CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
El general (r) Fernando Murillo Orrego,

Foto: FEDEGAN

El general (r) Murillo enfatizó que la seguridad rural no es una tarea exclusiva de los grandes propietarios ni de la Fuerza Pública en solitario; es una labor compartida que involucra a toda la cadena productiva.

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General Murillo reveló en Buga la estrategia contra el crimen rural

por: Álvaro Quintana- 31 de Diciembre 1969

En la reciente Feria, el estratega de seguridad del gremio, el general (r) Fernando Murillo Orrego, expuso que la extorsión ya es el delito que más golpea al campo, y explicó por qué la red de más de 10 mil productores ahora prioriza la consolidación por encima de seguir creciendo para ganarle terreno al miedo y la impunidad.

En la reciente Feria, el estratega de seguridad del gremio, el general (r) Fernando Murillo Orrego, expuso que la extorsión ya es el delito que más golpea al campo, y explicó por qué la red de más de 10 mil productores ahora prioriza la consolidación por encima de seguir creciendo para ganarle terreno al miedo y la impunidad.


Mientras en el país se debate sobre la seguridad nacional con cifras que no siempre reflejan la realidad diaria, en las veredas y fincas de Colombia la conversación es otra. Allí los ganaderos y campesinos conviven con el temor constante a una llamada extorsiva, al robo de su ganado, al carneo en medio de la noche o a la invasión de sus tierras.

Esta brecha entre lo que dicen los discursos y lo que se vive en el terreno fue el punto de partida de la intervención del general (r) Fernando Murillo Orrego, estratega de seguridad de Fedegán-FNG, durante la agenda académica de la Feria de Buga, uno de los encuentros agropecuarios más importantes del país.

Ante un auditorio lleno de pequeños, medianos y grandes productores, trabajadores del campo, empresarios y estudiantes afines al sector, Murillo explicó cómo la violencia ha cambiado de rostro en el campo y qué se está haciendo para enfrentarla desde las propias comunidades.


El nuevo enemigo


Durante años, el abigeato y el carneo ocuparon los primeros lugares entre los delitos que más preocupaban a los ganaderos.

Sin embargo, el mapa del crimen en el sector rural dio un giro preocupante en los últimos años: aunque el robo de animales y las invasiones de fincas siguen generando pérdidas económicas millonarias y destrozando la tranquilidad de las familias, la extorsión se convirtió en el delito número uno en el campo colombiano.

Según detalló Murillo, este fenómeno ya no lo ejercen únicamente los grupos armados ilegales. Hoy en día, bandas del crimen organizado y delincuentes comunes utilizan brazaletes o el nombre de cualquier organización criminal para intimidar a los productores y exigir dinero a cambio de no atentar contra sus vidas, sus familiares o sus predios.

"La extorsión es el delito que más está impactando al sector ganadero, al campo. Lo hacen los grupos al margen de la ley, el crimen organizado y también la delincuencia común utilizando los brazaletes o el nombre de cualquiera de estos bandidos. Eso genera mucho temor y mucha zozobra porque detrás de la extorsión vienen el intento de asesinato, el homicidio y otros delitos que confluyen ahí", advirtió Murillo, estratega de seguridad de Fedegán.


Las cifras


Para hacer frente a este escenario, la respuesta de Fedegán ha ido más allá del simple reclamo a las autoridades. La apuesta fue por la organización comunitaria y la prevención.

Detrás de este trabajo hay números claros que muestran el impacto del programa: en distintas regiones del país ya se han consolidado 455 Frentes Solidarios de Seguridad y Paz, una red que agrupa a más de 10.000 productores comprometidos con la prevención del delito y el trabajo coordinado con la Fuerza Pública y las autoridades locales y regionales.

Sin embargo, Murillo dejó en claro que la estrategia entró en una nueva etapa. El objetivo principal ya no es abrir más frentes, sino garantizar que los que existen funcionen al cien por cien.

"La idea, más que seguir creciendo en frentes, es fortalecer estos 455. Invitamos al ganadero a que se vincule a los frentes que ya están creados. A través de Fedegán, de los comités ganaderos o de nuestra línea de atención permanente podemos seguir fortaleciendo esta red en todo el país", afirmó Murillo.


Miedo a denunciar


Uno de los mayores obstáculos para combatir la criminalidad rural sigue siendo el temor por denunciar. En muchas zonas, las víctimas prefieren guardar silencio por miedo a sufrir represalias. Por eso, el modelo de los Frentes Solidarios busca ofrecer canales de comunicación reservados y directos con las autoridades político-administrativas, la Policía, el Ejército y la Fiscalía.

El general (r) Murillo enfatizó que la seguridad rural no es una tarea exclusiva de los grandes propietarios ni de la Fuerza Pública en solitario; es una labor compartida que involucra a toda la cadena productiva.

"La estrategia de los Frentes Solidarios de Seguridad y Paz no es solo para hacerla en el campo; también es para hacerla en lo urbano. No es solo para los grandes ganaderos; es para el mediano, para el pequeño, para los empleados y para las familias", explicó Murillo.

Esta articulación ya ha dado resultados concretos en distintos puntos de la geografía nacional. Un ejemplo de ello ha sido la atención a las invasiones de tierras, donde la acción combinada entre las Brigadas Solidarias, los Frentes y las autoridades ha permitido recuperar predios ocupados de manera ilegal en un tiempo récord de 48 horas.

Al cierre de su intervención en Buga, Murillo recordó que la unión comunitaria y la tecnología son las herramientas más efectivas para quitarle espacio al crimen.

"El delincuente es cobarde por naturaleza. Cuando encuentra comunidades organizadas, tecnología y un sólido relacionamiento institucional, ese escenario genera un efecto disuasivo y contribuye a construir entornos mucho más seguros", concluyó Murillo.