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Foto: Cortesía.

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Mientras medio país muere de sed, en Guainía y Guaviare no para de llover

por: - 31 de Diciembre 1969

El cambio climático es una realidad y Colombia la mejor prueba de ello. Mientras algunas regiones del país llevan más de medio año sin ver caer una sola gota de agua, no tienen alimento y los bovinos mueren, en Guainía están cansados de tanta lluvia.

El cambio climático es una realidad y Colombia la mejor prueba de ello. Mientras algunas regiones del país llevan más de medio año sin ver caer una sola gota de agua, no tienen alimento y los bovinos mueren, en Guainía están cansados de tanta lluvia.   La región Caribe de Colombia lleva ya varios meses soportando temperaturas que en algunos casos han sobrepasado los 40 grados centígrados, producto de lo cual han muerto más de 30 mil animales y más de 600 mil han tenido que ser desplzados. (Lea: Los 5 departamentos que más bovinos han desplazado por el verano)   Una situación diametralmente opuesta viven los habitantes de Guainía y Guaviare, dos departamentos a los que pocas veces se le presta atención y que actualmente reclaman atención por parte de autoridades, entidades departamentales y del Estado, a quienes piden ayuda.   La intensidad de las lluvias ha sido tal que muchos predios se encuentran anegados y miles de animales han muerto como consecuencia de un invierno que parece no tener fin.   El sector agrícola también ha sufrido. El nivel de las aguas ha provocado la pérdida de varios cultivos, muchos otros productos se han tenido que dejar de sembrar y algunos otros no logran ser comercializados por las difilcutades en materia de transporte. (Lea: Ganadería del Vichada sueña con un mejor futuro)   Luis Carlos Sandoval, productor en Guaninía así lo ratificó en diálogo con CONtexto ganadero. “El tema ha sido especialmente complicado para quienes cultivan plátano y yuca, pero también para el ganado. Había 400 novillos ya cebados y no hay qué hacer con ellos”, apuntó.   Sandoval manifestó que hasta el momento el Gobierno Nacional no ha tomado medidas, aunque señaló que las entidades regionales buscan tratar de solventar en algo la crisis actual.   Por su parte, Fernando Pardo, ganadero ubicado en Inírida, manifestó que salvo el pasado viernes, en la región llueve todos los días, muy duro y por periodos que llegan a extenderse hasta por 3 horas.   “Son aguaceros que parecen no tener fin, queda los potreros completamente echarcados, el río no merma sus niveles”, describió Pardo, que coincidió con Sandoval en que es necesaria la ayuda por parte del Estado. (Lea: Serias complicaciones deja fuerte invierno en el oriente del país)   Ambos argumentaron que otra complicación es el cierre de la planta de beneficio, situación que los tiene “pasando aceite” y que si bien el Invima procedió correctamente, en una coyuntura como la actual se elevan las pérdidas y el panorama luce preocupante.   Como si fuera poco, “al ganado que estaba en los bajos tocó movilizarlo, a otro llevarlo al puebloporque no hay tierras altas para ubicarlo. La merma del río no se siente y eso queda un lodazal cruel, por lo que seguimos haciendo fuerza para que ese proceso se dé con mayor rapidez.   Mientras medio país muere de sed, ve como se han ido secando las fuentes hídricas y es testigo de la muerte de los semovientes por la falta de agua, los habitantes de esta zona del país no saben qué hacer ni a quien pedirle para que deje de llover.