CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
Abelardo De la Espriella y el exministro

Foto: El Espectador - France 24

El país enfrenta una transición marcada por profundas diferencias políticas, pero también por el desafío de preservar la estabilidad institucional en un momento decisivo para la economía, la seguridad y la confianza de los sectores productivos.

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Obediencia constitucional o confrontación política: el pulso que marca la transición presidencial

por: Neife Castro- 31 de Diciembre 1969

El periodo de cambio entre el gobierno de Gustavo Petro y el presidente electo Abelardo de la Espriella entró en una nueva fase de tensión. A los anuncios del próximo mandatario sobre el desmonte de la política de Paz Total, la revisión de las finanzas públicas y la creación de una comisión jurídica para investigar la gestión del saliente, se sumó la suspensión del proceso de empalme por considerarse que no existen garantías para continuar con las reuniones.

El periodo de cambio entre el gobierno de Gustavo Petro y el presidente electo Abelardo de la Espriella entró en una nueva fase de tensión. A los anuncios del próximo mandatario sobre el desmonte de la política de Paz Total, la revisión de las finanzas públicas y la creación de una comisión jurídica para investigar la gestión del saliente, se sumó la suspensión del proceso de empalme por considerarse que no existen garantías para continuar con las reuniones.


En medio de ese escenario, el exministro de Justicia Wilson Ruiz Orejuela advirtió que cualquier intento por condicionar o deslegitimar la transición del poder representa un riesgo para la democracia y defendió que las diferencias políticas deben resolverse dentro del marco constitucional.


Constitución, en el centro del debate


La decisión de suspender temporalmente el empalme llegó pocas horas después de que el presidente electo presentara los principales lineamientos de su administración.
Entre ellos anunció un plan de austeridad, una revisión de la situación fiscal del país, la conformación de una comisión jurídica para revisar posibles irregularidades de la administración saliente, cambios en la política de seguridad, acciones para enfrentar la crisis del sistema de salud y el desmonte de la denominada Paz Total.

Mientras tanto, el presidente Gustavo Petro convocó movilizaciones para el próximo 20 de julio y reiteró que entregará el poder el 7 de agosto, conforme a lo establecido por la Constitución.
Para el sector productivo, especialmente para la ganadería, la estabilidad institucional resulta determinante, pues de ella dependen decisiones relacionadas con la seguridad rural, la inversión, el orden público y la confianza empresarial.


“Obediencia constitucional no es un eslogan”


Uno de los conceptos que más resaltó el presidente electo fue el de la “obediencia constitucional”, como principio orientador de su gobierno frente a los llamados de algunos sectores a promover actos de desobediencia civil. Sobre ese planteamiento, Wilson Ruiz respaldó la posición del mandatario electo.

“El presidente electo lo dijo sin rodeos: obediencia constitucional. Esa frase no es un eslogan de campaña; es la línea que separa a un país que funciona de un país que se desangra en bloqueos”, afirmó.
El exministro agregó que desconocer un resultado electoral oficialmente certificado no puede considerarse una forma legítima de protesta democrática. “Llamar desobediencia civil a no reconocer un resultado electoral certificado es un truco retórico, no una categoría jurídica”, sostuvo.

Ruiz también defendió la posibilidad de revisar jurídicamente la actuación del gobierno saliente, siempre que cualquier actuación se soporte en evidencia objetiva.

“La verdadera garantía para fortalecer la institucionalidad es que cada actuación esté respaldada por pruebas, auditorías y evidencia técnica, y que cualquier irregularidad sea puesta en conocimiento de las autoridades competentes para que sean ellas, y no el debate político, las que determinen las responsabilidades”, anotó.


Paz Total: entre los cambios anunciados


Uno de los anuncios con mayor impacto político fue la decisión del presidente electo de desmontar la política de Paz Total, a la que calificó como “impunidad total”. Según explicó, desde el próximo 7 de agosto serán revocadas las prerrogativas concedidas a grupos armados ilegales, entre ellas los ceses al fuego, el levantamiento de órdenes de captura y las zonas de ubicación o desmilitarización.

Ese mensaje fue reforzado por el ministro de Defensa designado, el mayor general (r) Jorge Enrique Mora Rangel. “El Gobierno Petro le entregó el país a los bandidos; ese fue el significado de la Paz Total. Los bombardeos vuelven con total contundencia”, afirmó.
La discusión tomó un nuevo impulso tras la salida del entonces ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, quien reconoció públicamente que el Gobierno se equivocó al otorgar estatus político a las disidencias de las Farc.

Sus declaraciones, sumadas a los anuncios del presidente electo, profundizaron el debate sobre los resultados de esa política y aumentaron la tensión durante la transición presidencial.


Transición bajo la lupa institucional


Para Wilson Ruiz, el mensaje que debe prevalecer en esta etapa es que la Constitución establece reglas claras para el relevo del poder y que ninguna diferencia política puede desconocerlas. A su juicio, la democracia se fortalece cuando las controversias se tramitan mediante las instituciones, las investigaciones avanzan con pruebas y el mandato expresado por los ciudadanos en las urnas se respeta dentro del Estado de derecho.

Mientras avanza el proceso hacia el 7 de agosto, el país enfrenta una transición marcada por profundas diferencias políticas, pero también por el desafío de preservar la estabilidad institucional en un momento decisivo para la economía, la seguridad y la confianza de los sectores productivos.