La experiencia de esta finca en los Llanos Orientales confirma que la producción de leche, bajo esquemas sostenibles y regenerativos, puede convertirse en una actividad con grandes utilidades por hectárea, siempre que exista manejo técnico, bienestar animal y un equipo humano capacitado.
La lechería sigue siendo una de las actividades más exigentes dentro del sector ganadero, pero también una de las más rentables cuando se hace bien. Así lo afirmó Carlos Eduardo Riveros Romero, gerente de Ganadería J25, al explicar por qué este sistema productivo puede superar ampliamente a la ganadería de carne en términos económicos por unidad de área.
“La lechería es la única actividad ganadera que puede llegar a generar más utilidades por hectárea, solo que requiere muchísimo trabajo”, señaló Riveros. (Lea en CONtexto ganadero: Así es la lechería en Meta que produce 21 litros por vaca con cama caliente en trópico bajo)
Sostenibilidad como eje
Los resultados de esta ganadería hablan por sí solos. Ganadería J25 se ha consolidado como un modelo de lechería sostenible especializada en trópico bajo, con un sistema productivo basado en pasturas y fertirriego. Riveros explicó que la empresa ha ido más allá, “lo que nos caracteriza es la sostenibilidad, y más que eso, ya estamos como grupo empresarial mirando hacia la regeneración”.
El manejo de los animales se centra en el bienestar y en la producción a pasto, lo que permite conservar la biodiversidad propia de los Llanos Orientales. “Buscamos diferenciarnos a través de un manejo de pasturas en pradera y un enfoque integral en bienestar animal, garantizando sombra, agua y el respeto de las cinco libertades, para así producir leche a pasto y trabajar con sistemas orgánicos propios del trópico bajo”.
Esta filosofía ha llevado a la empresa a evitar el confinamiento, priorizando el bienestar animal y el cuidado ambiental.
El directivo resaltó que mantener a los animales en potrero permite conservar los corredores de fauna, algo que se pierde con cultivos extensivos. Esta estrategia se complementa con el uso de malla en lugar de pivote para el riego, lo que facilita la conservación ecológica y la eficiencia productiva.
Productividad y rentabilidad
En términos productivos, Ganadería J25 ha logrado resultados destacados. El promedio de la finca es de 18,4 litros por vaca, con animales que en su pico de lactancia alcanzan producciones cercanas a los 40 litros diarios bajo un sistema a pasto y suplementación controlada.
“Con nuestro manejo a pasto y suplementación, las vacas llegan a unos máximos de 10 kilos de alimento balanceado por cada una, para no llegar a temas de acidosis, y así logramos producir en un sistema a pradera”, reveló. (Lea en CONtexto ganadero: Así es la ganadería ecuatoriana que busca replicar el sistema lechero de Colombia)
Sin embargo, Riveros fue claro en señalar que la mayor barrera de la lechería no es técnica, sino humana. “La gente que ha desistido de la ganadería de leche es porque realmente conseguir mano de obra es muy complejo, capacitar, estar pendiente, es una producción que exige más trabajo”. Aun así, aseguró que el esfuerzo vale la pena: “Si se hace el trabajo y se capacita al personal, se obtienen mejores resultados, casi que 25 veces más que la ganadería de carne”.
Con una producción de 98 litros por hectárea por día, costos claramente identificados y un enfoque empresarial que integra eficiencia productiva y sostenibilidad, Ganadería J25 demuestra que la lechería a pasto no solo es viable en el trópico bajo, sino que puede convertirse en uno de los negocios ganaderos más rentables del país cuando se gestiona con visión de largo plazo.



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