En el municipio de Atlántico, la Agencia Nacional de Tierras adjudicó predios a 62 familias que durante años trabajaron sin derechos sobre la tierra. La entrega de 76 hectáreas marca el inicio de una nueva etapa productiva con respaldo jurídico, seguridad alimentaria y proyección económica para la comunidad campesina.
Tras años de trabajar la tierra sin títulos ni garantías, las familias que integran la Asociación Campesina Fe y Esperanza, en el municipio de Baranoa, Atlántico, recibieron oficialmente 76 hectáreas que ahora pasan a ser de su propiedad. La entrega fue realizada por la Agencia Nacional de Tierras (ANT) e incluyó los predios Torcoroma Segunda, El Calvario y Jubilao, localizados en el corregimiento de Pital de Megua y con proyección hasta Guaimaral, en Tubará.
Este hecho marca el inicio de una nueva etapa productiva para estos campesinos, quienes por primera vez podrán planear y desarrollar proyectos agrícolas propios con respaldo jurídico. (Lea en CONtexto ganadero: Estudiantes rurales se forman para conquistar la ganadería en el Atlántico)
Para los campesinos beneficiados, la entrega de tierra representa no solo un derecho, sino la posibilidad de proyectar ingresos estables, atender la seguridad alimentaria de sus hogares y contribuir al abastecimiento de productos básicos en la región. Entre los 62 beneficiarios hay 21 mujeres campesinas, 10 personas en condición de desplazamiento y seis integrantes de resguardos indígenas, lo que evidencia una acción con impacto diverso y con enfoque de equidad al atender a quienes más han esperado por acceso a la tierra.
A nombre de la Unidad de Gestión Territorial Atlántico de la ANT, Guillermo Bello destacó que esta entrega marca el inicio de lo que consideran un esfuerzo sostenido en la región para fortalecer la reforma agraria, dijo que la intención es permitir la consolidación de proyectos productivos que, en primera instanciam contribuyan a la seguridad alimentaria local, y más adelante impulsen procesos de producción agroindustrial con valor agregado para los campesinos.
Por su parte, Maribel de Jesús Patiño de Ortega, presidenta de la asociación y lideresa por más de dos décadas, afirmó que gracias a la gestión del Gobierno del presidente Gustavo Petro ahora puede cumplirle a sus compañeros, quienes durante años depositaron su confianza en ella para liderar esta lucha, su voz refleja el anhelo de las comunidades que durante tanto tiempo vieron lejos la posibilidad de tener tierra propia que trabaje y herede a sus hijos.
Uno de los beneficiarios, Manuel Medina Leone, desplazado del Carmen de Bolívar, recordó cómo durante más de un año cultivó yuca en un predio alquilado sin seguridad, y agradeció a la ANT por brindarles este nuevo comienzo, un escenario que según él no solo mejora la economía familiar, sino que también les permite planear el futuro con mayor certidumbre.
Aporte ganadero a la reforma agraria
Un elemento que se ha vuelto relevante en este proceso de adjudicación de tierras es la colaboración voluntaria de propietarios rurales vinculados al sector ganadero, representados por la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), que ha venido promoviendo la oferta de predios al Gobierno para apoyar la implementación de la Reforma Agraria, bajo un acuerdo marco que busca facilitar la compra de tierras que serán destinadas a campesinos sin tierra o con tierra insuficiente.
La idea es movilizar predios subutilizados para que pasen a manos de quienes los trabajarán y los convertirán en actividades productivas. Esta iniciativa se traduce en cientos de miles de hectáreas ofertadas en departamentos del país, lo que amplía el banco de tierras disponible para procesos como el vivido ahora en Baranoa.
La actuación de Fedegán ha sido un componente importante dentro de los mecanismos de acceso a la tierra, ya que mediante jornadas de información, ruedas de negocio y acompañamiento técnico, se facilita que productores ganaderos interesados ofrezcan voluntariamente sus predios, aportando al objetivo común de transformar tierras con bajo uso productivo en espacios donde familias campesinas puedan desarrollar cultivos y proyectos agrícolas con respaldo institucional. (Lea en CONtexto ganadero: ¡Los ganaderos cumplen su palabra! Fedegán ha reunido 607.000 hectáreas para acuerdo de tierras)
Con la formalización de estos predios para las familias de Baranoa, el esfuerzo por consolidar un campo más incluyente sumó un paso concreto que refleja la articulación entre el Estado, las organizaciones rurales y el sector privado ganadero, un avance palpable en la búsqueda de equidad territorial y de oportunidades para quienes han dedicado su vida al trabajo del campo sin poseer un título de propiedad.



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