CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
el precio de las proteínas importadas redefine el menú diario de las familias en todo el país

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Para Óscar Cubillos, jefe de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, ese fenómeno impacta directamente el mercado nacional.

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Cerdo importado gana espacio mientras la carne de res se enfrenta al bolsillo de los colombianos

por: Álvaro Quintana- 31 de Diciembre 1969

Aunque la vacuna sigue siendo la proteína preferida por la mayoría de los consumidores, el crecimiento de las importaciones porcinas y las restricciones económicas de los hogares están modificando las decisiones de compra. Fedegán advierte que más de 200.000 toneladas de esa proteína importada compiten hoy con la producción nacional.

Aunque la vacuna sigue siendo la proteína preferida por la mayoría de los consumidores, el crecimiento de las importaciones porcinas y las restricciones económicas de los hogares están modificando las decisiones de compra. Fedegán advierte que más de 200.000 toneladas de esa proteína importada compiten hoy con la producción nacional.


El paladar de los colombianos sigue inclinándose por la carne de res. Cerca de tres cuartas partes de la población la consideran su proteína favorita.

Sin embargo, en el mercado actual las decisiones de compra están cada vez más condicionadas por el presupuesto familiar.

Cuando los ingresos no alcanzan, el consumidor suele optar por las proteínas de menor precio.

Para Óscar Cubillos, jefe de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, ese fenómeno impacta directamente el mercado nacional.

“Es positivo que el consumo de proteína aumente, pero el problema radica en que una proporción muy importante de esa carne no es de origen nacional, sino importada”.


Preferencias y realidad


La ganadería colombiana produce alrededor de 800.000 toneladas de carne de res al año, lo que permite abastecer ampliamente el mercado interno.

Las importaciones de carne bovina siguen siendo reducidas. Durante 2025 ingresaron cerca de 12.000 toneladas, una cifra marginal frente a la producción nacional.

La situación es distinta en otras proteínas que compiten directamente por el mismo consumidor.

El principal competidor para la carne bovina no está llegando en barcos cargados de res, sino en contenedores de carne de cerdo importada que ingresan al país a precios altamente competitivos.

Como explica Cubillos:

“Si uno suma lo que se importa en cerdo y lo que se importa en pollo, son más o menos 220.000 toneladas. Es una proporción importante que le está compitiendo a la industria de carne de res de Colombia”.

Las cifras reflejan esa realidad. De los 15,8 kilogramos de carne de cerdo consumidos por habitante durante el último año, aproximadamente tres kilogramos provinieron de importaciones.

En contraste, de los 18,4 kilogramos de carne bovina consumidos por persona, apenas cerca de 300 gramos tuvieron origen extranjero.


La fuerza de las importaciones


El crecimiento de las compras externas de cerdo coincide con la entrada en vigencia de los Tratados de Libre Comercio, especialmente el suscrito con Estados Unidos en 2012.

Desde entonces, el ingreso de carne porcina ha mostrado una tendencia creciente.

Datos del DANE indican que las importaciones pasaron de 68.842 toneladas en 2020 a 158.252 toneladas en 2025.

La tendencia continúa durante 2026, pues entre enero y abril ingresaron 44.674 toneladas, de las cuales el 77 % tuvo origen estadounidense.

Mientras tanto, la industria avícola ha reducido su dependencia externa.

Las importaciones de pollo pasaron de 75.859 toneladas en 2020 a 49.437 toneladas al cierre de 2025.

Aun así, al sumar cerdo y pollo importados, el mercado colombiano recibe más de 200.000 toneladas de proteína proveniente del exterior.


El menú del bolsillo


Para Fedegán, el comportamiento del consumidor está estrechamente ligado al desempeño de la economía.

Cuando los ingresos familiares se reducen, los hogares priorizan las proteínas de menor costo, independientemente de sus preferencias tradicionales.

“Si la condición económica no va bien, el menú va a cambiar a simplemente huevo, pollo, cerdo, que es más barato, incluido el importado, porque sencillamente las personas no tendrán dinero en sus bolsillos”, advirtió Cubillos.

La situación ayuda a explicar por qué la carne de res, pese a mantener una alta valoración entre los consumidores, enfrenta mayores dificultades para aumentar su participación en la dieta de los hogares.


El reto de recuperar terreno


Para Fedegán, revertir esta tendencia pasa por una recuperación más sólida de la economía colombiana.

Durante los últimos años, el crecimiento trimestral del país ha promediado apenas 1,9 %, una dinámica que limita la capacidad de compra de las familias.

Si la economía logra crecer por encima del 4 %, los consumidores podrían recuperar poder adquisitivo y aumentar nuevamente el consumo de carne bovina.

A ello se suma otro desafío para el sector: fortalecer la lucha contra el sacrificio clandestino y consolidar un mercado formal que mejore las condiciones de competitividad para la producción nacional.

Más que una disputa entre proteínas, el comportamiento del consumo parece estar reflejando una realidad económica sencilla: hoy, en muchas mesas colombianas, el precio pesa más que la preferencia.