Sonia Bazanta Vides, como era conocida artísticamente, falleció el pasado 17 de mayo a los 85 años en México, donde residía desde hace un tiempo. La cantante dedicó más de seis décadas a preservar y proyectar los ritmos tradicionales del Caribe llevando la cumbia, el bullerengue y el porro a los escenarios más importantes del planeta.
Colombia perdió una de sus voces más poderosas y universales. Totó La Momposina falleció a los 85 años, dejando un legado que transformó para siempre la manera en que el mundo entendió la cumbia, el bullerengue, el porro y los sonidos ancestrales del Caribe colombiano.
Sus hijos Marco Vinicio, Angélica María y Eurídice Salomé Oyaga Bazanta anunciaron la noticia de su fallecimiento el pasado 17 de mayo a través de un comunicado.
" Con profundo dolor, nosotros sus hijos, anunciamos el fallecimiento de nuestra madre Sonia Bazanta Vides, más conocida como Totó la Momposina, rodeada de su familia en Celaya, México, el domingo 17 de mayo. Causa, infarto al miocardio", revelaron.
Vida marcada por la música
Nacida el 1.º de agosto de 1940 en Talaigua Nuevo, en el departamento de Bolívar, Totó construyó una carrera marcada por la defensa y difusión de las raíces musicales de Colombia. Creció en una familia musical y defensora de las tradiciones, heredando saberes de cantadores, tamboreros y bailarines de generaciones anteriores.
Su padre, Daniel Bazanta, era percusionista y su madre, Libia Vides de Bazanta (fallecida en 2018), era cantante y bailarina**. En 1964, junto a sus padres y hermanos, conformó su primer grupo musical**.
Después de estudiar en el conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia y de realizar varias giras internacionales, grabó su primera producción en Francia en 1983 y se dedicó a recorrer Europa, estudiando en la Universidad de La Sorbona de París, así como en instituciones de Santiago de Cuba y La Habana.
Uno de los hitos más recordados de su trayectoria sucedió en 1982, cuando acompañó a la delegación de Gabriel García Márquez en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Literatura en Estocolmo, pues el escritor había expresado en una entrevista su deseo de recibir el galardón en medio de cumbias y vallenatos. Años después, Totó recordó ese momento con palabras que no dejaban lugar a dudas sobre lo que significó para ella.
“Antes de saber que iba a acompañarle, ya había soñado con ese momento muchas veces. Los sueños son premoniciones, otra cosa es que la gente se tome en serio este asunto. En mi sueño levitaba en un palacio bailando con un vestido blanco mientras cantaba y bailaba. Ese vestido fue el que me puse para acompañar a Gabriel García Márquez a recoger el premio. Canté Soledad, una cumbia que llevaba cantando años. Siento que debía estar ahí”, relató al medio de comunicación español El Ibérico en una entrevista en abril de 2017.
Haber estado en Estocolmo la puso en la mira de Peter Gabriel, con quien once años después grabaría La Candela Viva, el álbum que puso el bullerengue en los oídos del mundo entero.
El álbum fue grabado con el sello Real World y apareció en 1993, tras ser invitada por el festival Womad, la fundación de Peter Gabriel.
La obra se convirtió en un referente de la música latinoamericana y abrió las puertas de los grandes festivales internacionales a los ritmos del Caribe colombiano.
Reconocimientos y legado
Los reconocimientos a su carrera fueron numerosos. En 2002 fue nominada al Premio Grammy Latino en la categoría de Mejor Álbum Tropical Tradicional por Gaitas y Tambores.
En 2006 recibió en Sevilla el premio Womex, el más importante galardón del World Music; en 2011 el Ministerio de Cultura de Colombia le otorgó el Premio Nacional Vida y Obra; en 2013 recibió el Grammy Latino de Excelencia Musical, y en 2017 fue reconocida por la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia con el título de Doctora Honoris Causa en Educación.
Totó La Momposina enfrentó durante sus últimos años complicaciones que la alejaron de los escenarios desde 2022. Ante su muerte, el Ministerio de las Culturas escribió:
“Hoy despedimos a la eterna Totó. A la eterna maestra que recorrió el mundo entero a ritmo de cumbias, porros, mapalés y bullerengues nacidos en el corazón de nuestra tierra. A la eterna momposina que habló de la música tradicional del Caribe, la potenció y la enriqueció durante décadas para escribir un capítulo entero de la historia cultural de nuestro país”.
El equipo de trabajo de la artista adelantaba los trámites para velarla en el salón Elíptico del Congreso de la República, para que fanáticos, amigos y familiares puedan darle el último adiós en su país natal.
/)
/)