Una alianza entre Fedegán-FNG, mediante el Tecnigán de Nariño, y la Fundación Grupo Social impulsa un modelo productivo sostenible que fortalece a pequeños ganaderos y mejora sus ingresos a través del trabajo colaborativo. La iniciativa ya vincula productores y proyecta expandirse con mayor impacto regional.
El fortalecimiento del encadenamiento lácteo se perfila como una de las estrategias más prometedoras para enfrentar la pobreza rural en Colombia. Así quedó evidenciado en el programa “Al día con su región” del 18 de marzo de 2026, donde Miriam Santacruz, secretaria técnica ganadera para Nariño-Putumayo de Fedegán-FNG, y Deicy Villarreal Rodríguez, directora del programa Territorio Progreso Tangua de la Fundación Grupo Social, dieron a conocer los avances de este proceso territorial en el sur del país.
La iniciativa busca superar limitaciones históricas del sector mediante alianzas estratégicas sólidas, integrando asistencia técnica, fortalecimiento organizativo y mejores canales de comercialización. (Lea en CONtexto ganadero: Nariño, el departamento con más certificaciones en BPG en 2024)
Territorio y propósito
La Fundación Grupo Social, con más de un siglo de trayectoria, ha enfocado su trabajo en la superación de la pobreza estructural mediante un modelo que combina inversión empresarial con acompañamiento social en territorios priorizados. En el caso de Tangua, la intervención comenzó en 2021 tras identificar altos niveles de pobreza y una fuerte dependencia de actividades agropecuarias.
Este municipio, ubicado en una zona estratégica pero con baja presencia institucional, enfrenta retos productivos, ambientales y sociales. Sin embargo, cuenta con un alto potencial agropecuario, especialmente en la producción láctea, que hoy alcanza cerca de 35.000 litros diarios. Esta actividad no solo sostiene la economía local, sino que también abastece parcialmente a Pasto, lo que refuerza su importancia clave a nivel regional.
Ganadería con enfoque asociativo
El proyecto ha centrado sus esfuerzos en pequeños ganaderos, especialmente aquellos con menos de 10 vacas y sistemas productivos de baja escala. Inicialmente se trabajó con 50 productores voluntarios, a quienes se les aplicó un diagnóstico integral para evaluar tanto su nivel tecnológico como sus redes de relacionamiento.
A partir de estos resultados, se identificaron desafíos como la calidad de la leche, la dependencia de intermediarios y la débil asociatividad. Frente a esto, la estrategia se enfoca en mejorar prácticas de ordeño, promover esquemas organizativos y facilitar el acceso a mercados más justos. (Lea en CONtexto Ganadero: La ganadería sostenible llega a los pequeños productores de Guachucal, Nariño)
Actualmente, el programa avanza en su segunda fase con la incorporación de nuevos productores, proyectando alcanzar 200 ganaderos vinculados y una producción cercana a los 10.000 litros diarios dentro del modelo fortalecido. El objetivo es lograr ingresos sostenibles y mayor autonomía comercial.
Proyección sostenible
Más allá de los resultados inmediatos, la apuesta es de largo plazo. El modelo contempla una transformación territorial hasta 2030, con metas que incluyen el aumento de productividad, la adopción de buenas prácticas y la mejora en las condiciones de vida de las familias rurales.
Uno de los aspectos más relevantes es la visión de generar valor agregado en la producción láctea. Tangua, por sus condiciones de alta montaña, pastos volcánicos y agua mineralizada, tiene el potencial de ofrecer productos diferenciados. Esto permitiría pasar de la venta de leche cruda a mercados especializados, capturando mayor valor en origen.
El proceso también incluye la participación activa de los productores, quienes son llamados a asumir un rol protagónico en la construcción de soluciones. A través de una mesa técnica con entidades como Agrosavia, la Universidad de Nariño y autoridades locales, se busca consolidar un ecosistema colaborativo que garantice resultados sostenibles.
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