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Apoyo de Ernesto Samper a Iván Cepeda, entre las controversias en los cierres de campañas

Neife Castro 25 de Mayo 2026
defaultFoto: IG delaespriella_style | CW+ | IG @palomavalencialMás que propuestas programáticas, los candidatos dejaron frases incendiarias, ataques a instituciones y mensajes dirigidos a sus bases más duras.

Los últimos actos públicos dejaron más ruido que propuestas. Mientras Iván Cepeda habló de rendirle un homenaje a Gustavo Petro, Abelardo de la Espriella endureció su discurso de seguridad y reducción del Estado. Paloma Valencia intentó sostener una candidatura atrapada entre el uribismo tradicional y el centro.


A menos de una semana de las elecciones presidenciales, los cierres de campaña terminaron convirtiéndose en una radiografía exacta del momento político que atraviesa Colombia: confrontación, discursos radicalizados y un centro político cada vez más debilitado.

Más que propuestas programáticas, los candidatos dejaron frases incendiarias, ataques a instituciones y mensajes dirigidos a sus bases más duras. Uno de los episodios que más controversia generó fue protagonizado por Iván Cepeda.

Durante sus intervenciones en plaza pública, el candidato del Pacto Histórico aseguró que, de llegar a la Presidencia, uno de sus primeros actos será realizar un “gran homenaje nacional” a Gustavo Petro por su gestión de gobierno. De inmediato, la frase desató fuertes críticas en redes sociales, donde varios sectores compararon la idea con prácticas propias de regímenes personalistas y de culto político alrededor de exmandatarios.

A lo anterior se sumaron sus ataques contra empresarios, gremios, la derecha, las altas cortes y el Banco de la República, a quienes responsabilizó de bloquear las reformas sociales impulsadas por Petro. En Cartagena, por ejemplo, afirmó que el Banco de la República “ha intentado asfixiar la política económica del Gobierno”, mientras en Bogotá calificó al uribismo como una corriente “fascista”.


Sombra de participación política


El cierre de Cepeda también estuvo marcado por el protagonismo del presidente Gustavo Petro, quien, durante todo el fin de semana, compartió imágenes de las concentraciones del candidato y publicó mensajes llamando a defender el “proyecto progresista” en las urnas.

Claro que no es nuevo esto de participación en política por parte del presidente. El pasado 9 de mayo, Petro trinó en su cuenta de X: “Yo, como militante que soy del progresismo colombiano, le propuse a Iván Cepeda ser el candidato presidencial de mi partido”. Apoyo que plantea la pregunta sobre: ¿Quién pondrá en cintura al presidente?

Continuando con los cierres de Cepeda, sí, fueron masivos, especialmente en Barranquilla, Cartagena y Bogotá. Sin embargo, más allá de las cifras de asistencia, lo que terminó dominando la conversación fueron sus declaraciones contra medios, gremios, empresarios, derecha, otros candidatos y el espaldarazo político del muy cuestionado expresidente Ernesto Samper, quien volvió a aparecer en la recta final de campaña respaldándolo públicamente.


Abelardo endurece discurso


Del otro lado, Abelardo de la Espriella apostó por cierres multitudinarios en Barranquilla y Medellín, con un discurso agresivo contra el Gobierno Petro y una narrativa centrada en seguridad, autoridad y reducción del tamaño del Estado. Una de las frases más comentadas fue su promesa de aplicar “motosierra para los ministerios”, inspirada en el modelo de Javier Milei en Argentina.

Más allá del tono polémico, la propuesta apunta a reducir el aparato estatal, pasar de 19 a cerca de 10 ministerios y recortar burocracia bajo un enfoque de austeridad fiscal. También prometió eliminar la JEP y lanzó una delicada advertencia sobre posibles hechos violentos previos a las elecciones: “Minga, comandos urbanos, Elenos… tenemos información que tienen todo listo para encender el país el 29. Te lo digo Petro: ni se te ocurra”, dijo.

El candidato, incluso, apareció protegido por los ya conocidos vidrios blindados y chaleco antibalas, luego de denunciar amenazas contra su vida tras el asesinato de integrantes de su campaña en el Meta.

Mientras tanto, Paloma Valencia continúa enfrentando el desgaste de una candidatura que no termina de encontrar tono propio. El fallido “café político” con Sergio Fajardo, las divisiones dentro de la derecha y el ascenso de Abelardo parecen haber reducido su espacio electoral.

En conclusión, la imagen que dejaron estos cierres coincide con un país profundamente polarizado, en el que los discursos moderados pierden terreno y donde, al menos por ahora, el centro político parece no tener cabida.

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