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Verano, extorsión y bajos precios golpean a la ganadería del Cesar

Melanny Orozco 30 de Mayo 2026
defaultAunque durante los primeros meses del año se registraron lluvias atípicas, estas no fueron suficientes para recuperar la disponibilidad de agua y forraje en muchas zonas productivas.

Productores del departamento advierten que la actividad pecuaria atraviesa una de sus coyunturas más complejas. A la escasez de lluvias se suman problemas de orden público, mayores costos operativos y la ausencia de medidas de respaldo específicas para enfrentar una situación que amenaza la sostenibilidad de miles de fincas.


En el Cesar, uno de los departamentos con mayor tradición bovina del país, los ganaderos enfrentan simultáneamente varios desafíos que están poniendo a prueba la viabilidad económica de sus explotaciones.

Altas temperaturas, déficit de lluvias, inseguridad rural, bajos precios al productor y crecientes costos de producción hacen parte de un escenario que preocupa al sector y que podría agravarse durante los próximos meses.

La situación fue expuesta en CONtexto por Óscar Daza Laverde, miembro de la Junta Directiva de Fedegán en el Cesar, quien aseguró que los productores atraviesan una coyuntura marcada por múltiples factores que afectan, tanto la productividad como la rentabilidad de la actividad.

Lo que hoy comparten numerosos ganaderos del departamento es que la problemática actual no puede explicarse únicamente por el comportamiento del clima. A las dificultades derivadas del verano se suman decisiones regulatorias, problemas de inseguridad y la falta de apoyos específicos para una actividad que continúa siendo uno de los motores económicos del Cesar.

Mientras los productores buscan estrategias para sostener sus hatos y conservar las praderas, la incertidumbre crece frente a lo que pueda ocurrir durante los próximos meses. (Lea en CONtexto ganadero: Ganaderos en Sucre, al borde del colapso: temperaturas de 47°C arrasan con pastos y fuentes de agua)

El comportamiento climático es uno de los factores que más preocupa al gremio. Según Daza Laverde, gran parte del centro y norte del Cesar atraviesa condiciones secas luego de un 2025 caracterizado por escasas precipitaciones y un verano prolongado.

Aunque durante los primeros meses del año se registraron lluvias atípicas, estas no fueron suficientes para recuperar la disponibilidad de agua y forraje en muchas zonas productivas.

Las consecuencias ya comienzan a sentirse en las fincas, pues menos pasturas significan menores ganancias de peso en los animales, reducción en la producción de leche y mayores inversiones en suplementación alimenticia.

Ante este panorama, las recomendaciones se concentran en disminuir la carga animal, producir reservas forrajeras mediante heno y silo, y fortalecer los programas de suplementación mineral para proteger la condición corporal del ganado.


Falta de respaldo


A juicio de los productores, el desafío climático exige respuestas institucionales más contundentes.

Daza Laverde sostuvo que, mientras otros sectores agropecuarios han sido incluidos en programas de apoyo, la ganadería no ha recibido medidas específicas para enfrentar las condiciones actuales.

El dirigente gremial considera que los productores requieren herramientas que faciliten la adquisición de alimentos suplementarios y permitan amortiguar los efectos económicos de la sequía.

Según explicó, el verano ya se siente con fuerza en el departamento y las perspectivas para los próximos meses generan preocupación. (Lea en CONtexto ganadero: La historia del productor que desafió al monocultivo en Sucre y regeneró su ganadería)


Falta de respaldo


A las dificultades climáticas se suma un problema que los ganaderos consideran cada vez más grave: la inseguridad. Abigeato, carneo, extorsión e invasiones de predios aparecen de manera recurrente en los reportes que reciben los gremios y las autoridades locales.

Daza Laverde reconoció los esfuerzos realizados por la Fuerza Pública y las administraciones regionales, pero considera que los resultados aún no son suficientes para contener una problemática que afecta a productores pequeños, medianos y grandes.

La situación ya no se limita a zonas específicas, pues, según el dirigente, fenómenos como las invasiones de tierras y los delitos contra la propiedad rural se han extendido a diferentes municipios del departamento, generando incertidumbre y afectando las decisiones de inversión.


Costos al alza y pagos a la baja


La rentabilidad también enfrenta presiones por el comportamiento del mercado. Los productores deben asumir mayores costos en alimentación, insumos y manejo sanitario, mientras los ingresos no siempre compensan esos incrementos.

En el caso de la lechería, Daza Laverde advirtió que muchos productores consideran insuficiente el precio que reciben por cada litro comercializado frente a los costos reales de producción.

Los pequeños y medianos ganaderos son quienes enfrentan mayores dificultades, debido a que cuentan con menos capacidad financiera para absorber pérdidas o afrontar periodos prolongados de baja rentabilidad.


Futuro incierto


Los productores observan con preocupación algunas decisiones de política pública y el rumbo de las acciones gubernamentales relacionadas con el sector agropecuario.

Daza Laverde expresó que existe una sensación de incertidumbre frente a temas que impactan directamente al campo colombiano y sostiene que los ganaderos necesitan reglas claras, seguridad jurídica y políticas que promuevan la producción.

“Lo que le estamos pidiendo al Gobierno es que mire con mayor atención la situación que vive la ganadería. Necesitamos apoyos para la alimentación de los animales, herramientas que nos permitan enfrentar el verano y medidas que ayuden a sostener la producción. El futuro de la actividad no depende únicamente de que lleguen las lluvias en los próximos meses, sino también de la capacidad institucional para responder a una crisis que se está construyendo desde varios frentes al mismo tiempo”, concluyó Daza Laverde.


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