Cierres masivos de centros de salud, renuncias médicas, protestas de ambulancias y una escalada de tutelas reflejan el deterioro operativo de un modelo que durante años fue referenciado como un sistema de salud ejemplo en cobertura y acceso, en América Latina.
Colombia pasó de exhibir uno de los sistemas de salud más reconocidos de la región a enfrentar hoy una crisis que muchos describen como terminal, y es que la frase del ex superintendente de Salud, Fabio Aristizábal: “No está en UCI. Está en la morgue”, resume el momento que atraviesa el sector.
Durante años, el modelo construido bajo la Ley 100 de 1993 fue destacado por organismos internacionales. La Organización Mundial de la Salud ubicó a Colombia en el puesto 22 entre 191 países en el informe World Health Report 2000.
Más recientemente, The Economist Intelligence Unit lo calificó como el sistema de salud más inclusivo de América Latina en 2022. Con este sistema, el país alcanzó una cobertura superior al 99 % y mantuvo uno de los menores gastos de bolsillo de la región.
Sin embargo, esa fortaleza en cobertura contrasta hoy con una operación cada vez más debilitada. La combinación de asfixia financiera, retrasos en pagos, intervenciones administrativas y deterioro en la atención está empujando al sistema hacia su momento más crítico.
El paciente que hoy no encuentra respuesta
Uno de los episodios más dolorosos se conoció en las últimas horas con la muerte de un niño indígena U’wa, de un año de edad, quien falleció por tos ferina luego de ser remitido entre Santander, Boyacá y Arauca en medio de lo que familiares denunciaron como un “paseo de la muerte”. Un nuevo caso que vuelve a poner en el centro la capacidad real de respuesta de las redes de atención. A este hecho se sumó la renuncia masiva de personal médico en la Clínica Juan N. Corpas, en Bogotá. La institución reportó graves dificultades financieras por deudas acumuladas de EPS como Famisanar, Compensar, Sanitas y Salud Total, además de obligaciones pendientes de la ADRES que superan los 2.000 millones de pesos.
Una crisis que también alcanza a otros prestadores. En los últimos días, en Bogotá se reportaron cierres y suspensión de servicios en importantes entidades como el Instituto Nacional de Cancerología (INC), la Liga Contra el Cáncer, seccional Bogotá y las cuatro sedes de la Clínica Medical, tambien en la capital del país.
Frente a esta evidente crisis, del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, solo se conoce que le desea a los colombianos: “Que tengan un buen día”. Una respuesta encuesta que el funcionario dio a los medios de comunicación que se atrevieron a cuestionarlo por los graves hechos de los últimos días.
Tutelas, ambulancias y nuevas alertas institucionales
Y es que, la presión sobre el sistema ya se refleja en los despachos judiciales. Durante este gobierno, las tutelas relacionadas con salud se han triplicado. En las últimas horas, cerca de 30 ambulancias realizaron una “pitatón” en Bogotá como forma de protesta por las demoras en pagos y la incertidumbre financiera.
Por su parte, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Mauricio Lenis, tambien se refirió al tema y advirtió que: “Al margen de las discusiones políticas o técnicas, lo cierto es que a los ciudadanos lo que les interesa es que se les garantice efectivamente su derecho, que puedan acceder a medicamentos, tratamientos o cirugías”.
Lenis agregó que el llamado desde la justicia es a que quienes tienen responsabilidad en el sistema aseguren “la efectiva protección de la salud”.
Fuerte llamado al Gobierno por la crisis en salud. Iván Mauricio Lenis, presidente de la Corte Suprema, advierte: “Es competencia del Gobierno y del MinSalud; fuera la discusión política. Lo clave es garantizar acceso efectivo a la salud ante cierres en la atención”. pic.twitter.com/iyx6i2nSbG
— Noticias RCN (@NoticiasRCN) May 5, 2026
Y mientras hospitales reducen servicios, pacientes mueren esperando autorizaciones y médicos denuncian falta de recursos, el cuestionado superintendente de Salud, Daniel Quintero, anunció una intervención y auditoría integral al Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio (FOMAG), medida que, según explicó, responde a una instrucción directa del presidente Gustavo Petro ante la crisis estructural del sistema de salud de los docentes.
La paradoja es evidente: Colombia goza de un historial con indicadores de cobertura que aún la ubicaban entre los sistemas más amplios de la región, pero en el contexto político nacional de hoy, la realidad es que: el paciente encuentra barreras, demoras, puertas cerradas y, literalmente, muere esperando atención. Esa distancia entre las cifras y la realidad es hoy el principal síntoma de un sistema que dejó de responder como antes.
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