Ante las inundaciones en Córdoba, Urabá y otras regiones golpeadas por las lluvias, las Mesas Técnicas Agroclimáticas entregan recomendaciones para resguardar los animales y reducir riesgos sanitarios y productivos. Las claves: manejo del terreno, refuerzo sanitario y ajustes en la alimentación para sostener la productividad en plena temporada invernal.
Colombia atraviesa un periodo de fuertes precipitaciones que ha generado emergencias en varias regiones del país. Los desbordamientos de ríos, el deterioro de las carreteras y las afectaciones en las fincas han impactado tanto los cultivos como la actividad pecuaria, elevando la preocupación entre los productores por la seguridad de sus animales.
En este contexto, aplicar medidas preventivas clave resulta fundamental para mitigar pérdidas y proteger el bienestar del hato. (Lea en CONtexto ganadero: Grave emergencia invernal en Córdoba y norte de Urabá moviliza al gremio ganadero)
Manejo del terreno
Las lluvias intensas y las inundaciones elevan el riesgo de pérdidas en las explotaciones ganaderas, por lo que una de las primeras medidas es trasladar el ganado hacia potreros más altos o con buen drenaje. Evitar el pastoreo en zonas donde se acumula el agua reduce el estrés de los animales y previene enfermedades asociadas a la humedad prolongada.
También es fundamental mejorar el drenaje en la infraestructura productiva. La recomendación es realizar zanjas superficiales y mantener limpios los drenajes en corrales y áreas de ordeño para impedir encharcamientos que favorezcan la proliferación de microorganismos y deterioren las condiciones sanitarias del predio.
Salud y alimentación
En temporada de lluvias, el control sanitario cobra mayor relevancia. Mantener ubres y áreas de ordeño limpias y secas, realizando limpieza y secado antes y después del ordeño, es una acción decisiva para prevenir la mastitis y otras infecciones que afectan la producción lechera. (Lea en CONtexto ganadero: Mesas Técnicas Agroclimáticas, un modelo de Colombia para el mundo)
Como medida complementaria, se aconseja instalar pediluvios con desinfectante en las entradas de corrales y salas de ordeño. Esta práctica actúa como barrera sanitaria frente a enfermedades en las pezuñas, frecuentes cuando los animales permanecen en ambientes húmedos y fangosos.
Protección del hato
El exceso de humedad en zonas de descanso y tránsito puede agravar los problemas sanitarios. Por ello, aplicar cal en estos espacios ayuda a disminuir la humedad y el desarrollo de microorganismos, creando superficies más seguras para el ganado y mejorando su bienestar.
Las Mesas Técnicas Agroclimáticas también sugieren reforzar la dieta durante los periodos de lluvia. Suministrar forrajes conservados o suplementos energéticos, como heno, ensilaje o concentrado, permite mantener la nutrición del hato cuando el pastoreo se ve limitado por las condiciones climáticas.
Finalmente, los terneros requieren cuidados especiales. Protegerlos con refugios secos y camas limpias reduce su exposición a la lluvia y al barro, lo que contribuye a disminuir enfermedades y a mejorar sus probabilidades de desarrollo saludable en medio de la temporada invernal.
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