La directora de la Misión de Observación Electoral, Alejandra Barrios, destacó en CONtexto ganadero el éxito de la primera vuelta por la presidencia, pero advirtió que el país enfrenta ahora un desafío mayor: evitar que la marcada división del electorado y la desinformación deterioren la calidad de la democracia antes del 21 de junio
La primera vuelta presidencial dejó una imagen poco común en un país acostumbrado a que los procesos electorales estén acompañados de alertas por seguridad, fraude o dificultades logísticas.
Según la Misión de Observación Electoral (MOE), la jornada del pasado domingo transcurrió con garantías para los votantes, con una participación histórica superior al 54% y sin afectaciones que comprometieran el desarrollo de las elecciones, incluso, en zonas tradicionalmente golpeadas por el conflicto armado.
Sin embargo, para la organización el análisis no puede quedarse únicamente en el balance positivo de la jornada.
Con la mirada puesta en la segunda vuelta presidencial del próximo 21 de junio, la principal preocupación ya no está en las urnas ni en la logística electoral, sino en el ambiente político y social que acompañará las próximas tres semanas de campaña.
La tesis de la MOE es que la democracia colombiana superó una primera prueba institucional, pero ahora enfrenta un reto más complejo. La polarización, la desinformación, los discursos de odio y la radicalización del debate público podrían convertirse en factores que deterioren la calidad democrática y afecten la confianza ciudadana en el proceso electoral. (Lea en CONtexto ganadero: Colombia revive ‘fantasma’ de violencia electoral: amenazas, asesinatos y miedo marcan recta final hacia las presidenciales de 2026)
La complejidad de estas elecciones estuvo marcada por desafíos que no habían tenido la misma dimensión en procesos anteriores. Entre ellos figuran el incremento de acciones armadas de grupos ilegales, la fragmentación de estructuras criminales con presencia territorial, el uso masivo de redes sociales y la irrupción de herramientas de inteligencia artificial en la conversación política.
Hechos de alerta
Durante la jornada se registraron cuatro situaciones relacionadas con el orden público en diferentes regiones del país. Entre ellas hubo incidentes reportados en el corregimiento de Filogringo, en la región del Catatumbo; la activación de un artefacto explosivo en Caquetá; restricciones de movilidad en algunas zonas de Nariño y la destrucción de material electoral en una vereda del municipio de Tibú.
Sin embargo, la MOE subrayó que ninguno de estos hechos tuvo la capacidad de afectar el desarrollo de la votación.
De hecho, uno de los datos más destacados fue que ninguno de los más de 14.000 puestos de votación instalados en Colombia tuvo que ser trasladado por razones de seguridad. Para Barrios, este resultado representa un avance importante para la democracia, especialmente en las zonas rurales en las que históricamente se han presentado mayores riesgos para el ejercicio electoral.
Aunque el orden público generó preocupación antes de los comicios, la principal alerta de la MOE para la segunda vuelta está en otro escenario. “Hay unos niveles de polarización a los que hay que prestarle muchísima atención”, advirtió Barrios.
La directora explicó que la confrontación política es natural dentro de una democracia, pero alertó sobre el riesgo de que las diferencias ideológicas se conviertan en estigmatización o exclusión del contradictor político.
“En este país tenemos que caber todos. Ningún sector debe quedar excluido”, señaló.
Según la MOE, el verdadero desafío de las próximas semanas será mantener una conversación pública basada en argumentos y propuestas, evitando que la radicalización termine deteriorando la calidad del debate democrático.
Batalla contra la desinformación
Otro de los factores que preocupa a la organización es el aumento de la desinformación en redes sociales. Barrios recordó que estas elecciones han estado acompañadas por narrativas de fraude, discursos de odio y campañas de desinformación que encuentran en las plataformas digitales un canal de rápida difusión.
Por ello, insistió en la importancia de que los ciudadanos conozcan cómo funciona el sistema electoral y comprendan qué ocurre con los votos una vez se cierran las urnas. (Lea en CONtexto ganadero: “386 municipios en alerta electoral”: una de las preocupaciones de la Misión de Observación Electoral)
La MOE también destacó el papel de la observación electoral nacional e internacional, así como la necesidad de que los medios de comunicación mantengan una cobertura equilibrada basada en propuestas y no en confrontaciones.
¿Qué está en juego?
De cara a la segunda vuelta, la organización actualizará los mapas de riesgo electoral que actualmente identifican 386 municipios con factores de vulnerabilidad asociados a la presencia de grupos armados ilegales.
No obstante, Barrios enfatizó que estos instrumentos no buscan predecir hechos violentos, sino permitir que las autoridades adopten medidas preventivas y coordinen acciones para proteger el proceso electoral.
La MOE hace un llamado a los ciudadanos a informarse por canales confiables, denunciar posibles irregularidades y participar activamente en la defensa de la democracia.
Y como concluyó Alejandra Barrios, “la madurez democrática de Colombia va a volver a ponerse en juego en la segunda vuelta electoral”.



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