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Foto: Cortesía

Hoy, más que pensar en expansión, Vergara proyecta su retiro de manera gradual, confiando en que su familia continuará el camino.

reportaje

Gustavo Vergara: El secreto mejor guardado para no fracasar en ganadería

por: Melanny Orozco- 31 de Diciembre 1969

Desde el Caribe colombiano, un productor con formación técnica y raíces familiares ha construido un modelo basado en disciplina, genética y visión de largo plazo. Su experiencia advierte sobre los riesgos de la improvisación y la urgencia de relevo generacional en el campo.

Desde el Caribe colombiano, un productor con formación técnica y raíces familiares ha construido un modelo basado en disciplina, genética y visión de largo plazo. Su experiencia advierte sobre los riesgos de la improvisación y la urgencia de relevo generacional en el campo.


A sus 70 años, y tras más de tres décadas en la actividad pecuaria, Gustavo Vergara se ha consolidado como una voz autorizada en la ganadería colombiana. Médico veterinario y zootecnista de la Universidad de Córdoba, inició su camino en 1980 impulsado por una tradición familiar que, más que herencia, se convirtió en propósito de vida. (Lea en CONtexto ganadero: Reconocimiento a héroes de la patria en el Congreso ganadero)

Desde entonces, su trayectoria ha estado marcada por la disciplina, la adaptación técnica y la convicción inquebrantable que la ganadería no es solo un negocio, es una forma de vivir.

“Yo inicié en la ganadería en el año 1980, siguiendo lo que venía de nuestros padres. Recién graduado montamos programas de inseminación artificial en las fincas, y desde ahí no hemos parado”, recordó Vergara, al reconstruir los primeros pasos de una carrera que evolucionó junto con el desarrollo tecnológico del sector.

Si algo ha aprendido en el camino, aseguró, es que el éxito en la ganadería no depende de seguir tendencias pasajeras. Por el contrario, advirtió que uno de los errores más comunes en el sector es cambiar constantemente de rumbo productivo.

“Uno a veces se dedica a una raza y de pronto sale una moda y cambia, y luego vuelve y cambia otra vez. Eso no le da constancia ni seriedad, y mucho menos identidad”, explicó. Para Vergara, la clave está en la especialización y en construir una reputación sostenida en el tiempo.

Esa filosofía lo llevó a consolidar, desde 1990, un proyecto ganadero familiar con el objetivo de producir animales resistentes, productivos y adaptados a las condiciones del trópico.

Hoy, ese trabajo se traduce en reconocimiento de mercado. “Cuando un ejemplar nuestro sale a venta, la gente lo busca por la trayectoria, por la genética y por la transparencia con la que trabajamos”, afirmó.


Tecnificación con criterio


Lejos de rechazar la innovación, Vergara ha incorporado herramientas tecnológicas, pero siempre bajo una lógica estratégica. En su predio llamado Indiana, ubicada en Tolú Viejo, trabaja con ganado brahman gris, sistemas de rotación de potreros y biotecnologías como la transferencia de embriones.

En sus palabras, “tenemos un sistema organizado, con rotación total de potreros y uso de embriones. Producimos ese ternero que la gente quiere: fuerte, funcional y adaptado al medio”.

Sin embargo, insistió en que la tecnología debe ser un medio y no un fin. La verdadera sostenibilidad, dijo, está en mantener coherencia productiva y calidad constante.


Negocio y paciencia


Desde su perspectiva, el mercado ganadero tiene una lógica distinta a otros sectores económicos. No se trata de ganancias inmediatas, sino de estabilidad a largo plazo.

“La ganadería es un negocio constante. No es de un momento a otro, pero sí garantiza el bienestar de la familia y de los trabajadores. Estamos produciendo alimento, y eso siempre va a tener demanda”, sostuvo.

Esa visión económica, basada en la continuidad y no en la especulación, refuerza su llamado a planificar cada decisión dentro del sistema productivo.

Uno de los temas que más le preocupa es el relevo generacional. Aunque reconoció que hay desinterés de muchos jóvenes por el campo, también cree que la solución pasa por acercarlos de manera práctica a la actividad. (Lea en CONtexto ganadero: Hoy se necesitan más jóvenes en el campo)

Según Vergara, “estamos haciendo días de campo, eventos con jóvenes, mostrándoles cómo funciona esto. Es preocupante que no miren al sector, pero cuando le cogen el gusto, se quedan”

Para Vergara, el futuro del campo dependerá de esa conexión entre experiencia y nuevas generaciones, donde el conocimiento no se pierda, sino que evolucione.

La familia de Gustavo Vergara ha sido su mayor apoyo. Por eso, confía en que su legado y amor por la ganadería continue. Imagen: Cortesía.


Resiliencia


A lo largo de su vida, no todo ha sido crecimiento técnico o reconocimiento comercial. También ha enfrentado los impactos de la violencia rural, una realidad que ha marcado a miles de productores en Colombia.

“Hemos sufrido todos los embates, pero uno se queda quieto, analiza y sigue. Nunca he pensado dejar la ganadería, porque es mi pasión, es mi forma de vida”, afirmó con firmeza.

Hoy, más que pensar en expansión, Vergara proyecta su retiro de manera gradual, confiando en que su familia continuará el camino. Hijos y nietos ya hacen parte del proceso, garantizando la continuidad de un modelo construido durante décadas

“Hacer ganadería no es de un día. Es de mucho tiempo, de orientación y de constancia. Y eso lo estamos logrando como familia”, concluyó.