deterioro de ecosistemas rurales y la pérdida de un patrimonio cultural único, difícilmente recuperable si la tendencia continúa.

Europa enfrenta una década decisiva. Con millones de vacas lecheras y otras especies menos en su territorio, la discusión sobre sostenibilidad, seguridad alimentaria y futuro rural exige una visión equilibrada: una transición verde que no arrase con quienes históricamente han sostenido la alimentación del continente.