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Según la ONU, Colombia sigue entre los países más violentos del mundo

Melanny Orozco 01 de Mayo 2026
Colombia ocupa el noveno lugar, con una tasa de 24,9 homicidios por cada 100.000 habitantesFoto: Caracol RadioMás de101.200 personas se han visto afectadas por el conflicto solo entre enero y febrero de 2026.

El país se ubicó en el noveno lugar global con una tasa cercana a 25 homicidios por cada 100.000 habitantes, pero la verdadera alarma está en la intensificación del conflicto armado en zonas productivas, donde miles de familias rurales enfrentan desplazamientos, restricciones y pérdidas económicas que amenazan la estabilidad del sector agropecuario.


Colombia continúa figurando entre las naciones con mayores niveles de homicidios del mundo, según datos recientes de la ONU y Our World in Data. Y es que entre 2024 y 2025, el país se ubicó en el noveno lugar global con una tasa cercana a 25 homicidios por cada 100.000 habitantes.

Sin embargo, más allá de la cifra, lo que preocupa a organismos internacionales y al sector productivo es el deterioro de la seguridad en los territorios rurales, donde el conflicto armado se intensifica, afecta la producción ganadera y compromete la sostenibilidad económica de amplias regiones.

En apariencia, la variación es mínima: la tasa pasó de 25,3 a 25,8. Pero esa estabilidad estadística esconde un fenómeno más complejo. Mientras el indicador se mantiene, los enfrentamientos entre grupos armados ilegales se expanden y se vuelven más frecuentes en zonas estratégicas para economías ilícitas, muchas de ellas en corredores ganaderos. (Lea en CONtexto ganadero: Inseguridad afecta a 22.000 camioneros al día: violencia en carreteras lastima la economía rural)

Esa es la paradoja que hoy enfrenta Colombia con cifras que parecen estables, pero un territorio cada vez más presionado por la violencia y todavía no se conoce el comportamiento estadístico de este año 2026 que no llega a su mitad. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios advirtió que el accionar de grupos armados no estatales se ha intensificado generando impactos directos sobre la población civil y las actividades productivas.

Prueba de lo anterior, es que más de101.200 personas se han visto afectadas por el conflicto solo entre enero y febrero de 2026, con eventos de violencia casi cada dos días en distintas regiones del país. Para el sector ganadero, esto se traduce en pérdida de mano de obra, abandono de tierras y restricciones de movilidad.


Foco del conflicto


Pero
detrás del leve aumento en la tasa nacional hay un dato importante: en términos absolutos, el país registró 385 homicidios más entre 2024 y 2025. Este crecimiento, aunque moderado en proporción, refleja una incapacidad estructural para reducir la violencia letal.

El indicador de homicidios intencionales, que incluye asesinatos selectivos, sicariato y ataques dirigidos, sigue siendo uno de los más altos del mundo. Su medición, basada en registros policiales y certificados de defunción, permite evidenciar tendencias sostenidas más allá de coyunturas específicas.

Además, la concentración territorial de los homicidios coincide con zonas de disputa entre grupos armados. Esto sugiere que la violencia no solo persiste, sino que se reorganiza en función del control de economías ilegales.

El asesinato de figuras públicas, como el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay en 2025, refuerza la percepción de escalamiento y demuestra que la violencia ya no se limita exclusivamente a zonas periféricas.


Medición mundial


El ranking internacional confirmó que la inseguridad en Colombia no obedece a una percepción. A nivel global, países como Jamaica, Ecuador y Haití superan las tasas colombianas, pero el país sigue dentro del grupo crítico.

En América Latina, el fenómeno es regional, pero con particularidades locales. Colombia comparte cifras con México, mientras otros países como Brasil o Guatemala también aparecen en el listado. Sin embargo, el caso colombiano se distingue por la persistencia de actores armados y disputas territoriales.

En Norte de Santander, por ejemplo, la ruptura de acuerdos entre grupos ilegales ha dejado más de 117 muertos y decenas de miles de desplazados en unos meses. Este tipo de confrontaciones no solo incrementa la violencia, sino que reconfigura el control de territorios clave para la producción agropecuaria. (Lea en CONtexto ganadero: Terror y estrategia: lo que buscan los recientes atentados en Colombia)


Foco del conflicto


Los datos humanitarios muestran una radiografía más profunda, pues departamentos como Chocó, Cauca, Antioquia, Meta o Putumayo concentran enfrentamientos en zonas rurales donde la ganadería es una de las principales actividades económicas.

Según el informe, más de 6.300 personas fueron desplazadas masivamente y 14.500 permanecieron confinadas en sus territorios en los primeros meses de 2026. Lo anterior implica fincas abandonadas, interrupción en cadenas de suministro y reducción en la productividad.

Además, cerca de 70.300 personas enfrentaron restricciones a la movilidad, lo que limita el transporte de ganado, insumos y alimentos. En regiones ganaderas, estas restricciones pueden traducirse en pérdidas directas y encarecimiento de costos

La expansión de artefactos explosivos improvisados y minas antipersona agrava el panorama. El aumento del 75% en estos eventos pone en riesgo vidas humanas, inutiliza tierras productivas y eleva el riesgo para trabajadores rurales.

Finalmente, la evidencia muestra que no se trata de un repunte coyuntural, sino de una tendencia sostenida con impactos humanitarios y económicos crecientes.


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