El propietario del terreno confirmó que, tras una reunión con autoridades y comunidad, se logró destrabar la ocupación ilegal registrada el 5 de abril en zona rural de La Esperanza. La gestión de la oficina jurídica de Fedegán permitió activar la presencia de Policía, Gaula, Sijín y autoridades locales para atender la situación.
Luego de varios momentos de tensión e incertidumbre, el caso de invasión en un predio ganadero en la vereda El Tropezón, en La Esperanza (Norte de Santander), tuvo un giro positivo.
El propietario del terreno confirmó que la situación ya fue atendida gracias a la intervención de autoridades, proceso que, según destacó, fue posible por la gestión y acompañamiento de Fedegán, gremio cúpula de la ganadería en Colombia.
“Quería dar un parte de tranquilidad, muchas gracias de verdad. Yo sé que si no hubiera sido por la presión que ustedes han ejercido y por estar tan pendientes de todos los temas, no se hubiera logrado”, expresó el propietario, quien agradeció directamente a Fedegán por su gestión.
El caso, que se presentó el pasado 5 de abril en la vereda El Tropezón, involucraba la ocupación ilegal de una finca con más de dos décadas de tradición productiva. Inicialmente, el administrador del predio, Mario Contreras, había denunciado la presencia de cerca de 40 personas que ingresaron al terreno, realizaron quemas, tumbaron árboles y comenzaron a dividir la propiedad.
El terreno, adquirido en 2002 y administrado por Contreras desde hace más de 12 años, ha sido, según su relato, una explotación ganadera formal, sin antecedentes judiciales ni conflictos legales. “Es un predio totalmente sano”, insistió.
La propiedad, perteneciente a su madre, ha mantenido una tradición productiva de más de 20 años. Sin embargo, esa estabilidad se rompió cuando un grupo de aproximadamente 40 personas ingresó de forma violenta, realizó quemas, tumbó árboles, desplazó el ganado y comenzó a dividir el terreno como si se tratara de un proceso de urbanización informal.
A pesar de estar cercado y en plena actividad productiva, los ocupantes argumentan que el terreno es de uso público. (Lea en CONtexto ganadero: Dos invasiones en menos de un mes: el drama sin fin que vive un ganadero en Magdalena)
Sin embargo, en las últimas horas, el propietario del predio confirmó que se logró un acercamiento con la comunidad y la intervención de las autoridades, lo que permitió desescalar la situación.
Amenaza y miedo
Contreras denunció que desde el año pasado ha recibido llamadas intimidatorias y extorsivas, situación que ya fue puesta en conocimiento del Gaula y la Fiscalía.
Además, el productor advirtió sobre la presencia de grupos al margen de la ley en su predio en ocasiones anteriores. “No descarto que esto tenga relación con lo que está pasando ahora”, aseguró.
El temor también alcanza a los trabajadores del predio, quienes, pese a presenciar los hechos, evitan documentarlos por miedo a represalias.
La gravedad del caso aumenta porque el predio está atravesado por infraestructura de transporte de hidrocarburos.
Según el denunciante, por la zona pasan tuberías que movilizan crudo, gasolina y otros derivados. Informes extraoficiales advierten incluso sobre posibles intenciones de atentar contra esta infraestructura.
Acompañamiento gremial
En medio de la incertidumbre, el gremio ganadero ha asumido un rol activo. Fedegán-FNG ha estado al tanto de la situación desde el primer momento, brindando acompañamiento a Contreras a través de sus equipos territoriales.
Junto con los Frentes Solidarios de Seguridad y Paz, el gremio ha orientado al productor sobre las rutas legales disponibles para enfrentar la ocupación ilegal, así como las acciones necesarias para agilizar un eventual proceso de desalojo.
Este respaldo, aunque no sustituye la acción de las autoridades, se ha convertido en un soporte clave para el ganadero, quien enfrenta no solo la pérdida de control sobre su predio, sino también un entorno de riesgo personal.
Gracias a la acción efectiva de la Oficina Jurídica de Fedegán, en la tarde se realizó una reunión con presencia del personero municipal, la Policía, el Gaula, la Sijín y unidades de los Grupos Operativos Especiales de Seguridad (GOES), lo que permitió avanzar en una solución.
“Este lunes 6 de abril tuvimos reunión a las tres y media de la tarde, hubo un acercamiento con la comunidad. Vino acompañamiento del Goes, de la Sijín, del Gaula… se pusieron la 10”, relató Contreras.
El productor también señaló que el hecho de tener denuncias previas por extorsión influyó en la rápida reacción de las autoridades, que reforzaron su presencia en el lugar. (Lea en CONtexto ganadero: Cuando la finca se vuelve trinchera: invasiones, política y vacío de autoridad)
Este desenlace contrasta con el panorama inicial, en el que el productor advertía dificultades para lograr una respuesta institucional efectiva. Según había informado en las primeras horas de la invasión, la Policía asegura que no puede intervenir sin una orden del alcalde, mientras que desde la administración municipal no ha habido acciones concretas ni comunicación directa.
En ese contexto, la intervención de la Oficina Jurídica de Fedegán resultó clave para gestionar la activación de las autoridades competentes.
“De verdad que sin ustedes no hubiera sido posible… no tengo palabras para agradecerle”, agregó el propietario, en un mensaje dirigido a uno de los abogados de la Oficina Jurídica del gremio cúpula de la ganadería.
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