CONtexto Ganadero - 13 años
Cómo afecta el aumento del salario mínimo a los ganaderos

Foto: fedecamarasradio.com - misenal.tv

El fuerte aumento del SMMLV también plantea riesgos para la formalidad laboral.

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Aumento histórico del salario mínimo sacude los costos ganaderos y pone en riesgo la rentabilidad

por: Angie Barbosa- 31 de Diciembre 1969

El incremento del 23 % en el salario mínimo para 2026 mejora el ingreso de los trabajadores rurales, pero también eleva los costos de producción en la ganadería. Desde el sector ganadero advierten que el efecto positivo en el consumo podría diluirse rápidamente por presiones inflacionarias, mayor informalidad y pérdida de competitividad en las cadenas de valor.

El incremento del 23% en el salario mínimo para 2026 mejora el ingreso de los trabajadores rurales, pero también eleva los costos de producción en la ganadería. Desde el sector ganadero advierten que el efecto positivo en el consumo podría diluirse rápidamente por presiones inflacionarias, mayor informalidad y pérdida de competitividad en las cadenas de valor.


El salario mínimo mensual legal vigente (SMMLV) para 2026 quedó fijado en $1.750.905, más un auxilio de transporte de $249.095, para un total de $2.000.000 mensuales desde el primero de enero. El ajuste representa un aumento del 23% frente a 2025, equivalente a $327.405 adicionales, uno de los incrementos más altos de los últimos años. En el sector ganadero, donde la mano de obra es un componente clave del costo, el impacto genera más preguntas que certezas. (Lea en CONtexto ganadero: Gobierno fija salario mínimo de 2026 en dos millones de pesos)


Costos que se trasladan


En las fincas ganaderas, especialmente las dedicadas a la lechería, el peso de la mano de obra es significativo. Óscar Cubillos Pedraza, jefe de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, explicó que “el peso de la mano de obra es alrededor del 30% en una finca ganadera y con este incremento del 23% podría estar rondando el 35%, lo que encarece el producto final”. Este ajuste no se queda solo en el eslabón primario. También afecta a operarios de plantas de transformación, frigoríficos y transportadores, lo que amplifica el efecto en toda la cadena.

El aumento de costos termina reflejándose en los precios al consumidor. Según Cubillos, “esos costos laborales se transfieren a los precios de los productos y eso puede ocasionar una disminución en el consumo”. Aunque al inicio el mayor ingreso puede dinamizar la demanda, el efecto inflacionario tiende a erosionar ese beneficio. Presión inflacionaria es la expresión que resume el escenario.

La experiencia reciente refuerza esa preocupación. En 2025, el consumo creció en los primeros meses, pero luego los precios reaccionaron. El valor de la carne de res cerró el año con un aumento cercano al 9%, el más alto entre las proteínas animales, lo que terminó afectando el bolsillo de los hogares.


Más vulnerables, más presión


No todas las ganaderías sienten el impacto de la misma manera. Las orientaciones productivas más intensivas en mano de obra, como la lechería y el doble propósito, son las más expuestas. Cubillos recordó que “las ganaderías de leche van a ser más susceptibles a que sus costos de producción se eleven”, debido al mayor número de trabajadores requeridos para actividades como el ordeño.

A esto se suma que el salario mínimo no solo incide en la nómina. Su incremento actualiza otros pagos y servicios indexados, como electricidad, peajes y tarifas, lo que añade nuevas capas de costos. “Absolutamente todo va a tener presión inflacionaria”, señaló el economista, advirtiendo que el margen real entre el aumento del ingreso y el alza de precios se va agotando con el paso de los meses. Efecto temporal es, en ese sentido, una descripción precisa del alivio inicial.


Empleo rural en riesgo


El sector ganadero es uno de los mayores generadores de empleo rural en Colombia. Un estudio de Fedegán, basado en el primer ciclo de vacunación de 2025, revela que la bovinocultura y la bufalinocultura generan 1.099.273 empleos directos en 736.972 predios, con un crecimiento del 21% en las últimas dos décadas. Además, su impacto es clave en pequeños predios y en la inclusión de mujeres rurales.

Sin embargo, el fuerte aumento del SMMLV también plantea riesgos para la formalidad laboral. Cubillos advirtió que, ante mayores costos, muchos empleadores buscan reducir personal o recurrir a esquemas informales. “Se generan elementos que no aportan a la competitividad y desincentivan la inversión y la generación de empleo”, afirmó. A esto se suma que la cuota de fomento ganadero y lechero, indexada al salario mínimo, también aumenta, lo que podría incentivar prácticas como el sacrificio clandestino.

El balance para la ganadería es complejo. Ingreso mayor, sí, pero acompañado de costos más altos, presión inflacionaria y riesgos para el empleo formal. En un sector que es columna vertebral del campo colombiano, el desafío será evitar que un ajuste pensado para mejorar el bienestar termine debilitando la sostenibilidad productiva y social de la ganadería.