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“En Colombia no existen guerrilleros, aquí existen grupos armados del  narcotrafico”

Foto: hacemosmemoria.org - @petrogustavo

Durante la campaña, Petro planteó la posibilidad de alcanzar acuerdos rápidos con grupos como el ELN, lo que suponía su reconocimiento como actores políticos dentro del conflicto.

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Petro niega la existencia de guerrillas y contradice fracaso de la “Paz Total”

por: Neife Castro- 31 de Diciembre 1969

Con gran parte del país incendiado por decenas de ataques terroristas, el presidente opta por cuestionar la naturaleza del conflicto armado y trata de alinear su discurso actual con las promesas de campaña de la izquierda.

Con gran parte del país incendiado por decenas de ataques terroristas, el presidente opta por cuestionar la naturaleza del conflicto armado y trata de alinear su discurso actual con las promesas de campaña de la izquierda.


Una nueva controversia sacude el panorama político colombiano tras las recientes declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien aseguró en su cuenta de X que: “En Colombia no existen guerrilleros, existen grupos armados del narcotráfico”.

La afirmación, que redefine el carácter del conflicto armado se produce en medio de una creciente ola de violencia en distintas regiones del país. Pero el pronunciamiento no se limitó a esa frase.

En una extensa publicación, el mandatario agregó: “y, a los del sur del país les compra la cocaína a la Junta Internacional del narcotráfico”, insistiendo en que estas estructuras han perdido cualquier motivación política y operan exclusivamente como redes criminales ligadas al negocio de las drogas.

El giro discursivo abrió un debate de fondo: si el Gobierno ya no reconoce la existencia de guerrillas, ¿qué implica esto para la política de “Paz Total”? uno de los pilares de su administración. Durante la campaña, Petro planteó la posibilidad de alcanzar acuerdos rápidos con grupos como el ELN, lo que suponía su reconocimiento como actores políticos dentro del conflicto.
Hoy, esa narrativa parece transformarse en medio de una ráfaga de ataques que ha puesto en entredicho la efectividad de la estrategia de seguridad implementada por el gobierno Petro.

Sectores críticos advierten que desdibujar el carácter insurgente de estos grupos podría minimizar la gravedad de sus acciones que, por décadas, ha desangrado al país.

Se trató de un trino con doce dardos. En el mismo mensaje, el presidente elevó el tono frente a su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa. “La alianza Uribe/Noboa, intenta agredir las elecciones de Colombia”, afirmó, al tiempo que cuestionó decisiones comerciales adoptadas por ese país: “Primero, arbitrariamente, subió aranceles a nuestros productos y acabó con el Pacto Andino”, arremetió de nuevo.

El pronunciamiento del presidente, compuesto por una serie de señalamientos, también incluyó respuestas a acusaciones recibidas desde Ecuador: “Ahora Noboa acusa a mi gobierno de mandar ‘guerrilleros’ a atacar a Ecuador, como si yo no considerará a Ecuador como parte de la Gran Patria”.


Medidas en seguridad “fuera de lugar”


En materia de orden público, el mandatario aseguró tener información sobre el ingreso de armamento ilegal al país. “Sabemos que armas y explosivos entran por la frontera de Ecuador con destino a los frentes de los narcos en el Cauca”, señaló.

Como respuesta, anunció el refuerzo militar en corredores estratégicos y la implementación de un “plan candado para Cali, Jamundí y Palmira”. También ordenó el despliegue inmediato de tropas en el Cauca y mayor vigilancia en las principales vías de acceso. Sin embargo, estas decisiones han sido cuestionadas por su oportunidad.

Para algunos analistas, las medidas llegan tarde frente a la reciente escalada de violencia. “Las carreteras de entrada a Colombia deben tener fuerte vigilancia militar para impedir entrada de armas”, indicó el presidente. El debate sigue abierto. Para algunos sectores, se trata de una redefinición necesaria del conflicto; para otros, de una contradicción que debilita la narrativa oficial. Entre tanto, el país enfrenta una realidad persistente: la violencia continúa, más allá de cómo se le quiera denominar.