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Foto: Banco Mundial

Luego de años marcados por el desplazamiento forzado y la incertidumbre, 25 familias campesinas hoy trabajan en la consolidación de un proyecto productivo.

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De desplazados a ganaderos: 256 vacas cambiaron las vidas de 25 familias

por: Angie Barbosa- 31 de Diciembre 1969

Tras abandonar su territorio por la violencia, procedentes de Villa del Socorro, en Caucasia (Antioquia), encontraron en la ganadería una nueva oportunidad. Con el acompañamiento de Fedegán-FNG y el Tecnig@n Caucasia, la asociación Asoaviscor recibió 256 bovinos a través de la Unidad de Restitución de Tierras.

Tras abandonar su territorio por la violencia, procedentes de Villa del Socorro, en Caucasia (Antioquia), encontraron en la ganadería una nueva oportunidad. Con el acompañamiento de Fedegán-FNG y el Tecnig@n Caucasia, la asociación Asoaviscor recibió 256 bovinos a través de la Unidad de Restitución de Tierras.



La historia de la Asociación Agropecuaria y Ambiental Víctima de Villa del Socorro (Asoaviscor) refleja cómo la ganadería puede convertirse en una herramienta de transformación social.

Luego de años marcados por el desplazamiento forzado y la incertidumbre, 25 familias campesinas hoy trabajan en la consolidación de un proyecto productivo que combina ganadería, agricultura y sostenibilidad.

Las familias recibieron las 256 cabezas de ganado a través de la Unidad de Restitución de Tierras y han contado con el acompañamiento por parte del proyecto de Fortalecimiento al Tecnig@n 2025, liderado por la Federación Colombiana de Ganaderos Fedegán-FNG en Caucasia, Antioquia.

José Bernal, representante legal de Asoaviscor, explicó que el proyecto se desarrolló por etapas y comenzó con iniciativas de seguridad alimentaria antes de llegar a la entrega del ganado.

Hemos tenido la fortuna de contar con el acompañamiento de Tecnigán en todos los procesos para ir implementando de una mejor manera el manejo de estos animales”, afirmó.

Actualmente, las 256 cabezas de ganado le significan a cada hogar un promedio de 12 animales. La mayoría de beneficiarios son mujeres cabeza de familia y llevan siete meses trabajando con los bovinos entregados.


Del desplazamiento al retorno


La asociación está conformada por familias que fueron víctimas directas del conflicto armado en esta zona del Bajo Cauca antioqueño.

Y es que entre 2009 y 2010 tuvieron que abandonar la vereda debido a la violencia.

“En esta vereda hubo tres masacres. Como éramos una comunidad pequeña y casi todos éramos familia, la afectación fue bastante grande. La vereda quedó sola”, recordó Bernal.

Dos años después comenzaron el retorno y el proceso de restitución de tierras. A partir de allí inició la reconstrucción de sus proyectos de vida y el fortalecimiento de iniciativas agropecuarias.

El dirigente aseguró que la ganadería ha permitido abrir nuevas perspectivas económicas para las familias y generar esperanza frente al futuro.

“La idea es ir cambiando mentalidades y pensar en el futuro de nuestros hijos, que esto se multiplique en familia, de generación en generación”, señaló.

Además del ganado, los beneficiarios han desarrollado proyectos de apicultura y agricultura, buscando diversificar sus ingresos y fortalecer la economía campesina.


Capacitación y sostenibilidad


Uno de los pilares del proyecto ha sido el acompañamiento técnico brindado por el Tecnig@n Caucasia, que inició, incluso, antes de la entrega de los animales.

Melissa Restrepo, del Tecnig@n Caucasia-Antioquia, explicó que el proyecto de fortalecimiento técnico se enfocó en formar pequeños productores en prácticas de ganadería sostenible.

“Se trabajaron temas como planificación predial y forrajera, ensilaje y cercas vivas para que ellos pudieran organizar su actividad productiva en las parcelas que recibieron”, indicó.

Las capacitaciones también incluyeron medición de capacidad de carga, suplementación estratégica, elaboración de biofertilizantes y manejo eficiente de pasturas.

Según Restrepo, el proceso dejó resultados concretos entre los productores.

La adopción de conocimiento fue validada como resultado del proyecto, porque muchos hicieron división de potreros, mejoramiento de pasturas y réplicas de los biofertilizantes en sus predios”, sostuvo.

La profesional destacó, además, que 20 productores participaron en los cinco talleres desarrollados y posteriormente replicaron lo aprendido dentro de la comunidad.

Actualmente, varias de las familias continúan vinculadas a un proceso de formación con el SENA para la elaboración y comercialización de abonos orgánicos en el territorio.


Nueva visión ganadera


Para las familias de Asoaviscor, la ganadería dejó de verse como una actividad tradicional y pasó a convertirse en una alternativa empresarial con enfoque técnico y sostenible.

Bernal aseguró que las capacitaciones han permitido cambiar la forma de producir y entender que el manejo adecuado puede generar mejores resultados en menos espacio.

“Ahora con nuevos conocimientos podemos manejar ganado en poco espacio y obtener más ganancias en menos tiempo”, expresó.

El líder comunitario agregó que, aunque para algunos beneficiarios la actividad ganadera era completamente nueva, hoy existe entusiasmo por continuar fortaleciendo el proyecto.

“Uno le va cogiendo cariño a esto, va entendiendo la importancia y va sabiendo que la ganadería con un buen manejo sí da resultados y ganancias”, concluyó.