La tensión política entre Estados Unidos y Venezuela volvió a escalar luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, publicara en su red Truth Social una imagen del mapa venezolano cubierto con la bandera de Estados Unidos y acompañado de la frase “51st State” (“Estado 51”). La publicación fue interpretada como una provocación política.
La polémica no surgió de manera aislada. Meses atrás, Trump ya había insinuado públicamente la posibilidad de convertir a Venezuela en un nuevo estado estadounidense. En una conversación con el periodista de Fox News, John Roberts, aseguró que hablaba “muy en serio” sobre iniciar un proceso para anexar al país sudamericano.
“John, solo quiero decirte algo, hablo muy en serio sobre esto. Estoy hablando seriamente de iniciar un proceso para convertir a Venezuela en el estado número 51 de Estados Unidos”, afirmó Trump durante aquella conversación.
Petróleo venezolano vuelve al centro del discurso
Las declaraciones del mandatario estadounidense estuvieron acompañadas de referencias a las enormes reservas petroleras venezolanas que Trump calificó como uno de los mayores activos estratégicos del continente.
Según relató Roberts en la red social X, Trump aseguró que Venezuela tendría “40 billones de dólares en petróleo” y agregó una frase que también causó controversia: “Venezuela ama a Trump”.
La insistencia del mandatario en el tema ha sido constante. En abril pasado, durante una rueda de prensa, volvió a referirse al país sudamericano en tono irónico, afirmando, incluso, que podría postularse a la presidencia venezolana.
“Y, para que lo entiendan, la gente en Venezuela dice que, si yo me lanzara a la presidencia de Venezuela, tendría la mayor intención de voto que haya tenido alguien en ese país”, declaró Trump.
El mandatario continuó con un comentario que rápidamente se volvió viral en redes sociales: “Aprenderé español rápidamente, no me tomará mucho tiempo; soy bueno con los idiomas. Iré a Venezuela y me postularé para presidente”.
Delcy Rodríguez respondió
La reacción desde Caracas no tardó en llegar. La representante del régimen, Delcy Rodríguez, respondió de manera indirecta a través de X con una publicación cargada de simbolismo nacionalista.
Rodríguez compartió una ilustración del mapa de Venezuela intervenido con colores cálidos, paisajes tropicales, referencias culturales y elementos asociados a la identidad nacional venezolana. La imagen iba acompañada de la frase “Venezuela Toda”.
“Orgullosos siempre de ser venezolanos y de haber defendido en La Haya a nuestra Venezuela Toda”, escribió la mandataria.
La publicación fue interpretada como una respuesta directa a la imagen compartida por Trump, que mostraba el territorio venezolano completamente cubierto por la bandera estadounidense.
El contraste entre ambas publicaciones evidenció el choque simbólico y político entre Washington y Caracas: mientras Trump utilizó una estética asociada a la anexión, Rodríguez apeló al nacionalismo venezolano y la defensa de la soberanía.
Momento sensible
La controversia ocurre en medio de un contexto político especialmente delicado para Venezuela. En los últimos meses, Washington ha incrementado su influencia económica y política en el país tras la captura de Nicolás Maduro y el posterior reacomodo institucional encabezado por Delcy Rodríguez.
Al mismo tiempo, compañías estadounidenses han retomado operaciones petroleras en territorio venezolano y las exportaciones de crudo han mostrado señales de recuperación después de años de crisis económica y sanciones internacionales.
Aunque jurídicamente no existe ningún mecanismo real que permita a un presidente estadounidense anexar unilateralmente a otro país, las declaraciones de Trump siguen alimentando la controversia internacional.
No es la primera vez que el mandatario republicano utiliza este tipo de discursos. En otras ocasiones ha lanzado comentarios similares sobre territorios como Canadá, Groenlandia o Puerto Rico, generando controversias diplomáticas.
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