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Foto: www.gogtn.org - Asoganorte - vanguardia.com - American Phytopathological Society.

reportaje

Estas son las enfermedades de los pastos que existen en Colombia

por: - 31 de Diciembre 1969


Los forrajes también son susceptibles a ciertas afecciones que provocan daño celular y marchitan la planta. Mientras que las especies de clima frío son más susceptibles a estos padecimientos, las de clima cálido son más resistentes pero están expuestas a plagas.   Varios factores pueden influir en la aparición de enfermedades de los pastos, como el cambio de condiciones climáticas, las condiciones del terreno o incluso un manejo inadecuado por parte del productor.   En general, las plantas se ven afectadas por una disminución en la calidad nutritiva, que incidirá en una mala nutrición de los forrajes. CONtexto ganadero hace un recuento con las enfermedades de pastos más frecuentes en Colombia.   Los pastos de trópico alto   El ingeniero agrónomo Pedro Alexander Bernal explicó que las 3 afecciones más comunes son la roya, la mancha parda y la mancha plateada. La primera se destaca por ser la más recurrente tanto en los pisos térmicos altos como en los bajos.   “La roya es muy general en casi todas las gramíneas. También está helminthosporium o mancha púrpura y la mancha parda. Las 3 son las enfermedades de mayor importancia”, sostuvo el experto.   Los agentes causales son los hongos Puccinia graminis para la roya de los pastos, Helminthosporium sacchari para mancha púrpura y Cercospora o Rhizoctonia para mancha parda. (Lea: Mancha parda, enfermedad de los pastos que puede afectar su predio)   Estos se presentan cuando ocurren cambios de temperatura, sobre todo cuando comienza la temporada de lluvias, época en la que incrementa la humedad relativa. Este exceso y los altos niveles de acidez en las hojas favorecen la proliferación de parásitos que infectan la planta.   Las praderas de avanzada madurez fisiológica, que sobrepasan cierto número de días luego de ser sembradas, son más susceptibles de contraer estas enfermedades. Se presentan en diversas variedades de gramíneas como el kikuyo, el raigrás o la alfalfa.   “Generalmente, da en pasturas viejas, en las que han perdido su calidad nutricional y empiezan su etapa de madurez fisiológica. Una pradera de 50 o 60 días ya empieza a demostrar esta madurez avanzada”, reveló Bernal.   La mancha parda produce daño a nivel celular, en la vacuola, generando pérdida de materia seca y por consiguiente, deteriorando la calidad nutricional del pasto. Aparece como una quemazón en parches circulares que miden milímetros o incluso centímetros.   De otro lado, la roya del pasto hace parte del mismo género que la que afecta el café y tiene una sintomatología similar. Se trata de pústulas de color marrón que invaden la hoja y la desecan rápidamente hasta llegar a matar a su hospedero (la planta).   Finalmente, la mancha púrpura se presenta en avenas y algunos tipos de raigrás. Produce lesiones irregulares de color pardo claro con aspecto de quemadura, reduciendo la capacidad fotosintética de la planta. (Lea: Con el invierno llegan las lluvias, pero también parásitos e insectos)   El consumo de los pastos infectados no genera ningún problema en los bovinos. En cambio, los contenidos de nutrientes disminuyen notablemente, por lo cual el forraje pierde su función y no genera ningún aporte.   “En todos los casos baja el valor nutricional de la pradera. Si uno ensila o tiene corte de avena o raigrás afectados por roya, la calidad se va al piso. Si el raigrás tiene una proteína del 16 %, con la afectación puede descender al 7 %”, indicó Bernal.   Para evitar este tipo de enfermedades, se recomienda organizar los tiempos de pastoreo para que el ganado lo consuma en su punto óptimo de cosecha. También se pueden hacer aplicaciones preventivas con magnesio o azufre, procurando una buena nutrición de la planta con fertilización adecuada.   Finalmente, se debe evitar la siembra de altas densidades, porque si se produce un microclima en el cultivo y no se vigila, la humedad relativa se dispara y genera un ambiente propicio para las enfermedades. (Lea: Criterios para elegir la especie adecuada de pasto)   Los pastos de trópico bajo   Sergio Luis Mejía Kerguelen, investigador PhD en el área de pasturas y forrajes de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, Corpoica, señaló que los pastos de trópico bajo son menos propensos a contraer enfermedades, aunque también son vulnerables a los hongos del clima frío.   “En general, los materiales de trópico bajo son más resistentes a las enfermedades, pero también hay algunos que pueden infectarse por Rhizoctonia como la Brachiaria brizantha marandú y el Mulato II. La roya es igual de problemática”, precisó.   De acuerdo con Mejía, en el trópico bajo la aparición de los hongos está asociada a un drenaje deficiente en el suelo. Por eso, recomendó a los productores que evalúen el desagüe de sus terrenos y eviten el estancamiento del agua.   “Son problemas aislados que se presentan por exceso de humedad en ciertos meses, como octubre. Coincide con épocas muy lluviosas y con mal drenaje, condiciones en las cuales pueden presentarse”, afirmó. (Lea: Claves para tener una siembra exitosa de pastos)   Por otra parte, las plagas como el mión de los pastos constituyen el problema más complejo y penoso que enfrentan los ganaderos de la región Atlántica cuando comienza la temporada de lluvias.   “El pasto colosuana y la Brachiaria decumbens son altamente susceptibles al mión y los seca totalmente. Es una problemática muy grave que ocurre en nuestra zona”, expresó el ingeniero agrónomo.   Las recomendaciones para luchar contra el mión, que también pueden aplicarse a las enfermedades por hongos, son la rotación de potreros con períodos de descanso no mayores a 24 días y el pastoreo dirigido.   Este último se conoce comúnmente como sobrepastoreo. No obstante, Mejía quiso hacer la aclaración en que no se debía emplear ese término, pues no se trata de llenar un potrero con animales sino enfocarlos en la pradera que presenta los primeros síntomas para tratar de contrarrestar el problema.   Finalmente, tanto Mejía como Bernal aconsejan sembrar varias especies de forrajes e implementar sistemas silvopastoriles, SSP, que previenen la incidencia de hongos y plagas y contribuyen mejor al desarrollo de las praderas.