La ministra designada de Educación propone que el sistema educativo vuelva a concentrarse en los aprendizajes fundamentales. Su planteamiento revive el debate sobre los bajos resultados de Colombia en lectura y matemáticas, la formación ciudadana y la necesidad de conectar la educación con el empleo y la competitividad.
La llegada de Viviane Morales al Ministerio de Educación del gobierno del presidente electo Abelardo De la Espriella abrió distintos debates. Mientras parte de la discusión pública se concentró en sus convicciones religiosas, la ministra designada planteó una propuesta que apunta al núcleo del sistema educativo: recuperar los aprendizajes fundamentales como base para elevar la calidad de la educación en Colombia.
Durante su primera entrevista como ministra designada, sostuvo que el país necesita fortalecer la formación ciudadana, mejorar las competencias básicas y acercar la educación a las necesidades del aparato productivo. “El Ministerio de Educación es un ministerio fundamental para hablar de la construcción de una sociedad democrática y de la posibilidad de articular la educación con el empleo, con la productividad y con la competitividad de la nación”, afirmó.
Su planteamiento coincide con un diagnóstico ampliamente compartido por expertos en educación. Y es que Colombia continúa mostrando rezagos en comprensión lectora, matemáticas y ciencias, situación reflejada tanto en las pruebas PISA de la OCDE como en las evaluaciones Saber, donde una proporción importante de estudiantes no alcanza los niveles mínimos esperados.
Los cuatro pilares
Entre todas las ideas expuestas por la futura ministra hubo una que sintetizó la filosofía que pretende impulsar desde la cartera educativa**. Morales recordó una conversación con el exministro francés de Educación Jean-Michel Blanquer y aseguró que la escuela colombiana debe volver a concentrarse en cuatro pilares:** “Leer, escribir, contar y respetar al otro”.
A su juicio, esa frase resume el verdadero desafío de la educación colombiana. “Estamos rajados en lectura, escritura y matemáticas, pero también en el relacionamiento y en el respeto al otro, sobre unos valores que señala la propia Constitución”, sostuvo.
Más que incorporar nuevas asignaturas, Morales plantea fortalecer competencias que ya hacen parte del currículo nacional, con énfasis en la formación ética, la convivencia y el desarrollo de capacidades que permitan a los estudiantes desenvolverse con éxito tanto en la vida académica como en la sociedad.
Deje de confundir. Usted sabe que es necesario reglamentar la ley que fijó método de financiación de las universidades públicas, por algo hoy su ministro de educación se apresuró a sacar el proyecto de decreto.@petrogustavo https://t.co/jP5dTwwXO2
— Viviane Morales (@MoralesViviane) July 9, 2026
Para el empleo y la productividad
La ministra designada también considera que el sistema educativo debe responder de manera más efectiva a las necesidades del mercado laboral. Su propuesta busca fortalecer la educación técnica y tecnológica, articular la formación con las vocaciones productivas de cada región y facilitar que los jóvenes encuentren oportunidades laborales acordes con su preparación.
La apuesta, según explicó, es que la educación contribuya no solo a formar ciudadanos, sino también a impulsar la productividad y la competitividad del país.
Desafío que trasciende un gobierno
El planteamiento de Viviane Morales reabre una discusión que trasciende el cambio de administración: el papel de la educación como motor del desarrollo económico y social.
Un sistema que forma mejores lectores, fortalece el pensamiento matemático y promueve habilidades para la convivencia no solo mejora el desempeño académico de los estudiantes, sino que también incrementa la productividad, favorece la innovación y amplía las oportunidades de empleo.
El reto ahora será convertir esa visión en políticas públicas sostenidas. Si la apuesta por volver a “leer, escribir, contar y respetar al otro” logra materializarse, su éxito no se medirá por el discurso, sino por la capacidad de mejorar los aprendizajes de millones de estudiantes y responder a las necesidades de un país que exige una educación de mayor calidad y pertinencia.
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