Rodrigo Paz confirmó la reducción en todos los sueldos del Ejecutivo como parte de un plan de austeridad en medio de la difícil situación económica, en medio de las protestas sociales y la creciente presión política que atraviesa el país.
En medio de una de las coyunturas más complejas de los últimos años en Bolivia, el presidente Rodrigo Paz anunció, el pasado lunes, una reducción del 50 % en su salario y en el de todos sus ministros como parte de las medidas de austeridad impulsadas por su administración.
El anuncio fue realizado durante la conmemoración de los 217 años del Primer Grito Libertario de América Latina, celebrada en la histórica Casa de la Libertad, donde el mandatario defendió la necesidad de reformar el Estado y responder a la crisis económica que golpea al país.
“Quiero avisarles que este presidente, junto a sus ministros, ha asumido la decisión, como parte del compromiso con el país, de rebajarse el salario de 50 % para que sea aporte claro de que Bolivia tiene un presidente y ministros que van a sumarse a ese esfuerzo”, expresó Paz durante su intervención.
La decisión llega en medio de una ola de protestas que ya completa 25 días consecutivos en distintos puntos del país, impulsadas por el aumento del precio de la gasolina, la inflación y los problemas de abastecimiento.
No afectará a funcionarios técnicos
El jefe de Estado sostuvo que la reducción salarial únicamente impactará a las máximas autoridades del Ejecutivo y no a funcionarios técnicos o profesionales que actualmente trabajan en distintas áreas del Gobierno.
“El 50 % de nuestros salarios será rebajado y no queremos perjudicar a otras áreas ni a los profesionales, porque tenemos muy buenos profesionales”, afirmó el mandatario.
Paz defendió, además, la permanencia de personal especializado dentro de la administración pública y aseguró que disminuir los ingresos de otros trabajadores estatales podría afectar el funcionamiento institucional.
“No muchos vienen a trabajar al servicio público. No los vamos a perjudicar con rebaja salarial, sino que queremos tener a los mejores hombres y mujeres trabajando con nosotros”, añadió.
El mandatario también describió el momento político que atraviesa el país como “un parto doloroso pero necesario”, al asegurar que Bolivia vive un proceso de transformación para dejar atrás estructuras de poder concentradas en un solo sector político.
Más protestas y presión social
El anuncio ocurre mientras sectores campesinos, organizaciones sociales y la Central Obrera Boliviana mantienen movilizaciones en La Paz exigiendo la renuncia del presidente y mayores respuestas frente a la crisis económica.
Las protestas se han concentrado especialmente en la sede de Gobierno y han elevado la tensión política en las últimas semanas, en medio de crecientes cuestionamientos a la gestión del Ejecutivo.
La medida de austeridad también se conoce pocos días después de que el presidente de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto Sur, Policarpio Acarapi, solicitara públicamente que las principales autoridades del país redujeran sus salarios como gesto de solidaridad con la población.
“Si alguna autoridad considera que su salario no le alcanza, puede renunciar y buscar otro trabajo”, afirmó el dirigente vecinal.
Diversos sectores sindicales y sociales venían reclamando desde hace semanas ajustes salariales para altos funcionarios del Ejecutivo y del Legislativo, argumentando que las autoridades deben asumir parte del impacto económico que hoy afecta a millones de bolivianos.
El recorte salarial anunciado por el Gobierno busca enviar una señal política en medio de un escenario marcado por la inflación, la escasez de combustible, el malestar ciudadano y la creciente incertidumbre sobre el rumbo económico y político del país.
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