La visita del jefe del Comando Sur a Venezuela y el despliegue de buques, helicópteros y aeronaves militares estadounidenses frente a las costas venezolanas encendieron los rumores sobre un posible mensaje dirigido a la cúpula del chavismo, tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
La llegada del jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el general Francis L. Donovan, a Caracas provocó un fuerte impacto político y militar en Venezuela.
El alto oficial supervisó un simulacro de evacuación en la embajada estadounidense, acompañado por aeronaves MV-22B Osprey, helicópteros de la marina norteamericana y un importante despliegue naval frente a las costas venezolanas.
La operación incluyó el posicionamiento del buque de asalto anfibio USS Iwo Jima y del crucero misilístico USS Lake Erie, ubicados a menos de 11 kilómetros de La Guaira. Además, helicópteros militares sobrevolaron Caracas mientras se activaban protocolos de emergencia dentro de la sede diplomática.
Aunque oficialmente el ejercicio fue presentado como un simulacro de protección consular y respuesta ante emergencias, el contexto político hizo que muchos interpretaran la maniobra como una demostración de capacidad militar y presión estratégica sobre el régimen chavista.
Dudas apuntan a Cabello y Padrino
El simulacro ocurre a menos de 5 meses del operativo estadounidense que terminó con la captura del exdictador Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, hecho que modificó radicalmente el escenario político venezolano.
Por eso, distintos sectores políticos y analistas comenzaron a preguntarse si el despliegue militar estadounidense podría estar dirigido a enviar una advertencia a las figuras más poderosas que aún conservan influencia dentro del chavismo: Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López.
La presencia de Donovan en Caracas fue interpretada como una señal de que Washington mantiene vigilancia directa sobre la transición venezolana y cualquier intento de desestabilización interna. Más aún cuando el propio Comando Sur publicó un mensaje asegurando que Estados Unidos sigue comprometido con “la estabilización de Venezuela” y con garantizar “una Venezuela libre, segura y próspera”.
La tensión aumentó debido a que el USS Iwo Jima participó previamente en operaciones contra organizaciones narcoterroristas y en el operativo que culminó con la captura de Maduro. Para muchos observadores, el regreso de ese mismo buque a las cercanías venezolanas no parece casual.
Cooperación inédita y señales de transición
Otro elemento que llamó la atención fue la autorización otorgada por el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez para permitir el sobrevuelo de helicópteros estadounidenses y el desarrollo completo del simulacro militar en Caracas.
Durante el ejercicio, participaron organismos venezolanos, autoridades aeronáuticas y la Cruz Roja Venezolana, en una escena inédita tras años de confrontación entre Caracas y Washington.
En paralelo, Delcy Rodríguez anunció la próxima excarcelación de más de 500 presos políticos, en medio de un contexto de reapertura diplomática y restablecimiento de vuelos directos entre Caracas y Miami.
Sin embargo, la coincidencia entre el despliegue militar estadounidense, la presencia del Comando Sur y la participación de altos dirigentes chavistas en actos públicos volvió inevitable la pregunta que hoy domina los círculos políticos venezolanos: si Estados Unidos ya fue por Maduro, ¿Cabello y Padrino podrían ser los próximos objetivos?
/)
/)