El médico veterinario Humberto Guaqueta habló con CONtexto sobre los efectos, las pérdidas reproductivas, la disminución de forraje y agua, y explicó cuáles son las medidas que los productores deben implementar desde ahora para enfrentarlo.
Las altas temperaturas y la amenaza de un nuevo fenómeno de El Niño mantienen en alerta al sector ganadero colombiano. Para el médico veterinario Humberto Guaqueta, los efectos del cambio climático ya son evidentes, tanto en el trópico alto como en el bajo, donde los animales enfrentan cada vez condiciones más extremas que afectan directamente su bienestar y productividad.
“El efecto de las altas temperaturas es algo que nos debe preocupar y que debemos trabajar todos los ganaderos”, aseguró Guaqueta durante entrevista con CONtexto.
El experto explicó que los cambios bruscos de temperatura tienen consecuencias sobre el desempeño productivo y reproductivo de los bovinos, especialmente cuando los animales permanecen expuestos durante largos periodos a radiaciones intensas y altos niveles de humedad.
Estrés calórico
Uno de los principales problemas derivados del calor extremo es el llamado estrés calórico, una condición que afecta el comportamiento fisiológico de los animales y reduce su capacidad de producción.
“Los calores extremos lo que generan es estrés calórico en los animales y este se manifiesta por un pobre desempeño productivo y reproductivo. Los animales, cuando no tienen sombra, van a estar expuestos a esas intensas radiaciones”, señaló.
Guaqueta indicó que, cuando el Índice de Temperatura y Humedad (ITH) alcanza niveles críticos, los bovinos comienzan a sufrir alteraciones que impactan inicialmente su bienestar y luego sus resultados productivos.
Entre las consecuencias más graves, mencionó las pérdidas embrionarias y la disminución en las tasas de reproducción.
“Está demostrado que el estrés calórico genera pérdidas embrionarias y muerte embrionaria temprana. En investigaciones realizadas en Estados Unidos, las pérdidas embrionarias ascienden de manera significativa en situaciones más calurosas”, dijo.
Ante este panorama, el veterinario destacó la importancia de fortalecer modelos de ganadería sostenible, especialmente mediante sistemas silvopastoriles y la implementación de áreas de sombra dentro de las fincas.
“Fedegán ha sido uno de los promotores del tema de la ganadería sostenible, de tener sistemas silvopastoriles, de la cobertura de sombra y ofrecerla para los animales. Lamentablemente no en todas las fincas tenemos esas coberturas”, afirmó.
Agua y forraje
Otro de los impactos más fuertes durante los periodos de sequía es la reducción de agua y alimento disponible para los animales. Según Guaqueta, durante anteriores fenómenos de El Niño muchas fincas enfrentaron graves dificultades por la pérdida de reservorios y el deterioro de los forrajes.
“Lo primero que se impacta es la disponibilidad de agua y después de eso la de forraje, porque cuando hay olas extremas de calor los forrajes se deshidratan, se secan y termina ofreciendo el ganadero lo que llaman los nutricionistas heno en pie”, explicó.
El especialista recomendó que los productores comiencen desde ya a tomar medidas preventivas para evitar afectaciones mayores en los próximos meses. Entre ellas, resaltó garantizar suficiente agua fresca y de calidad, así como construir reservas alimenticias aprovechando los periodos de abundancia.
“En la medida de lo posible hay que tratar de almacenar y mantener forrajes. Muchas veces tenemos abundancia de comida, pero no contamos con la infraestructura, la logística o la cultura para hacer buenas reservas”, sostuvo.
Prepararse desde ahora
Además de asegurar agua, alimento y sombra, Guaqueta insistió en que los ganaderos deben revisar la capacidad de carga de sus predios para evitar sobrepastoreo en temporadas críticas.
“Hay fincas que en invierno cargan muy bien, pero en verano la capacidad se reduce. Entonces debemos anticiparnos un poquito a eso y no afrontar una oleada de calor intenso con una finca sobrecargada de animales”, aseguró.
El veterinario también recomendó analizar la composición del hato y evaluar posibles ajustes que permitan disminuir el impacto del verano sobre los animales más sensibles.
Pese a las dificultades, el mensaje final del experto fue de preparación y prevención. “El mensaje es de optimismo, de que podamos proveer agua, forraje y buena sombra a los animales para enfrentar este fenómeno de la mejor manera posible”, concluyó.
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