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Foto: econoticias.com.

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10 dificultades que enfrentaron los productores de Cundinamarca en 2016

por: - 31 de Diciembre 1969

Mientras que los ganaderos de la sabana de Bogotá y del valle de Ubaté tuvieron que lidiar con problemas como la falta de lluvias y la disminución en el precio de la leche, también hubo reclamos por los incumplimientos del MinAgricultura y del ICA.

Mientras que los ganaderos de la sabana de Bogotá y del valle de Ubaté tuvieron que lidiar con problemas como la falta de lluvias y la disminución en el precio de la leche, también hubo reclamos por los incumplimientos del MinAgricultura y del ICA.   CONtexto ganadero hace un recuento de los inconvenientes que más afectaron a los ganaderos del centro del país en el año.   Sequía y heladas   El inicio del año estuvo marcado por la intensificación del fenómeno de El Niño que elevó las temperaturas de todos los municipios, llegando a 26°C en la sabana de Bogotá. Al mismo tiempo, provocó heladas en esta zona con hasta 3°C bajo cero.   “Es algo nuevo tener heladas y luego pasar a temperaturas de 25 o 26 grados. Uno se siente como en la costa cuando sube el calor en Nemocón y no tenemos pasto y no ha llovido”, aseguró Camilo Ballestas Santander, presidente del Comité de Ganaderos del Área 5.   Estos cambios extremos ocasionaron una disminución la producción de leche durante el primer trimestre de 2016, por la reducción de la oferta hídrica y de forrajes. (Lea: 5 dolores de cabeza de los ganaderos de Cundinamarca)   Plagas   La situación mejoró a mitad del año, cuando comenzó una corta temporada invernal que alivió en parte a los ganaderos más necesitados del recurso hídrico. Pero con las lluvias, también llegaron plagas como el blissus, el gusano trozador, la chiza y otras tantas que causaron graves daños en cultivos y pastos.   El productor Guillermo Ramírez declaró en julio de este año que predios en los municipios de Fúquene, Susa y Ubaté fueron afectados por el blissus, que consume la raíz de la hoja y vuelve amarillo al pasto.   “El animal empieza a consumir todo el pasto. Por el verano, el tema está bastante crítico. Como no llueve, el blissus ya se comió las praderas”, detalló en ese momento.   El problema se solucionó con la aplicación de plaguicidas y la aparición de la segunda época de lluvias en septiembre.   Intoxicación de nitratos   En la misma zona del valle de Ubaté, en poblaciones como Guachetá y Simijaca, los ganaderos tuvieron que lidiar con la intoxicación por nitratos que mató más de 2.000 bovinos de Boyacá y Cundinamarca.   En marzo se reportaron los primeros casos de muerte súbita en bovinos y septiembre volvieron a morir varios animales más por la misma causa.   Como lo explicó el médico veterinario Ernesto González Cely, los suelos del valle de Ubaté tienen un alto contenido de nitrógeno que las plantas absorben mucho más cuando no hay suficiente agua, hecho que se acentuó con el fenómeno de El Niño.   Ataque del ‘chupacabras’   Un tercer problema que generó traumatismos en esta región fue la aparición de varios cadáveres de semovientes o animales heridos por una criatura desconocida. Debido a las particularidades del ataque (cortes precisos, cadáveres sin sangre, ausencia de huellas en la tierra), los campesinos aseguraron que se trataba de un ‘chupacabras’.   Los primeros reportes surgieron en diciembre de 2015, aunque la noticia se conoció 3 meses después. En este momento, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, CAR, emprendió la búsqueda del animal y en agosto anunció a los medios que se trataba de perros ferales.   Sin embargo, varios profesionales que hicieron la necropsia de los cadáveres dudaron que se tratara de una jauría de perros y muchos habitantes afirmaron que vieron un animal volador de gran tamaño que rondaba los predios de las víctimas. Al final del año se presentaron ataques más esporádicos y finalmente nunca se volvió a saber del extraño especimen.   Actuación de la CAR   A propósito de la entidad, los ganaderos cuestionaron su actuación. Uno de ellos la calificó como “el peor enemigo” de los productores y otro, como un “cáncer”. Por su parte, Alonso Ramírez, ganadero de Susa, denunció que los cobros de la entidad eran exagerados.   “La CAR nos está cobrando las obras de desecación de los años 2012, 2013 y 2014. Resulta que exigen el pago de una cantidad de predios donde ni siquiera hay vallados. Llevamos 3 o 4 años sin llover y los que tenemos vallados, están tapados”, señaló.   Respecto a los ataques de la extraña criatura, tanto propietarios de ganado como médicos veterinarios criticaron la falta de reacción de la CAR para evitar más animales muertos y manifestaron que su conclusión sobre los perros ferales fue apresurada y “por salir del paso”.   Liquidación del FNG   En mayo de este año, la Superintendencia de Sociedades determinó la liquidación del Fondo Nacional del Ganado, FNG, que fue administrado por la Federación Colombiana de Ganaderos, Fedegán, hasta diciembre de 2015 y luego por la Sociedad Fiduciaria de Desarrollo Agropecuario, Fiduagraria.   Este hecho perjudicó profundamente a los ganaderos de todo el país, pues todos los programas adelantados por profesionales del Fondo, o con su apoyo, se vieron truncados. (Lea: Situación del FNG frustra proyectos ganaderos en Boyacá y Cundinamarca)   Uno de ellos fue el proyecto de ‘Alertas tempranas y prevención por intoxicación de nitratos en bovinos ubicados en el valle de Ubaté y Chiquinquirá’, que buscaba mitigar las muertes de animales, pero que nunca prosperó porque los funcionarios de Fiduagraria no aprobaron el proyecto al considerar que “no hubiera servido para nada”.   Otra iniciativa paralizada fue la recertificación de 973 predios como hatos libres de brucelosis, garantizando la vacunación de 8.300 bovinos en Cundinamarca. Según Patricia Escobar, miembro de la Asociación de Ganaderos del Valle de Ubaté, la iniciativa que se estaba formulando desde hace más de un año quedó sin piso con el anuncio de liquidación del FNG.   “Eran más de 8.300 bovinos que se habían declarado como libres de brucella, y esa primera certificación hecha en 2014 se venció. (…) Con este proyecto se buscaba sobre todo ayudar a pequeños ganaderos, de menos de 10 animales”, dijo la productora.   Reducción en el precio de la leche   El tema que más incomodidad generó entre los productores lecheros de la sabana de Bogotá y el valle de Ubaté fue la disminución del pago del lácteo por parte de las pasteurizadoras, en los meses de junio y noviembre.   El bajonazo más fuerte se sintió al final del año, cuando los ganaderos estaban esperanzados en que no habría reducción debido a que factores macroeconómicos como el alza del dólar hacían pensar en que la industria compraría leche producida en el país.   No obstante, empresas como Alpina, Algarra, Alquería y Parmalat bajaron entre $20 y $100 el pago por litro de leche, valiéndose de la reducción de las bonificaciones voluntarias o alegando baja calidad del lácteo. (Lea: Malestar contra varias empresas por precio al que pagan leche en Ubaté)   Giovanni Pinilla, representante legal de la Asociación de Ganaderos del valle de Ubaté, calificó como “un gol que nos dejamos meter los ganaderos” las bonificaciones que en teoría recibirían quincenalmente los productores lácteos.   “Mientras que el Ministerio de Agricultura o alguna entidad proteja y vele por los intereses de los empresarios lecheros, las industrias van a seguir aprovechándose de cualquier coyuntura para reducir las tarifas. Eso es algo que debe cambiar y no puede seguir ocurriendo”, lamentó Pinilla.   Incumplimiento del MinAgricultura   El ministro de Agricultura Aurelio Iragorri Valencia visitó los municipios de Villapinzón y Ubaté en febrero, donde les prometió la entrega de toneladas de suplementos bovinos ante la crisis provocada por el intenso verano. Sin embargo, hasta junio de este año no había llegado ninguna ayuda.   “Lo que prometió el Ministerio nunca llegó. Ellos habían dicho que llegaría una tonelada por persona, pero nos entregaron solamente 3 bultos, que son como 120 kg en total”, aseguró una ganadera de Villapinzón, que pidió no revelar su nombre.   Este portal pudo comprobar que la ayuda prometida comenzó a llegar en diciembre, momento en el cual los ganaderos ya no necesitaban el alimento porque las lluvias habían hecho crecer los pastos.   Otra queja sobre estas ayudas fue hecha por ganaderos en La Calera, que recibieron silos podridos por las demoras en la entrega de los suplementos.   Interrupción del programa de trazabilidad   De acuerdo con varios productores consultados por este portal, el ICA detuvo el programa de trazabilidad animal que había comenzado desde el año pasado en poblaciones como Chocontá, La Calera y Villapinzón.   Ricardo Álvarez, presidente de la Asociación de Productores Lecheros de Chocontá, Aprolecho, aseguró en agosto de este año que el proceso se había detenido.   En el caso de nuestra Asociación, arrancamos el programa IdentifICA el año pasado y el ICA nos paró porque no hay chapetas, no hay continuidad, no hay quién siga con eso”, indicó. (Lea: ICA habría detenido programa de trazabilidad en Cundinamarca)   Cuando volvimos a contactar al dirigente en noviembre, declaró que los funcionarios del ICA habían regresado a la zona y el programa se estaba adelantando con normalidad.   Vías terciarias   En muchos municipios como Caparrapí, La Palma, Pacho, Paime, Yacopí, Villapinzón y Zipaquirá, el estado de las vías terciarias es crítico. Así lo manifestó Laura Castro, antigua coordinadora en Cundinamarca del FNG.   “En la Gobernación pasada se intentaron unas iniciativas de placa huellas, pero de todas maneras está tan deteriorada la red vial de Cundinamarca que siguen siendo insuficientes tanto las vías secundarias como terciarias para muchas zonas, especialmente la de Rionegro”, indicó.   En Yacopí, Wagner Mahecha, presidente de la Asociación de Ganaderos de la inspección de Guayabal, Asoganguayabal, solicitó a la Gobernación el préstamo de maquinaria para reparar la vía que comunica la inspección al casco urbano.   “El alcalde ha estado enviando maquinaria para reparar la vía, el problema es que los equipos están deteriorados. Desde que comenzó el invierno, la Alcaldía ha enviado máquinas pero la vibrocompactadora no sirve, entonces han aplicado balastro sin afirmar y con las lluvias, pues queda igual”, puntualizó el dirigente gremial.