Habitantes del corregimiento de Azúcar Buena, en Valledupar, denuncian que el aumento del caudal amenaza la única vía de acceso. Ganaderos, agricultores y líderes comunales advierten que, si no hay una intervención urgente, decenas de familias podrían quedar aisladas.
La preocupación crece en el corregimiento de Azúcar Buena, zona rural de Valledupar, donde campesinos, ganaderos y líderes comunitarios alertan sobre el avance del río El Palmar hacia la carretera principal que comunica a más de 10 veredas con la capital del Cesar.
La comunidad asegura que el afluente ha venido erosionando el terreno desde hace años, pero en las últimas temporadas de lluvias la situación se agravó. Hoy, el temor es que una creciente termine destruyendo el paso vehicular y deje incomunicada a toda la región.
Tomás Molina, ganadero y agricultor de la zona, explicó que el problema no es nuevo y que las lluvias intensifican el riesgo cada año. Según relató, desde la gran avalancha ocurrida entre 2002 y 2003, el río comenzó a acercarse peligrosamente a la vía.
“El río se ha seguido metiendo y tomando parte de la carretera. En los meses de lluvia crece bastante y está afectando tanto a la población como a las diferentes veredas del corregimiento”, señaló Molina.
Riesgo creciente
Jhan Carlos Cárdenas, presidente de la Junta de Acción Comunal de Palmar Abajo e integrante de Asogras, afirmó que desde el año pasado vienen solicitando apoyo institucional sin obtener soluciones concretas.
El líder comunitario explicó que en octubre de 2025 pidió una visita técnica a la Alcaldía de Valledupar para evaluar la situación del río. Aunque funcionarios realizaron inspecciones, asegura que no hubo acciones preventivas ni obras de mitigación.
“Estamos viviendo una zozobra todas las noches cuando llueve en la parte alta de la montaña. El río se desborda y aunque todavía no ha ocurrido una tragedia mayor, estamos previniendo que en octubre, cuando llegan las lluvias más fuertes, la situación empeore”, dijo Cárdenas.
De acuerdo con el dirigente, este año también radicaron un derecho de petición ante la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), buscando una intervención urgente. Sin embargo, la respuesta habría sido que la competencia correspondía a la administración municipal.
“Nos mandan para un lado y para el otro, pero no se ha solucionado nada. Mientras tanto, el río sigue erosionando la orilla y acercándose cada vez más a la carretera”, aseguró.
Producción en peligro
La situación amenaza a las familias de la zona y también a buena parte de la producción agropecuaria del corregimiento.
En el sector afectado funciona un tanque de enfriamiento de leche donde varios ganaderos entregan diariamente su producción. Según la comunidad, el desbordamiento del río podría destruir esa infraestructura y afectar seriamente la actividad lechera.
Además, Cárdenas advirtió que Azúcar Buena es una región clave para el abastecimiento agrícola de Valledupar, especialmente en productos como guineo, cacao, café, yuca y plátano.
“Si el río destruye la carretera, toda esa producción quedará del otro lado. Aquí no hay otra vía. Los campesinos dependen de ese paso para sacar sus productos y abastecer la ciudad”, afirmó.
El líder también recordó que empresas como Colanta y DPA recogen leche en la región, mientras distintas asociaciones campesinas sostienen la economía local con cultivos y producción pecuaria.
Temor de tragedia
Los habitantes sostienen que el río ha avanzado de manera acelerada debido a las crecientes súbitas y a la erosión constante de la ribera.
Según Tomás Molina, cuando llegó al sector hace tres décadas el afluente estaba aproximadamente a 100 metros de la carretera. Hoy, calcula que la distancia se redujo a menos de la mitad.
“Cada vez que el río crece se lleva material, árboles y capa vegetal. Ya se ha llevado corrales y partes de algunas fincas. Si sigue avanzando, no solamente desaparecerá la carretera, también muchas viviendas y animales”, advirtió.
La comunidad insiste en que las autoridades conocen las obras que se requieren para evitar el desastre, entre ellas, la construcción de gaviones y trabajos de contención con maquinaria pesada.
“Pedimos soluciones, no más visitas técnicas. Aquí puede ocurrir una tragedia ecológica, humanitaria y económica si no actúan a tiempo”, concluyó Cárdenas.
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