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Aspectos antes, durante y después de la siembra de un cultivo

Foto: eos.com

Una vez que el suelo está listo, comienza la segunda etapa crítica que es la siembra

agricultura

¿Qué hacer antes, durante y después de la siembra? La diferencia entre el éxito y el fracaso está en estos detalles

por: Melanny Orozco- 31 de Diciembre 1969

Muchos agricultores aún dependen de métodos tradicionales para preparar el terreno, sin medir su efecto en suelos frágiles. La mecanización vertical y la calibración precisa de la sembradora son prácticas poco comunes pero decisivas, capaces de marcar la diferencia entre una buena cosecha y una pérdida económica.

Muchos agricultores aún dependen de métodos tradicionales para preparar el terreno, sin medir su efecto en suelos frágiles. La mecanización vertical y la calibración precisa de la sembradora son prácticas poco comunes pero decisivas, capaces de marcar la diferencia entre una buena cosecha y una pérdida económica.


En las regiones agrícolas con suelos desérticos o de baja materia orgánica, sembrar sin una estrategia técnica clara puede convertirse en una apuesta riesgosa.

Darwin Durán Narváez, ingeniero agrónomo, ha identificado prácticas clave que determinan el éxito o fracaso de una cosecha, especialmente cuando las condiciones naturales no juegan a favor.

La preparación adecuada del terreno no es simplemente una etapa previa a la siembra, sino que es la base sobre la cual se construye todo el ciclo productivo. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Cómo sembrar semillas de manera adecuada? Conozca los secretos)

Durán Narváez advirtió que muchos agricultores aún recurren a técnicas convencionales que afectan la estructura del suelo, especialmente en zonas con características desérticas o baja capacidad de retención de nutrientes.

Preparar el suelo de la mejor manera posible no es una recomendación, es una necesidad. La semilla necesita una cama adecuada para germinar y establecerse correctamente”, indicó.

Para ello, el experto recomendó una mecanización vertical, utilizando cinceles vibratorios en lugar de los tradicionales discos, que tienden a remover en exceso el terreno.

Una de las mayores amenazas para una siembra exitosa es el daño estructural del suelo. Este problema, muchas veces invisible al ojo, genera compactación, pérdida de materia orgánica y menor capacidad de absorción de agua.

De acuerdo con Durán Narváez, “estamos mal acostumbrados al disco, pero en estos terrenos, esa práctica solo empeora las condiciones naturales del suelo”.

La preparación vertical no solo protege el suelo, sino que mejora su porosidad y permite que las raíces se desarrollen sin restricciones. En zonas de alta fragilidad como las que él atiende, esta práctica puede marcar la diferencia entre un cultivo que prospera y uno que fracasa antes de emerger.

Según el experto, hay que respetar la profundidad adecuada para la siembra, ya que una semilla muy superficial puede deshidratarse y una demasiado profunda puede no germinar. Foto: fecoagro.com.ar


Durante la siembra


Una vez que el suelo está listo, comienza la segunda etapa crítica que es la siembra. Durán Narváez insistió en la importancia de contar con sembradoras bien calibradas.

Cada material genético tiene una densidad de siembra recomendada, y desviarse de esa cifra puede significar pérdidas tanto por competencia entre plantas como por baja cobertura.

“El stand de semillas que ponemos en el suelo define la población final. Si fallamos ahí, no hay vuelta atrás”, aseguró Durán Narváez. (Lea en CONtexto ganadero: Los conceptos que se consideran en la siembra de praderas)

A esto se suma la necesidad de respetar la profundidad adecuada para la siembra, ya que una semilla muy superficial puede deshidratarse y una demasiado profunda puede no germinar.


Después de sembrar


En esta última fase, uno de los errores más frecuentes es no considerar la nivelación del terreno, lo que puede generar encharcamientos o zonas secas dentro del mismo lote.

Es por esto que el profesional advirtió que “si se puede, nivelar el suelo con anticipación es una práctica ideal. Hay que evitar zonas que se encharquen o queden completamente secas”.

Además del control hídrico, es importante monitorear la emergencia del cultivo en los primeros días. Detectar a tiempo fallas en la germinación puede permitir ajustes o decisiones que mitiguen pérdidas futuras.