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Conozca la nueva modalidad sigilosa de robo de ganado que se expande en el Tolima

Melanny Orozco 10 de Abril 2026
Gobernación de Tolima pide mano dura para los cuatreroFoto: dontamalio.comLa gobernadora del Tolima, Adriana Matiz, aseguró que “acá tenemos mucho abigeato".

Bandas criminales están utilizando rutas veredales y movimientos lentos para sacar animales sin levantar sospechas, afectando a productores del sur del departamento. La nueva forma, sumada al aumento de casos recientes, enciende las alarmas por sus efectos económicos y la dificultad para rastrear el delito si no se refuerzan los controles.


En el Tolima, durante los primeros meses de 2026, el abigeato ha dejado de ser un delito visible y violento para convertirse en una operación silenciosa que se ejecuta en la noche, a pie y sin prisa.

Ganaderos de municipios como El Guamo, Saldaña y Purificación enfrentan una modalidad que dificulta la reacción inmediata, mientras las autoridades reconocen el aumento de casos y anuncian medidas para contener un fenómeno que golpea la economía rural. (Lea en CONtexto ganadero: El abigeato desangra la economía ganadera en el Tolima)

Lejos de las escenas tradicionales en las que camiones irrumpen en las fincas para cargar reses, hoy el robo de ganado en el Tolima ocurre de manera más discreta, sin despertar sospecha.

Los delincuentes arrean los animales por caminos veredales, aprovechando la extensión de los predios y la baja vigilancia nocturna. El objetivo es sacar el ganado del perímetro sin alertar al propietario.

Este desplazamiento progresivo les permite ganar tiempo y distancia antes de utilizar vehículos en puntos estratégicos de vías secundarias. Así, el delito se fragmenta en varias etapas, lo que complica su detección y seguimiento. La trazabilidad del animal se diluye y facilita su mezcla con otros hatos o su sacrificio ilegal.

Más que un simple cambio logístico, se trata de una evolución criminal que combina conocimiento del territorio, lectura de los vacíos en seguridad rural y una ejecución paciente que reduce el riesgo para las bandas.


Alarmas encendidas


Los datos recientes confirman la preocupación. De acuerdo con reportes de los Frentes Solidarios de Seguridad y Paz, en mes y medio se han registrado alrededor de 10 casos de carneo y abigeato en el departamento. Solo en la primera semana de marzo de 2026 se reportaron tres robos de ganado, mientras que en la última semana de febrero se presentó otro caso.

Aunque las cifras pueden parecer moderadas, su impacto es significativo si se considera el valor individual de cada animal, los costos de producción y la dependencia económica de las familias ganaderas. Cada pérdida representa, no solo un golpe financiero, sino también una afectación a la confianza y estabilidad del sector. Además, muchos son los ganaderos que no denuncian estos robos de forma oficial, por miedo a más represalias.

El abigeato no solo implica la pérdida de animales, también genera efectos en cadena por disminución de inventarios, afectación en la comercialización, aumento en los costos de seguridad y desincentivo a la inversión.

La dificultad para rastrear el ganado robado agrava el problema, pues limita la posibilidad de recuperación y facilita la reincidencia del delito.


¿Qué dice la institucionalidad?


Ante este panorama, las autoridades han comenzado a reforzar su presencia en las zonas afectadas. Durante un reciente Consejo de Seguridad Regional realizado en El Guamo, se abordó el incremento de estos delitos y se plantearon acciones conjuntas.

La gobernadora del Tolima, Adriana Matiz, aseguró que “acá tenemos mucho abigeato. Se están perjudicando los ganaderos de los municipios de El Guamo, Saldaña y de Purificación. Hoy tengo que decir desde aquí, desde El Guamo, para toda esta región del centro y suroriente del departamento del Tolima, que nosotros no vamos a descansar y vamos a tener mano dura contra estos delincuentes y contra estos bandidos que están perjudicando a los ganaderos de toda esta región”.

Como parte de la estrategia, se anunció el despliegue de unidades de la Fuerza Pública, incluyendo grupos especializados como Cobra y Centurión, así como controles viales y verificación de guías de movilización. También se contempla la presencia de un pelotón del Ejército con base en Purificación y sobrevuelos de vigilancia.

Por su parte, el secretario de Seguridad, Alfredo Bocanegra, destacó la implementación del programa Fincas Seguras, que incluye tecnología de monitoreo y trabajo articulado con los productores. (Lea en CONtexto ganadero: 10 ataques y 128 reses robadas en una semana: el alarmante balance de la seguridad ganadera)

El desafío está sobre la mesa. La transformación del delito obliga a replantear las estrategias de prevención y control. La vigilancia tradicional ya no es suficiente frente a métodos que privilegian el sigilo sobre la velocidad.

Para los ganaderos, el llamado es a fortalecer la cooperación con las autoridades y adoptar medidas de autoprotección. Para el Estado, el reto es mantener una presencia constante y adaptar sus capacidades a un crimen que evoluciona.


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