Fedegán-FNG avanza en el primer ciclo de vacunación de 2026 mientras enfrenta restricciones de movilidad, dificultades operativas y animales afectados por la temporada seca en varias regiones del país. El panorama aumenta la presión sobre la protección sanitaria del hato bovino y sobre la capacidad de Colombia para conservar su estatus exportador.
En medio de la coyuntura electoral, las restricciones por orden público y una fuerte temporada seca en varias zonas de la Costa Caribe, Colombia avanza en el primer ciclo de vacunación contra fiebre aftosa y brucelosis bovina de 2026 que inició el pasado 4 de mayo y finalizará el 23 de junio próximo.
La operación, liderada por Fedegán-Fondo Nacional del Ganado, busca proteger cerca de 29,7 millones de bovinos y bufalinos distribuidos en más de 608.000 predios ganaderos del país.
Aunque el balance preliminar muestra avances importantes, el ciclo sanitario enfrenta un escenario complejo que va más allá de la logística tradicional de vacunación.
La combinación entre violencia rural, limitaciones de movilidad, estrés climático y deterioro de la condición corporal de los animales pone a prueba la capacidad operativa del sistema sanitario ganadero colombiano.
La preocupación no solo recae sobre las coberturas de vacunación. También existe presión por mantener el estatus sanitario internacional que le permite al país sostener mercados y avanzar en exportaciones de carne y ganado en pie, especialmente en un momento en el que las economías ganaderas regionales enfrentan fuertes dificultades productivas.
Eliana Gallo, subdirectora de Sanidad y Salud Animal de Fedegán-FNG, explicó a CONtexto que el país completa tres semanas de ejecución del ciclo con una cobertura de 38,5 % en predios y de 34,3 % en animales vacunados contra aftosa.
Según indicó, ya han sido atendidos más de 234.000 predios y vacunados más de 10 millones de animales. (Lea en CONtexto ganadero: ¡Ganaderos a vacunar! Del 4 de mayo al 23 de junio será primer ciclo de vacunación de 2026 contra fiebre aftosa en Colombia)
Uno de los mayores desafíos para la operación sanitaria sigue siendo el orden público en algunas regiones.
Zonas del Catatumbo, nordeste antioqueño, Caquetá y Nariño presentan dificultades para el ingreso de vacunadores debido a restricciones de movilidad y presencia de grupos armados ilegales.
Gallo explicó que en algunos municipios se limita la circulación durante ciertas horas del día, mientras que en otros ha sido difícil conseguir personal dispuesto a trabajar en campo por razones de seguridad.
Sin embargo, aseguró que Fedegán ha mantenido la operación, incluso, en escenarios complejos.
“Siempre la política de nosotros es primero la vida de las personas”, afirmó la funcionaria, quien destacó que, pese a las dificultades, el ciclo ha logrado mantenerse activo en prácticamente todo el territorio nacional.
La coyuntura electoral también representa retos logísticos adicionales. El desarrollo simultáneo de actividades políticas y operativos de seguridad obliga a reorganizar rutas, tiempos y desplazamientos en zonas rurales donde históricamente existen dificultades de acceso.
Animales debilitados
A las complicaciones de seguridad, se suma el impacto de la temporada seca en departamentos como Sucre, Magdalena y Bolívar.
En varias regiones, productores han reportado deterioro de la condición corporal de los animales debido a la escasez de agua y forraje.
Según explicó Gallo, los animales con baja condición corporal o enfermedades no deben vacunarse porque no generan una respuesta inmunológica adecuada frente al biológico.
“No vacunamos animales enfermos ni en muy mala condición corporal”, señaló.
Municipios como Pivijay, San Zenón y Santa Ana, en Magdalena, ya registran reportes asociados al fuerte verano.
La situación preocupa porque esos predios quedan temporalmente sin protección sanitaria y son considerados de riesgo por las autoridades sanitarias.
La subdirectora de Fedegán-FNG insistió en que muchos de estos escenarios podrían mitigarse con mayor preparación frente al Fenómeno de El Niño. Entre las recomendaciones entregadas a los productores se encuentran descargar las fincas antes de la crisis climática, proteger fuentes de agua y asegurar reservas de alimento.
Presión exportadora
Más allá de la coyuntura operativa, el ciclo sanitario mantiene un componente estratégico para la economía ganadera del país. Colombia conserva zonas libres de fiebre aftosa con vacunación, un requisito clave para sostener relaciones comerciales internacionales.
Gallo advirtió que uno de los principales riesgos sanitarios sigue siendo la frontera con Venezuela, país que actualmente no cuenta con reconocimiento sanitario internacional libre de aftosa.
Por esa razón, insistió en la necesidad de mantener coberturas altas y campañas permanentes.} (Lea en CONtexto ganadero: Este lunes 4 de mayo comienza el primer ciclo de vacunación contra aftosa de 2026 en Colombia)
Finalmente, ya no se trata únicamente de aplicar biológicos en campo, sino de sostener una operación estratégica en medio de violencia rural, crisis climática y presión productiva sobre miles de ganaderos.
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