CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
Inseguridad Cesar

Foto: cesar.gov.co

Curumaní (422 casos), El Copey (387), Valledupar (275), Chiriguaná (263) y El Paso (252) concentran la mayor incidencia. A nivel veredal, la situación es aún más reveladora.

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Realidad vs reportes: el campo del Cesar en riesgo creciente

por: Melanny Orozco- 31 de Diciembre 1969

Un levantamiento en predios rurales revela una realidad distinta a la reportada por las autoridades: cientos de casos no llegan a denunciarse, mientras productores asumen pérdidas crecientes. La falta de visibilidad de estos hechos amenaza la sostenibilidad de la ganadería regional.

Un levantamiento en predios rurales revela una realidad distinta a la reportada por las autoridades: cientos de casos no llegan a denunciarse, mientras productores asumen pérdidas crecientes. La falta de visibilidad de estos hechos amenaza la sostenibilidad de la ganadería regional.


En el Cesar, durante el ciclo de vacunación contra fiebre aftosa y brucelosis bovina de 2025, una encuesta aplicada por Fedegán-FNG a más de 19.000 personas y 16.539 predios en 25 municipios evidenció una reducción en delitos como la extorsión, el hurto y el abigeato, pero también dejó al descubierto el incremento del carneo y, sobre todo, una brecha profunda entre lo que ocurre en el campo y lo que registran las cifras oficiales. (Lea en CONtexto ganadero: Robos, estafas y carneo: la amenaza que no da tregua a los ganaderos colombianos)

El ejercicio, liderado en materia de seguridad por el general (r) Fernando Murillo, pone en cuestión la lectura institucional sobre el orden público rural.

Los datos levantados en territorio reportan 1.070 casos de abigeato y 1.035 eventos de extorsión, cifras que contrastan de forma contundente con los registros oficiales. El sistema SIEDCO reporta apenas 140 casos de abigeato y 345 de extorsión en el mismo periodo. La diferencia no es menor: evidencia un subregistro sistemático que distorsiona la percepción del riesgo.

El delito más recurrente en predios ganaderos sigue siendo el abigeato, pero la afectación real en campo es sustancialmente mayor a la denunciada”, advirtió el análisis. En la práctica, muchos productores optan por no acudir a las autoridades, ya sea por temor, falta de confianza o la percepción de que no habrá resultados.


Mapa y datos de criminalidad


La información recogida permite identificar con precisión los focos críticos. Curumaní (422 casos), El Copey (387), Valledupar (275), Chiriguaná (263) y El Paso (252) concentran la mayor incidencia. A nivel veredal, la situación es aún más reveladora.

En Patillal, zona rural de Valledupar, se registraron 78 casos de abigeato. En Potrerillo, jurisdicción de El Paso, confluyen 43 casos de carneo, 49 de extorsión y múltiples hurtos. En Similoa, en Chiriguaná, se mezclan abigeato, carneo, extorsión y hurto en una misma dinámica delictiva.

Este nivel de microfocalización no aparece en los reportes oficiales, que suelen consolidar cifras a nivel departamental, diluyendo la gravedad de zonas específicas.

A diferencia de otros indicadores que muestran disminución, el carneo registra un aumento con 295 casos. Este fenómeno, ligado al sacrificio clandestino, tiene un impacto directo en la economía del productor, al afectar no solo el inventario ganadero sino también la cadena de comercialización.

La información institucional advirtió que estas prácticas ilegales generan rentas superiores a 250 millones de pesos mensuales, asociadas a economías ilícitas que operan en los mismos territorios donde se concentra la actividad ganadera.


Presión constante


El informe también da cuenta de 729 casos de hurto y 32 secuestros en zonas rurales, cifras que no encuentran un reflejo equivalente en los reportes públicos. A esto se suman 18 eventos de invasión de tierras, configurando un entorno de presión constante sobre la propiedad y la actividad productiva.

Para el general (r) Fernando Murillo, estos resultados muestran que, aunque algunos delitos presentan reducciones, la situación de seguridad sigue siendo crítica en amplias zonas del Cesar, especialmente por la persistencia de estructuras ilegales y economías criminales que afectan directamente al ganadero.


Brecha estadística


El contraste entre la información de territorio y las cifras oficiales no solo revela un problema estadístico, sino una desconexión estructural. Lo que no se denuncia no entra en los sistemas, y lo que no se registra no se convierte en prioridad de política pública.

Mientras tanto, en las fincas, la realidad es otra: pérdidas económicas, amenazas constantes y una sensación de desprotección que se normaliza. La ganadería, uno de los pilares productivos del Cesar, enfrenta así un riesgo que no siempre es visible en los informes, pero que se siente todos los días en el campo. (Lea en CONtexto ganadero: 10 ataques y 128 reses robadas en una semana: el alarmante balance de la seguridad ganadera)