El crecimiento de las compras externas de lácteos, lideradas por Estados Unidos, está transformando la dinámica de la cadena lechera nacional. Aunque el país registra mayores volúmenes de producción, la rentabilidad de los productores ganaderos se deteriora y aumenta la preocupación por la pérdida de participación en el mercado doméstico.
Las importaciones de leche y productos lácteos continúan acelerándose en Colombia durante 2026.
Entre enero y abril ingresaron 37.871 toneladas de leche y derivados, cifra que supera ampliamente el comportamiento observado en el mismo periodo del año anterior y que mantiene la tendencia de crecimiento registrada en los últimos años.
La leche en presentación en polvo descremada y entera concentran cerca del 68% del valor total importado, mientras que estas dos categoría sumadas a los lactosueros concentran el 84% del volumen que llega del exterior. (Lea en CONtexto ganadero: Alarma por giro en comercio ganadero: Colombia arrancó 2026 exportando menos carne y comprando más lácteos)
Detrás de este fenómeno se esconde una paradoja que preocupa al sector ganadero: mientras el país compra más leche por fuera de sus fronteras, los productores nacionales incrementan su oferta para compensar la caída de sus ingresos.
El resultado es un círculo que presiona aún más los precios pagados al productor.
La leche en polvo se ha convertido en el principal vehículo de ingreso de lácteos al país. Según explicó a CONtexto, Óscar Cubillos Pedraza, jefe de la Oficina de Planeación y Asuntos Económicos de Fedegán-FNG, las condiciones internacionales favorecen este comportamiento.
“La leche en polvo es un commodity que tiene una facilidad logística enorme frente a las líquidas y varios derivados que requieren, en muchos casos, refrigeración, transporte especializado y mayores costos de manejo”, señaló.
A ello se suma una tasa de cambio más baja y precios internacionales relativamente estables.
Y es que, de las 37.871 toneladas importadas a abril de 2026, 16.701 correspondieron a leche en polvo descremada y 10.748 a leche en polvo entera.
Cubillos amplió que desde 2016 la industria comenzó a privilegiar la leche en polvo descremada frente a la entera debido a su menor costo y a la posibilidad de obtener la grasa requerida por la normatividad comercial, mediante compras en el mercado interno.
“Importando leche descremada la industria puede abastecerse de otros componentes dentro del país y eso termina generando presión sobre el precio que recibe el ganadero”, indicó.
Más producción, menos rentabilidad
El impacto económico se refleja directamente en las fincas. Aunque Colombia produjo cerca de 8.400 millones de litros de leche durante 2025, los ingresos de muchos productores se han visto afectados por la disminución de los precios.
“Cuando el precio baja, el productor intenta recuperar sus ingresos produciendo más litros. Eso genera una situación casi antieconómica porque termina aumentando la oferta y ejerciendo una presión adicional sobre los precios”, explicó Cubillos.
Dependencia creciente
Las cifras muestran cómo las compras externas han ganado participación dentro del mercado nacional. Antes de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, las importaciones equivalían aproximadamente al 4,6% del acopio nacional, mientras que actualmente, esa participación supera el 16%, según los cálculos expuestos por Fedegán (Lea en CONtexto ganadero: Lo sorprendente del sector lácteo y lo preocupante para 2026)
Paralelamente, Estados Unidos se consolidó como el principal proveedor de lácteos para Colombia, con una participación cercana al 53% del valor importado durante el primer cuatrimestre de 2026.
A este panorama se suma el papel de la Unión Europea que también ha venido incrementando su presencia en el mercado colombiano, especialmente en productos como leche en polvo y quesos.
La progresiva desgravación arancelaria pactada en el acuerdo comercial con este bloque ha facilitado el ingreso de estos productos, ampliando la competencia para la producción nacional.
“El acuerdo con Estados Unidos ya no tiene arancel para este tipo de productos y eso aumenta la dinámica importadora. Además, la Unión Europea avanza hacia una apertura total para la leche en polvo en 2028”, advirtió el dirigente gremial.
Desafío para el campo
Desde la perspectiva gremial, la discusión trasciende el comercio exterior y se conecta con asuntos de seguridad rural y competitividad.
Cubillos sostuvo que el sector requiere mejores vías terciarias, condiciones de orden público, seguridad jurídica, infraestructura productiva y políticas que reduzcan los costos de producción.
“La seguridad sigue siendo el primer bien público que necesita cualquier productor para hacer empresa. A eso se suman temas de infraestructura, diplomacia comercial y apertura de mercados”, afirmó.
Fedegán considera que una política nacional lechera, acompañada de programas de consumo institucional y herramientas de estabilización de precios, podría ayudar a equilibrar la competencia y fortalecer la producción nacional.
Mientras tanto, el sector enfrenta un escenario complejo: más leche producida en Colombia, más entrando del exterior y un margen cada vez más estrecho para quienes sostienen la actividad desde las regiones rurales.
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