Más de 200 grupos criminales dan fe de la pérdida del pie de fuerza en medio de la tensión electoral en la capital. Desde la oposición, el congresista advierte que la ciudad enfrenta una mezcla de desorden, falta de autoridad y redes delictivas que golpean la vida diaria de los ciudadanos.
Bogotá llega a la recta final de la coyuntura electoral en medio de una creciente preocupación ciudadana por la seguridad. Los que antes podían percibirse como algunos hechos esporádicos hoy configuran una sensación constante entre los habitantes de la capital, marcada por denuncias de hurtos, extorsiones, microtráfico, bloqueos, hechos de vandalismo y afectaciones recurrentes a la movilidad y la tranquilidad en distintos sectores de la ciudad.
La discusión no se limita a las cifras oficiales, pues, aunque la administración distrital ha defendido algunos resultados en seguridad, distintos sectores insisten en que la percepción ciudadana muestra otra realidad: calles sumidas en el miedo, un transporte afectado, zonas a merced del desorden y una autoridad que, para muchos, no logra reaccionar con suficiente contundencia.
Bogotá enfrenta una combinación de criminalidad, deterioro del orden público y percepción de falta de autoridad que vuelve a poner la seguridad en el centro del debate político.
En ese escenario, la discusión involucra tanto a la Alcaldía Mayor como al Gobierno Nacional, especialmente por las críticas sobre la reducción del pie de fuerza, los protocolos frente a manifestaciones y la capacidad de prevenir alteraciones en días previos a las elecciones.
Para Daniel Briceño, representante a la Cámara por Bogotá, la ciudad enfrenta tres grandes problemas: inseguridad a gran escala, falta de autoridad frente a protestas y desmanes, y deterioro del comportamiento ciudadano.
Según el congresista, en la capital operan más de 200 grupos delictivos, algunos con alcance local y otros con conexiones nacionales. A esto suman fenómenos como la invasión del espacio público, el debilitamiento de la cultura ciudadana y la normalización de conductas que afectan la convivencia.
“Todo lo que tenemos en este momento es una combinación de cosas: criminalidad, desorden y falta de autoridad”, sostuvo Briceño.
Para el representante, esa mezcla explica la sensación que viven muchos bogotanos todos los días, incluso cuando, desde la institucionalidad, se insiste en que algunos indicadores han mejorado.
Uno de los puntos más críticos, según Briceño, es la reducción del pie de fuerza. El congresista afirmó que Bogotá pasó de tener cerca de 18.000 policías a unos 15.000, lo que, en su opinión, limita la capacidad real de presencia en barrios, estaciones, corredores viales y zonas de alta conflictividad.
A su juicio, esa disminución responde a decisiones políticas y estratégicas del Gobierno Nacional que han afectado directamente a la capital.
El representante también señaló como problema central la expansión de redes de narcotráfico y microtráfico. Advirtió sobre entornos escolares vulnerables, aumento del consumo de drogas, presencia de “ollas” y establecimientos que funcionan sin control durante la madrugada.
Protesta y autoridad
Otro eje de preocupación son las manifestaciones que, especialmente los jueves, terminan en bloqueos, daños y afectaciones al transporte público. (Lea en CONtexto ganadero: 2026 se perfila como el año con más masacres de la última década en Colombia)
Briceño cuestionó los protocolos de diálogo del Distrito, al considerar que demoran la recuperación del orden cuando pequeños grupos bloquean vías o troncales de TransMilenio.
También aseguró que al alcalde Carlos Fernando Galán le ha faltado firmeza para enfrentar estos episodios. “A la Alcaldía le sobran gestores de convivencia y le falta Esmad”, afirmó.
Desde su perspectiva, quienes bloquean ya conocen los tiempos de respuesta institucional y aprovechan las demoras para generar mayor impacto sobre la ciudad.
Tensión electoral
La preocupación aumenta por las advertencias sobre posibles alteraciones del orden público antes de las elecciones presidenciales. Briceño coincidió con las alertas hechas por Abelardo de la Espriella y aseguró que sectores cercanos al petrismo estarían construyendo un escenario de presión social. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Podrán votar libres los colombianos? Alertas por presión criminal ponen lupa sobre elecciones)
Según el congresista, los bloqueos y desmanes buscan enviar un mensaje político a la ciudadanía en medio de la contienda electoral.
Frente al futuro, Briceño planteó tres decisiones urgentes: recuperar al menos 3.000 policías para Bogotá, restablecer la autoridad cotidiana y avanzar en una reforma a la justicia que reduzca la impunidad.
Para el representante, el problema no se resuelve solo con operativos. La capital necesita presencia institucional, reglas claras y capacidad de reacción. En medio de la tensión política, Bogotá vuelve a hacerse una pregunta importante: ¿quién responde por la tranquilidad de sus ciudadanos?



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