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Las zonas que históricamente presentan mayor exposición continúan siendo el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, así como La Guajira y otros sectores del Caribe colombiano.

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Ideam en alerta por temporada de huracanes: Caribe colombiano y zonas rurales, bajo vigilancia

por: Angie Barbosa- 31 de Diciembre 1969

Aunque los pronósticos indican una actividad inferior al promedio histórico, las autoridades advierten que una sola tormenta o huracán podría generar graves afectaciones en comunidades costeras, zonas rurales y sectores productivos como la ganadería y la agricultura.

Aunque los pronósticos indican una actividad inferior al promedio histórico, las autoridades advierten que una sola tormenta o huracán podría generar graves afectaciones en comunidades costeras, zonas rurales y sectores productivos como la ganadería y la agricultura.



Colombia entró oficialmente en la temporada de huracanes y ciclones tropicales, un periodo que se extenderá entre el 1 de junio y el 30 de noviembre de 2026 y que mantiene en alerta a las autoridades por los posibles efectos que estos fenómenos podrían generar en el Caribe colombiano y otras regiones del país.

La advertencia fue emitida de manera conjunta por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), la Dirección General Marítima (Dimar), la Aeronáutica Civil y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, entidades que anunciaron la activación de protocolos de seguimiento y respuesta durante toda la temporada.

Según las proyecciones oficiales, podrían formarse entre ocho y 14 tormentas tropicales con nombre en la cuenca del Atlántico durante este año.

Aunque la cifra es menor a la registrada en temporadas recientes, las autoridades enfatizaron en que la reducción en el número de sistemas no implica una disminución del riesgo.


Vigilancia permanente


La directora del Ideam, Ghisliane Echeverry Prieto, explicó que el país entró en un "estado informativo", lo que significa que habrá un monitoreo continuo de las condiciones oceánicas y atmosféricas que favorecen la formación de ciclones tropicales.

Las zonas que históricamente presentan mayor exposición continúan siendo el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, así como La Guajira y otros sectores del Caribe colombiano.

La experiencia del huracán Iota, en 2020, sigue siendo una referencia para las autoridades debido a los enormes daños que ocasionó en la infraestructura, la vivienda y las actividades productivas de las islas.

“Una sola tormenta puede afectar directamente al país”, advirtieron los organismos técnicos al recordar que la trayectoria y evolución de estos sistemas depende de múltiples variables atmosféricas que cambian durante la temporada.

Para junio, los pronósticos señalan que la región insular podría registrar lluvias hasta un 20 % por encima de los promedios históricos, mientras que algunos sectores de Sucre, Córdoba y Bolívar también presentarían incrementos puntuales en las precipitaciones.


Riesgos para el campo


La temporada ciclónica representa una preocupación especial para las actividades agropecuarias. Los eventos asociados a tormentas tropicales pueden provocar inundaciones, crecientes súbitas, erosión de suelos, afectaciones en vías terciarias y pérdidas de cultivos y pasturas.

Para la ganadería, las lluvias intensas pueden dificultar la movilidad de animales, afectar la disponibilidad de forraje y generar problemas sanitarios relacionados con la humedad y el deterioro de las fuentes de agua.

En agricultura, los excesos de precipitación incrementan el riesgo de enfermedades, pérdida de cosechas y daños en infraestructura productiva.

Por esta razón, las autoridades han insistido en que los departamentos, municipios y productores rurales fortalezcan sus planes de contingencia y mantengan seguimiento constante a los boletines meteorológicos y de gestión del riesgo.


Preparación, la clave


Aunque los modelos climáticos sugieren una temporada menos activa que la del año pasado, los expertos reiteran que el nivel de preparación no debe disminuir.

La historia reciente ha demostrado que basta un solo fenómeno extremo para generar pérdidas millonarias y afectar gravemente a miles de familias rurales y urbanas.

Por ello, durante los próximos seis meses el llamado de las autoridades será mantener una vigilancia constante, atender las alertas oficiales y reforzar las medidas de prevención para proteger vidas, infraestructura y actividades productivas en las regiones más expuestas del territorio nacional.