CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana

El hecho reactivó las alertas por la presencia del ELN en corredores estratégicos de Norte de Santander.

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Aumento de ataques armados no le dan tregua al nororiente del país

por: Melanny Orozco- 31 de Diciembre 1969

Norte de Santander enfrenta una nueva escalada violenta marcada por atentados, hallazgo de artefactos explosivos y, como lo ha venido advirtiendo CONtexto, nuevas capacidades criminales.

Norte de Santander enfrenta una nueva escalada violenta marcada por atentados, hallazgo de artefactos explosivos y, como lo ha venido advirtiendo CONtexto, nuevas capacidades criminales.


Un atentado con explosivos contra una patrulla de Tránsito y Transporte de la Policía en la vía entre Cúcuta y Pamplona volvió a encender las alarmas de seguridad en el nororiente colombiano.

En esta ocasión, el ataque, ocurrido cerca del peaje de Pamplonita, dejó heridos a la patrullera Karen Liceth Estrada Salazar, al subintendente Edwin Guerrero Duarte y al intendente jefe Johan Vásquez Castro, quienes fueron trasladados posteriormente a la clínica Medical Duarte, en Cúcuta, donde, por fortuna, permanecen estables bajo observación médica.

Las primeras hipótesis oficiales apuntan a que la acción terrorista habría sido ejecutada mediante una motocicleta cargada con explosivos abandonada a un costado de la carretera. El hecho reactivó las alertas por la presencia del ELN en corredores estratégicos de Norte de Santander y volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la capacidad operativa del Estado para garantizar seguridad en regiones clave para la movilidad, el comercio y la conectividad nacional.

La situación ocurre además en una coyuntura política sensible. A pocos días de las elecciones presidenciales, autoridades, sectores políticos y gremios económicos han advertido preocupación por el aumento de acciones armadas, el uso de explosivos y nuevas capacidades criminales que hoy amenazan tanto a la Fuerza Pública como a la población civil.

La seguidilla de hechos violentos registrados en Norte de Santander y zonas vecinas ha fortalecido la percepción de que estructuras ilegales mantienen capacidad de presión territorial en la zona. A los atentados recientes, se suman hallazgos de artefactos explosivos, operaciones militares para neutralizar amenazas y ataques con drones atribuidos al ELN en el Catatumbo.

La escalada de violencia se soporta en que mientras avanzaban las investigaciones por el atentado en la vía Cúcuta–Pamplona, tropas del Batallón de Infantería Ricaurte No. 14 localizaron y destruyeron, de manera controlada, dos cilindros explosivos improvisados en zona rural de San Alberto, sobre un corredor vial estratégico que comunica al sur del Cesar con rutas hacia Bucaramanga y el interior del país.

De acuerdo con información oficial, los artefactos representaban un grave riesgo para viajeros, comunidades y vehículos que transitan diariamente por esta conexión nacional.

Y hay más. En Tibú, Norte de Santander, tropas del Batallón de Operaciones Terrestres N.º 10 ubicaron otro explosivo improvisado a pocos metros de la vía principal que conduce hacia el municipio. Según el Ejército, la rápida reacción permitió evitar una posible tragedia contra civiles y uniformados.

Las autoridades advirtieron que este tipo de acciones muestran cómo las carreteras y corredores logísticos vuelven a convertirse en escenarios de presión armada y terrorismo. (Lea en CONtexto ganadero: En Colombia se registran 236 muertos por masacres solo en los últimos cinco meses)


Nuevas amenazas y debate político


Hace apenas pocas horas, un ataque con drones atribuido al ELN en el Catatumbo dejó muerto al soldado profesional Aldair Bermúdez Rodríguez, cuyos actos fúnebres se realizarán en Talaigua Nuevo, Bolívar.

El uso de drones, motobombas y explosivos improvisados ha incrementado la preocupación sobre la evolución de las capacidades criminales de grupos armados ilegales que históricamente han tenido presencia en el nororiente colombiano.

El Ejército aseguró que mantiene operaciones permanentes para contrarrestar acciones terroristas y fortalecer la seguridad en zonas estratégicas en las que persisten disputas armadas y control ilegal de corredores.

Los hechos violentos provocaron reacciones desde distintos sectores políticos y empresariales. La senadora María Fernanda Cabal aseguró en X que la paz criminal de Petro hoy firma un nuevo episodio con este ataque a una patrulla de la Policía en la vía Cúcuta–Pamplona”, al tiempo que expresó solidaridad con los uniformados heridos. (Lea en CONtexto ganadero: Las cifras del horror: Colombia sumó 51 masacres y 54 líderes asesinados en 2026)

Por su parte, el representante a la Cámara José Luis Duarte afirmó que “las carreteras no pueden convertirse en escenarios de horror, miedo y violencia”, insistiendo en la necesidad de recuperar tranquilidad y seguridad en las vías del departamento.

Desde el sector empresarial, Fenalco Norte de Santander rechazó los hechos y reiteró el llamado a fortalecer seguridad, legalidad y convivencia en la región.

Mientras el gobernador William Villamizar anunció que se evalúa una recompensa para identificar a los responsables del atentado, el debate nacional vuelve a centrarse en cómo enfrentar estructuras ilegales que combinan control territorial, terrorismo y nuevas formas de violencia en medio de una coyuntura electoral marcada por crecientes tensiones de seguridad.