Carlos Alfonso Luque

Juntos por un nuevo comienzo

Por Carlos Alfonso Luque - 16 de Junio 2026


El éxito de la ganadería colombiana no puede medirse únicamente en indicadores productivos, exportaciones o crecimiento económico. Existe una pregunta que debemos hacernos constantemente: mientras avanzamos como sector, ¿estamos contribuyendo también a transformar la realidad de quienes más necesitan oportunidades?

Estoy convencido de que sí. Y pocas veces esto ha sido tan evidente como en lo que acabamos de vivir en Córdoba.

Las inundaciones que afectaron al departamento dejaron a cientos de familias rurales sin bienes, sin ingresos y sin medios de subsistencia. Frente a esa realidad, desde Fundagán decidimos ir más allá de la atención inmediata de la emergencia y acompañar a las comunidades en su proceso de recuperación.

Desde el primer momento, el sector ganadero estuvo presente. A través de la campaña “Unidos por Córdoba”, promovida por Fundagán, se movilizó la solidaridad de productores y organizaciones del departamento para entregar más de 12 toneladas de ayudas humanitarias a las familias afectadas.

Pero cuando la emergencia deja de ocupar los titulares, comienza el verdadero desafío: la reconstrucción y la reactivación. Recuperar viviendas es importante, pero recuperar la capacidad productiva es lo que permite a las familias volver a generar ingresos, sostener sus hogares y reconstruir sus proyectos de vida.

Esa convicción dio origen a una segunda etapa de acompañamiento, pensada no solo para atender la emergencia, sino para sembrar oportunidades duraderas en el territorio.

Bajo ese propósito nació la idea de llevar nuestro exitoso programa de “Una Vaca por la Paz”, adaptándolo a un evento regional: una vaca solidaria realizada en el marco de la Feria Nacional de la Ganadería en Montería, como estrategia de reactivación económica y social para las familias rurales afectadas por la temporada de lluvias.

La convocatoria reunió a autoridades locales, gremios, ganaderos, empresarios, organizaciones e instituciones dispuestas a algo más que aportar: a construir oportunidades para las familias rurales afectadas.

¡La respuesta superó todas nuestras expectativas!

Gracias a la solidaridad de los cordobeses, logramos reunir 731 novillas preñadas destinadas a familias rurales damnificadas. Este resultado tiene un valor especial porque nació desde el propio departamento: fue Córdoba ayudando a Córdoba, con autoridades locales, productores, empresarios y familias ganaderas tendiendo la mano a quienes más lo necesitaban.

Detrás de cada novilla hay una decisión profundamente generosa. En muchos casos, de productores que también enfrentaron dificultades por la temporada de lluvias, pero que aun así decidieron ayudar a otros a reconstruir sus proyectos de vida.

Una novilla preñada no es solo un animal. Es patrimonio, alimento e ingresos. Sobre todo, una oportunidad para volver a empezar.

A este esfuerzo se sumó la donación de material genético por parte de empresas y productores comprometidos con el desarrollo ganadero del departamento, lo que permitirá mejorar progresivamente la calidad de los hatos y fortalecer la competitividad de la ganadería familiar.

Este resultado fue posible gracias a la articulación entre la Gobernación de Córdoba, encabezada por el gobernador Erasmo Zuleta; la Alcaldía de Montería, a cargo de Hugo Kerguelén; Bursagán, gremios locales, empresas privadas y ganaderos del departamento.

También a los bufalistas y caballistas de esta región, quienes desde su naturaleza generosa, se juntaron para que la razón de esta importante iniciativa también encontrara una respuesta que nos permitiera afianzar nuestro mensaje de solidaridad para este territorio.

A todos ellos, un reconocimiento sincero por demostrar que la solidaridad sigue siendo una de las mayores fortalezas de este territorio.

Lo ocurrido en Montería confirma algo esencial: la ganadería no solo produce alimentos, también reconstruye vidas. Es una herramienta de desarrollo social que permite generar bienestar y devolver esperanza donde parecía haberse perdido.

Las 731 vacas y búfalas preñadas, representan mucho más que una cifra. Son cientos de oportunidades reales para que familias rurales reconstruyan su patrimonio y vuelvan a empezar a partir de la actividad ganadera.

Córdoba le ha cumplido a Córdoba y los ganaderos le han cumplido a las familias rurales demostrándole al país que la solidaridad sigue siendo una de sus mayores fortalezas. Porque cuando el campo enfrenta la adversidad, todos responden; y cuando una familia rural necesita una oportunidad para volver a empezar, siempre hay manos dispuestas a ayudar.

Hoy celebramos la capacidad de un territorio de unirse para transformar vidas y reconstruir oportunidades.

Juntos por un nuevo comienzo.

Unidos somos Córdoba.


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