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José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de Fedegán

Foto: El Heraldo

politica

Queremos la paz de Colombia, pero no a cualquier precio: José Félix Lafaurie

por: - 31 de Diciembre 1969

José Félix Lafaurie, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos, aseguró en diálogo con EL HERALDO que no está de acuerdo con el proceso de paz con las Farc como se plantea y que tampoco ve al presidente Juan Manuel Santos en el rol de candidato a la reelección. Afirmó que el gremio reclama seguridad y mejor política pública en Colombia.

José Félix Lafaurie, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos, aseguró en diálogo con EL HERALDO que no está de acuerdo con el proceso de paz con las Farc como se plantea y que tampoco ve al presidente Juan Manuel Santos en el rol de candidato a la reelección. Afirmó que el gremio reclama seguridad y mejor política pública en Colombia.

¿Cómo le decimos, Presidente de Fedegán o precandidato presidencial?

Me siento más cómodo como presidente de Fedegán.

¿Es precandidato presidencial?

No, lo que estoy haciendo es reafirmándome en aquellos temas que son sustantivos para el sector ganadero. Sin seguridad, el sector rural colombiano antes de 2002 no existía, los ganaderos estaban en las ciudades, trabajaban por teléfonos celulares y las fincas manga por hombro, por eso el hato ganadero se redujo de manera considerable en los últimos 20 años. Hablo como presidente de un gremio que reclama primero seguridad y segundo política pública, ya que sin seguridad para qué política pública.

¿Hoy volvimos a ese escenario de hace 10 o 12 años?

En parte sí y lo que me da miedo es ese nuevo clima que está recorriendo el país. Cada vez es más evidente la inseguridad. Eso está haciendo que la gente no vuelva al campo y esto le deja terreno a la delincuencia que se apropia del espacio que ya se había ganado.

¿Qué tanta responsabilidad le cabe al Gobierno en esta situación?

Toda, por una razón elemental: las señales han sido equívocas. Uno no puede llegar borracho a su casa a exigirle a sus hijos que no tomen trago. No se le puede decir a la Fuerza Pública que combata cuando por un lado el Gobierno está hablando de modificar su política contra las drogas y, de otro lado, habla de terminar el conflicto a través de la negociación. El Gobierno tiene que hablar a una sola voz, hay que reprimir la criminalidad. La democracia se fortalece cuando realmente hay capacidad de derrotar el crimen y no cuando se negocia con él.

¿El fortalecimiento de la Fuerza Pública ha sido el que se creía?

Creo que los esfuerzos que se hicieron en el Gobierno pasado de fortalecimiento de la Fuerza Pública fueron muy importantes, incluso hay que reconocer que vienen desde el Gobierno del presidente Andrés Pastrana, pues lo que se hizo en su momento fue importante. La Fuerza Pública hoy en día tendría capacidad de respuesta como la tuvo durante ocho años, pero ahora con este tema del fuero militar y no tener aspectos que son claves como un sistema de defensoría técnica judicial gratuita para que aquellos actores que se vean sometidos a la guerra política o judicial tengan un abogado que los acompañe en un proceso.

¿Cree que la guerra se está perdiendo más en los estrados judiciales que en el campo de batalla?

En buena parte sí. Mire las estadísticas cuántas personas del Ejército hoy en día están sometidas a una Justicia Penal Ordinaria, que está en algunos casos dictando sentencias que no corresponden con los hechos. Creo que magnificamos o exageramos en lo casos de los falsos positivos. Claro que los hay, en un contingente de 500 mil colombianos que prestan su servicio como Fuerza Pública, habrá algunos esquizoides que terminen asesinando a particulares para justificar acciones de combate, pero la inmensa mayoría de ellos son gente comprometida con el país.

Usted ha sido particularmente crítico en el tema de la negociación con las Farc. ¿Qué le reconoce a este proceso?

Nada y aprovecho para aclarar, porque cuando uno dice este tipo de cosas lo tildan de guerrerista. Por el contrario, a los ganaderos se nos acusa de paramilitarismo cuando no hay razón de ello. El Estado en su impotencia durante el gobierno de César Gaviria, del cual fui viceministro, tomó determinaciones en materia de seguridad para que las personas se pudieran organizar en las Convivir, política que ratificó Ernesto Samper y que tuvo fallo de constitucionalidad de la Corte Constitucional.

Luego tuvo un proceso de degeneración, terminaron como criminales y los ganaderos fuimos víctimas de esta política. Queremos obligar al Estado, que tiene el monopolio de las armas, a que nos defienda. No somos guerreristas, sino civilistas.

¿Qué le piden al Gobierno Nacional?

Que en vez de negociar la Ley con los criminales la aplique a todos, porque los 46 millones de colombianos respetamos las reglas mínimas de convivencia. Eso es lo que permite construir sociedad y Estado de Derecho. Cuando se termina negociando con los criminales, en este caso con los narcoterroristas, mañana con la misma lógica se negociará con las bacrim o con las ‘farcrim’, que se conformarán tras negociar con las actuales Farc y queden segmentos que no terminen incorporados al proceso, a los que se les deberá llamar así para diferenciarlos. Me parece que es un mal expediente, que no construye paradigmas en una sociedad como la nuestra.

Aplicando la filosofía ‘pambeliana’, ¿no es mejor vivir en paz que vivir en guerra? Depende el costo, nadie duda que las sociedades cuando alcanzan un punto de madurez resuelven sus conflictos frente a aquellas instituciones que el Estado de Derecho construye para tal propósito. Para eso están la Justicia y la Fuerza Pública. Por consiguiente, como colombiano quiero la paz, quienes más la requerimos somos los ganaderos, pero no a cualquier precio. Si el costo es tener que aceptar la inmensa lavandería de los dineros del narcotráfico, acumulados por las Farc, es demasiado alto para la sociedad colombiana.

¿Cuál es su diagnóstico de lo que está pasando en La Habana? Creo que el Gobierno se equivoca cuando intenta a través de los medios de comunicación enviar mensajes muy positivos, porque mientras que el Gobierno hace un gran esfuerzo en esa dirección, cada vez que le abren el micrófono a cualquiera de los negociadores de las Farc, lo que dicen son minas contra el proceso.

¿Hacia dónde cree que van estas negociaciones?

El proceso no avanza, las Farc siempre tratan de pedir mucho más de lo que se recoge en los acuerdos, siguen en el preámbulo y menos comprometidas con los puntos que son la base de la negociación. En consecuencia, lo que le está dando a las Farc es una legitimidad internacional y un margen de maniobra para fortalecerse.

Ojalá que la sociedad colombiana advierta que esta situación va a terminar en unas fracturas muy complejas que se van a tener que cargar por mucho tiempo. El hecho de haberle otorgado legitimidad, el haberlos puesto como actores de igual nivel del Estado colombiano ya le causa a la institucionalidad un grave perjucio.

¿Qué tanto cree que va afectar este proceso la reelección del presidente Santos?

El dilema lo planteó Enrique Santos. El proceso lleva necesariamente a la reelección porque sin ella nadie es capaz de garantizar lo negociado. Creo que es una simbiosis, porque si el Gobierno se montó en un proceso de paz para reelegirse es malo, pero, al mismo tiempo, si el proceso necesita la reelección como garantía refrendataria de los acuerdos, es peor todavía.

¿Qué va a pasar en 2014 en materia electoral? Soy de los que cree que si las cosas siguen como van, el centro izquierda, promovido por Antonio Navarro Wolf, exmilitante del M-19, puede terminar desequilibrando la ecuación que el presidente Santos creyó que había tenido. Al ampliar la mesa de Unidad Nacional, terminó deslizando esa coalición hacia el centro izquierda, pero ese sector quedó capturado por sectores genuinamente de izquierda. Veo a Santos en un centro cada vez más estrecho porque el expresidente Álvaro Uribe, con el Centro Democrático más el Partido Conservador terminarán armando una política de centro derecha colombiana.

¿Ve a Germán Vargas Lleras agitando la bandera santista? Eso es lo que parece. Cuando el presidente le dice a Vargas Lleras vamos por los votos, son señales para un ministro que ha sido muy visible, pero creo que hay otros que podrían ser candidatos eventualmente como Juan Carlos Pinzón.

¿Ve a Santos como candidato? No, cada vez veo menos al presidente Santos de candidato. Me parece que es una persona suficientemente perspicaz como para entender que el espacio político puede estar agotado.