Un fenómeno geológico en zona rural de San Juan de Urabá arrasó con cultivos, afectó al menos 60 bovinos y obligó a evacuar familias. Autoridades descartan erupción volcánica tradicional. La emergencia dejó además al municipio sin agua potable y con vías bloqueadas, agravando el impacto en el sector rural.
La emergencia registrada en zona rural de San Juan de Urabá, Antioquia, encendió las alarmas en todo el país. Una columna de fuego que emergía del subsuelo y emisiones constantes de gases hicieron pensar, en un primer momento, en una erupción volcánica. Sin embargo, el análisis preliminar de las autoridades descartó esa hipótesis.
Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), se trataría de un proceso de diapirismo, un fenómeno geológico en el que materiales como lodo, arcillas y gases presurizados ascienden a la superficie debido a la presión interna del terreno. (Lea en CONtexto ganadero: Más de 21 mil bovinos podrían estar en riesgo por el volcán Puracé: testimonio exclusivo de un ganadero)
Impacto en el campo
Más allá del origen técnico del evento, el golpe más fuerte lo ha recibido el sector rural. El municipio reportó que aproximadamente 25 hectáreas de cultivos de plátano quedaron consumidas por las llamas. La situación también dejó una grave afectación ganadera en predios cercanos.
Desde la administración municipal informaron que la emergencia dejó cerca de 25 hectáreas de cultivos de plátano consumidas por el fuego, además de la fracturación y el bloqueo de la vía que comunica a los corregimientos de Sanjuancito y Siete Vueltas con sus veredas y la cabecera municipal.
También se reportaron aproximadamente 16 animales muertos, 60 con quemaduras y daños estructurales en la tubería de conducción del acueducto, situación que mantiene al municipio sin servicio de agua potable. Cinco familias fueron evacuadas de manera preventiva y no se registraron muertes ni lesiones graves en humanos.
El balance es delicado. Las pérdidas en el hato impactan de forma directa la economía local, pues cada animal representa años de inversión y trabajo para los productores, quienes ahora enfrentan un escenario incierto tras la emergencia.
Sin agua y con vías bloqueadas
La emergencia también dejó daños en la infraestructura. La tubería de conducción del acueducto sufrió afectaciones estructurales, lo que dejó al municipio sin servicio de agua potable. A esto se suma la fracturación y el bloqueo de la vía que comunica a los corregimientos de Sanjuancito y Siete Vueltas con la cabecera municipal, complicando la movilidad y la atención de la emergencia.
Aunque no se registraron víctimas humanas ni lesionados de gravedad, cinco familias tuvieron que ser evacuadas de manera preventiva. Las autoridades continúan evaluando el terreno y monitoreando el comportamiento del fenómeno para evitar nuevos riesgos. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Cómo afectan las cenizas y los gases de un volcán a la ganadería?)
Mientras tanto, los ganaderos de la zona enfrentan un panorama incierto. Entre animales muertos, reses quemadas y cultivos destruidos, el campo vuelve a cargar con el peso de una emergencia natural que deja profundas pérdidas económicas y sociales en Urabá.



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