La situación de inseguridad en el suroccidente del país, que llegó a su punto máximo el pasado fin de semana, golpea de frente al sector ganadero, con impactos en la movilidad, la producción y la estabilidad económica. Productores del Comité de Ganaderos del Cauca advierten que el deterioro del orden público expone el abastecimiento y la seguridad alimentaria.
En una región donde producir alimentos se ha vuelto una actividad de alto riesgo, los ganaderos del Cauca aseguran que hoy no tienen margen de maniobra: pagar extorsiones se ha convertido en la única alternativa para seguir operando. La presencia de entre 14 y 18 estructuras criminales los mantiene, según denuncian, arrinconados, irónicamente, en una de las principales despensas agrícolas del país. La situación se da en medio de una escalada de violencia sin precedentes recientes. Entre el 24 y el 26 de abril, más de 26 ataques terroristas sacudieron municipios como Cajibío, Mercaderes, Popayán, Santander de Quilichao, Caldono y Guachené, así como zonas del Valle del Cauca, incluyendo Cali, Palmira, Jamundí y Robles.
Para entender el impacto directo en el campo, CONtexto Ganadero habló con Hernán Garcés, presidente del Comité de Ganaderos del Cauca, quien describe un panorama crítico en materia de seguridad rural. “Lamentablemente, hay que decirlo: el orden público en las últimas semanas y meses se ha venido deteriorando en el departamento del Cauca y en el suroccidente de Colombia”, afirmó Garcés.
El dirigente gremial explicó que el aumento de hechos delictivos afecta al sector ganadero y a toda la población civil. “Los ganaderos han visto un incremento en los hechos delictivos que suceden no solamente en contra del sector como lo es el abigeato y la invasión de los predios, sino que también los que golpean a toda la sociedad civil en el departamento”. Uno de los principales focos de riesgo es la vía Panamericana, un corredor estratégico para la economía regional. “Es constante el asedio en las carreteras, sobre todo en la vía Panamericana, una arteria muy importante para el departamento, pero también para Colombia”, agregó.
Los hechos recientes han marcado un punto de quiebre. “Este sábado que pasí sobrepasó todos los límites que habíamos visto y se hizo muy evidente la crueldad de los grupos armados al margen de la ley. Esta vez fueron 19 personas que perdieron la vida en la vía Panamericana después de un infame atentado contra la población civil”.
El impacto va más allá de las cifras. “Ha generado mucha zozobra a los ganaderos y a nuestras personas que nos colaboran en la finca. Muchas personas tienen episodios de ansiedad por toda esta violencia”, comentó. Incluso, revela que varios productores han dejado de visitar sus predios: “Llevan meses sin visitar sus fincas por el temor de tener un problema de seguridad o ser secuestrados”.
La arremetida terrorista cobra siete vidas en el Cauca, en la vía Popayán-Cali, donde las disidencias lanzaron explosivos. Van 11 ataques en esa zona.
— Erika Fontalvo (@ErikaFontalvo) April 25, 2026
Si esto no es punto de quiebre para que el país reaccione ante tanto horror, qué podría serlo? Unidad nacional ante la barbarie. pic.twitter.com/vgh3gqG80N
Extorsión, sobrecostos y parálisis en producción
La presión de los grupos armados ha transformado la dinámica productiva. “Ya los ganaderos no denuncian, sino que simplemente pagan la cuota que les colocan estos grupos armados. En algunas ocasiones hay productores que pagan una, dos o tres para poder estar tranquilos”, denuncia Garcés.
A lo anterior se suman las dificultades logísticas. “Este tipo de ataques vienen generando dificultades en la movilización en el departamento, tanto para los productores de leche como de carne, especialmente los productores de leche que llevan su producto a las pasteurizadoras”, insistió.
El efecto es directo: interrupción en la cadena de abastecimiento, así como el transporte de insumos que también se ha visto comprometido. “Los transportadores no quieren venir al Cauca, eso ha encarecido los fletes y ha generado que los seguros aumenten o sencillamente no se expidan”, denunció.
El problema se extiende a otros sectores productivos y a la prestación de servicios en campo. “Nuestros profesionales tampoco quieren ir a campo debido a modalidades de extorsión como el falso servicio”, contrastó.
Frente a este panorama, el llamado al Gobierno es urgente. “Se deben hacer procesos tendientes a consolidar nuevamente la seguridad del departamento del Cauca. Es muy importante el tema de inteligencia para poder dar con las estructuras y neutralizar estas acciones”, alertó El objetivo, insiste, es recuperar condiciones mínimas para producir y volver a tener una región rural pacífica en la que puedan desarrollar sus proyectos productivos sin el asedio de la criminalidad.
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