La declaración de insolvencia de la empresa francesa Ÿnsect, considerada pionera en la producción de proteína a partir de insectos, reabre la discusión sobre la viabilidad económica y nutricional de las alternativas a la ganadería tradicional.
La industria de los alimentos alternativos recibió un nuevo golpe tras la declaración de insolvencia de Ÿnsect, una startup que llegó a ser presentada como la mayor granja de insectos de Europa.
El proyecto, que había captado más de 600 millones de dólares en financiación pública y privada, entró en liquidación judicial luego de no lograr un modelo de negocio rentable, pese a años de expansión acelerada y un fuerte respaldo mediático. El caso evidencia las promesas incumplidas de un sector que buscó posicionarse como solución global a los retos alimentarios.
Modelo que no cuajó
Desde su origen, Ÿnsect apostó por producir proteína de insectos como sustituto de insumos tradicionales en la alimentación animal, la acuicultura y, en menor medida, el consumo humano. Sin embargo, la iniciativa nunca consiguió consolidar una estrategia clara. En el mercado de los piensos, dominado por el factor precio, los mayores costos industriales de esta tecnología impidieron competir con alternativas consolidadas como la soja o la harina de pescado.
A pesar del apoyo de fondos de impacto, entidades públicas y figuras como el actor Robert Downey Jr., que incluso promocionó la compañía durante el Super Bowl de 2021, los ingresos reales no acompañaron el relato de sostenibilidad. Las pérdidas se acumularon y la gigantesca planta industrial construida en el norte de Francia terminó convirtiéndose en una apuesta prematura que aceleró el colapso financiero.
La nutrición en el centro del debate
Más allá del revés empresarial, la quiebra reavivó la discusión sobre el valor nutricional de las proteínas alternativas. Para Ricardo Arenas, conductor del programa Manual Práctico Ganadero de Fedegán, el fracaso de estas iniciativas también refleja límites biológicos difíciles de ignorar.
“La carne y la leche son fuentes nutricionales absolutamente superiores en todo a cualquier otro alimento”, afirmó, al resaltar su alto valor proteico y la biodisponibilidad de vitaminas y minerales clave.
Arenas subrayó que, aunque otras fuentes puedan complementar la dieta, no reemplazan el aporte integral de los alimentos de origen animal. (Lea en CONtexto ganadero: En Reino Unido, consumidores comerán carne e insectos cultivados en laboratorio)
“Esto es muy superior a cualquier ‘carne’ de origen sintético, de insectos, o de bebidas vegetales”, señaló, enfatizando que la discusión ambiental que impulsó estas alternativas hoy está siendo reevaluada a la luz de nuevos análisis productivos y nutricionales.
Lecciones para el futuro
El caso Ÿnsect, analizado incluso desde ámbitos académicos como el IE Business School, deja una enseñanza clara: la innovación alimentaria no puede sostenerse solo en discursos de sostenibilidad si no existe viabilidad económica ni aceptación real del mercado.
Mientras algunas empresas del sector optan por crecimientos más graduales, la ganadería tradicional mantiene su lugar gracias a productos que, además de ser culturalmente aceptados, siguen demostrando una superioridad nutricional difícil de igualar.
En este contexto, la caída de la mayor granja de insectos de Europa no solo marca el fin de un proyecto ambicioso, sino que refuerza la necesidad de evaluar con rigor técnico y económico cualquier alternativa que pretenda sustituir a la carne y la leche en la alimentación humana.
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