Con 3.500 millones de litros producidos y exportaciones por 455 millones de dólares en apenas cuatro meses, Argentina registra sus mejores cifras lácteas en más de diez años. El crecimiento refleja una mayor eficiencia productiva, el impulso de los mercados externos y un entorno que ha recuperado señales de confianza para invertir.
La lechería argentina atraviesa uno de los mejores momentos de su historia reciente.
Entre enero y abril de 2026, la producción nacional de leche alcanzó los 3.500 millones de litros, cifra que representa un incremento de 9,3 % frente al promedio de la última década y constituye el mayor volumen registrado en al menos diez años.
Así lo reveló un informe elaborado por los economistas Matías Contardi y Julio Calzada para la Bolsa de Comercio de Rosario, documento que además evidencia cambios estructurales dentro del sector.
Uno de los indicadores más relevantes fue el aumento en la productividad por establecimiento.
La producción promedio diaria por tambo llegó a 3.287 litros, un crecimiento de 27 % respecto al promedio de los últimos cinco años.
El informe también muestra un acelerado proceso de consolidación productiva.
Mientras en 2010 los establecimientos que producían más de 10.000 litros diarios representaban apenas el 5 % del total nacional, actualmente explican cerca del 30 % de la producción.
Concentración regional y apuesta por la eficiencia
La actividad continúa concentrándose en las principales cuencas lecheras del país.
De las 8.813 fincas registradas, el 83 % se ubica entre Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, regiones que reúnen, además, cerca del 90 % del hato lechero argentino, superior a tres millones de cabezas.
Córdoba se consolidó como la provincia líder en producción durante 2026, con cerca de 1.000 millones de litros y un promedio de 3.666 litros diarios por establecimiento.
Por su parte, Santa Fe mantiene un papel estratégico al concentrar, por sí sola, una cuarta parte de toda la producción nacional relevada.
Exportaciones impulsan el crecimiento
El desempeño exportador acompañó el aumento de la producción.
Durante el primer cuatrimestre, Argentina exportó 130.000 toneladas de productos lácteos y generó ingresos por 455 millones de dólares, el mejor resultado para este periodo desde 2014.
Brasil se consolidó como el principal comprador al adquirir más de 60.000 toneladas entre enero y abril, volumen que creció 40 % frente al mismo periodo del año anterior y duplicó el promedio histórico de compras del país vecino.
Detrás aparecen Argelia, Chile y China, aunque este último mercado redujo sus importaciones en 35 % frente a 2025.
La leche en polvo continúa siendo el producto estrella y representa más de un tercio de los embarques.
Un entorno más favorable para producir
Aunque el repunte responde a factores técnicos, de escala y de mercado, los resultados también coinciden con un cambio en el clima económico para el agro argentino.
Desde distintos sectores productivos se ha destacado que el gobierno de Javier Milei ha enviado señales de mayor previsibilidad económica, reducción de restricciones y mejores garantías para invertir y producir, condiciones que históricamente el campo ha reclamado para ampliar capacidad y ganar competitividad.
No obstante, el sector aún enfrenta retos importantes.
Entre ellos aparecen la volatilidad económica global, el aumento de la competencia internacional y el proceso de reorganización industrial derivado de la quiebra de SanCor, que podría modificar parte del mapa lácteo argentino en los próximos años.
Pese a esos desafíos, las cifras del primer cuatrimestre muestran una realidad contundente: la lechería argentina produce más, exporta más y atraviesa el ciclo de mayor dinamismo registrado en más de una década.
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