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caso incendios en Madrid.

Foto: Comunidad de Madrid

El incendio destruyó reservas de alimento para el ganado, tractores, maquinaria, instalaciones y parte de la infraestructura necesaria para mantener las explotaciones en funcionamiento.

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Incendios en España reabren el debate: la ganadería extensiva a pastoreo, clave para prevenir tragedias como la de Madrid

por: Juan Pablo Sánchez M- 31 de Diciembre 1969

Mientras cientos de ganaderos enfrentan pérdidas millonarias por el incendio que arrasó más de 77.000 hectáreas entre Madrid, Ávila y Toledo, organizaciones agrarias insisten en que la mejor estrategia contra el fuego no empieza cuando aparecen las llamas, sino mucho antes, con la presencia permanente de la ganadería extensiva a pastoreo en los montes.

Mientras cientos de ganaderos enfrentan pérdidas millonarias por el incendio que arrasó más de 77.000 hectáreas entre Madrid, Ávila y Toledo, organizaciones agrarias insisten en que la mejor estrategia contra el fuego no empieza cuando aparecen las llamas, sino mucho antes, con la presencia permanente de la ganadería extensiva a pastoreo en los montes.


Los incendios forestales que afectan a la Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha y Castilla y León han dejado una estela de destrucción que va mucho más allá de la pérdida de superficie forestal. Según las autoridades, el fuego ha consumido alrededor de 77.000 hectáreas y ha obligado a desplegar recursos nacionales e internacionales para controlar las llamas.

Detrás de las cifras hay un drama humano y productivo. Ángel del Valle, responsable de los sectores ganaderos de Unión de Uniones y secretario general de UGAMA, describió la magnitud de la tragedia: "El fuego ha pasado por las granjas como si hubiera pasado una guerra".

De acuerdo con el dirigente, al menos cinco familias perdieron absolutamente todo. El incendio destruyó reservas de alimento para el ganado, tractores, maquinaria, instalaciones y parte de la infraestructura necesaria para mantener las explotaciones en funcionamiento.

A ello se suma la difícil situación de los animales sobrevivientes. Muchos presentan quemaduras y heridas que requieren tratamientos veterinarios diarios. Además, producciones como las de cabras de ordeño operan en condiciones precarias para evitar enfermedades como la mastitis.


La tragedia también evidencia el valor del pastoreo


Más allá de la emergencia inmediata, esta catástrofe ha vuelto a poner sobre la mesa un debate que el sector ganadero español lleva años planteando: la importancia de la ganadería extensiva a pastoreo como herramienta natural para prevenir incendios forestales.

La Unión de Uniones sostiene que la mejor defensa frente al fuego no consiste únicamente en reforzar los dispositivos de extinción, sino en mantener los sistemas tradicionales de manejo del territorio.

Las ovejas, las cabras y los bovinos que pastan de manera extensiva consumen de forma permanente la vegetación seca y el exceso de biomasa que, durante los meses de altas temperaturas, se convierte en el principal combustible de las grandes conflagraciones.

Esta labor resulta especialmente importante en zonas montañosas o de difícil acceso, donde la maquinaria forestal tiene mayores dificultades para realizar labores de limpieza y desbroce.

De hecho, la organización recordó recientemente que durante 2024 el número de incendios en España se redujo un 20 % frente al año anterior y un 40 % respecto al promedio de la última década, una reducción que la organización atribuye, entre otros factores, al mantenimiento del pastoreo en numerosos terrenos.


"Cada ganadería que desaparece hace al país más vulnerable"


Para los representantes del sector, uno de los principales problemas es que muchas políticas ambientales han limitado las labores tradicionales de manejo del monte sin ofrecer alternativas igual de eficaces.

Luis Cortés, coordinador estatal de Unión de Uniones, cuestionó que se pretenda sustituir el trabajo permanente de los criadores de ganado por medidas puntuales.

"No se puede pretender que lo que antes hacía la ganadería extensiva a pastoreo lo hagan pilotos de cuatro ovejas bombero dando vueltas por un monte". afirmó.

En la misma línea, Ángel del Valle aseguró que el papel de los ganaderos va mucho más allá de producir alimentos.

"Un pastor no solo cuida un rebaño, sino que cuida un paisaje del que dependemos todos", señaló, al advertir que "cada ganadería que desaparece, cada agricultor que abandona su actividad o cada oficio ligado a la gestión del territorio que se pierde hacen un país un poco más débil y vulnerable" frente a los incendios.


Prevención durante todo el año


El Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Centro y Canarias también advirtió que las consecuencias de estos incendios se prolongarán durante meses e incluso años, especialmente para la ganadería extensiva a pastoreo, debido a la pérdida de pastos y al aumento de los costos de alimentación durante la recuperación de los ecosistemas.

Por ello, las organizaciones agrarias coinciden en que la prevención debe convertirse en una política permanente y no limitarse a las temporadas de incendios. Proponen fortalecer programas de pastoreo dirigido, reconocer económicamente los servicios ambientales que presta la actividad pecuaria extensiva con base en pastoreo y facilitar el manejo sostenible de los montes.

Para el sector, la lección que deja la tragedia de Madrid es clara: proteger la ganadería extensiva a pastoreo no solo significa defender una actividad económica o el sustento de miles de familias rurales. También implica conservar una de las herramientas más eficaces en España para reducir el combustible vegetal, gestionar el territorio y disminuir el riesgo de incendios de esta magnitud.