CONtexto Ganadero - Una lectura rural de la realidad colombiana
Relación con EE.UU. redefine el futuro económico de Colombia - AmCham

Foto: amchamcolombia.co

El impacto económico de la relación con EE.UU. es difícil de exagerar, pues casi el 30% de las exportaciones colombianas van a ese país.

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¿Jugar o mirar desde la banca? Lo que Colombia se juega con EE.UU. en 2026

por: Melanny Orozco- 31 de Diciembre 1969

La relación bilateral atraviesa una reconfiguración sin precedentes según Amcham Colombia. No hay reinicio automático ni espacio para la improvisación: decisiones estratégicas y resultados concretos definirán el bienestar económico del país. Más de cinco millones de empleos y el futuro de sectores clave, como el agroindustrial y ganadero, están en juego.

La relación bilateral atraviesa una reconfiguración sin precedentes según Amcham Colombia. No hay reinicio automático ni espacio para la improvisación: decisiones estratégicas y resultados concretos definirán el bienestar económico del país. Más de cinco millones de empleos y el futuro de sectores clave, como el agroindustrial y ganadero, están en juego.


El 2026 no se parece a ningún otro año en la historia reciente de la relación entre Colombia y Estados Unidos. En medio de un escenario global volátil, sin consenso ni reglas claras, la dinámica bilateral se juega como un partido sin árbitro, donde lo que cuenta no es el discurso, sino los resultados.

Colombia tiene tres opciones: jugar a ganar con estrategia, resistir esperando lo mejor o quedarse fuera mientras otros definen las reglas. (Lea en CONtexto ganadero: Llegó lo que muchos temían: desde el 1.º de enero la leche en polvo de EE. UU. entra sin límites)

Para la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia), la relación con Estados Unidos no es un vínculo simbólico, sino un pilar estructural del desarrollo económico nacional. María Claudia Lacouture, su presidenta ejecutiva, aseguró que “Estados Unidos es el ancla comercial de Colombia”.

El impacto económico de la relación con EE. UU. es difícil de exagerar, pues casi el 30 % de las exportaciones colombianas van a ese país, y el 66 % de ellas corresponden a productos no minero-energéticos, con un crecimiento del 14 %.

Al mismo tiempo, el 23 % de las importaciones provienen de Estados Unidos, y en su mayoría son bienes que no se producen en el país, pero que alimentan al sector productivo, incluyendo la agroindustria.

La inversión tampoco es marginal, ya que el 37 % de la inversión extranjera directa proviene de EE.UU., y más de 650 empresas estadounidenses operan en el país. Además, el 53 % de las remesas que sostienen el consumo de millones de hogares colombianos tienen origen en ese mercado. El turismo también se ve beneficiado, pues uno de cada cuatro visitantes llega desde Estados Unidos.

Este flujo bilateral sostiene más de cinco millones de empleos directos e indirectos en Colombia. Si esta relación se fricciona o se encarece, el impacto será directo en los bolsillos, las empresas y sectores estratégicos como la ganadería, que depende tanto de insumos importados como de canales de exportación predecibles.


Nuevas reglas


AmCham Colombia planteó que el partido ya empezó y el margen de maniobra es cada vez más estrecho. No habrá un reinicio con el nuevo gobierno. En cambio, la relación entra en una reconfiguración gradual, dividida en cuatro fases: blindaje, transición, arranque y consolidación.

En ese contexto, cinco temas marcarán la dinámica bilateral: seguridad (crimen organizado y narcotráfico), migración, Venezuela, China e infraestructura crítica, y el acceso real a comercio e inversión. Para cada uno, EE.UU. exige resultados verificables, cooperación judicial, transparencia y trazabilidad.

La narrativa cambia, ya que la migración ya no se discute desde lo humanitario, sino como una palanca de seguridad compartida. La infraestructura crítica se revisa con lupa, y la inversión ahora depende de la confianza, la estabilidad jurídica y la previsibilidad operativa.


Hemisferio focalizado


El entorno regional favorece a países que sepan jugar bien. En ese sentido, el hemisferio occidental gana protagonismo ante un mundo en fragmentación. Se abren oportunidades en nearshoring (relocalización de operaciones a un país cercano), sobre todo en sectores como el agroindustrial, farmacéutico, textil y autopartes.

Colombia puede aprovechar inversiones estratégicas en infraestructura financiable, puertos, corredores logísticos, conectividad digital y ciberseguridad, siempre y cuando garantice reglas claras y resultados.

En este tablero, la ganadería nacional tiene mucho que ganar o perder con acceso a mercados, tecnología, inversión extranjera y exportaciones que dependen de una relación bilateral sana y estratégica. No hay tiempo para discursos, es hora de blindar los puntos de encuentro con métricas claras, mantener canales abiertos y pasar del diálogo a acuerdos concretos.

AmCham Colombia reiteró que “2026 se juega sin manual, pero no sin estrategia”. La relación con EE.UU. puede seguir siendo un ancla para el crecimiento económico, pero solo si Colombia actúa con visión, coordinación y seguimiento. Lo que está en juego no es solo un año difícil, es la arquitectura de la relación para el próximo cuatrienio.

Y para el sector ganadero, este partido también es propio porque cuando se habla de comercio, inversión o infraestructura crítica, se está hablando directamente de las condiciones de producción y competitividad del campo colombiano. (Lea en CONtexto ganadero: Trump abre la puerta para más carne brasileña en EE. UU.: ¿oportunidad para Colombia?)