Percepciones y expectativas de los ganaderos frente al gobierno

Por: 
CONtexto ganadero
24 de Agosto 2022
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José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de Fedegán
El tema del uso de la tierra es de rentabilidad y de condiciones de producción. Hay que volver la agricultura suficientemente rentable como para que la gente cambie de actividad, señala Lafaurie. Foto: Fedegán- FNG

José Félix Lafaurie explica las percepciones y expectativas de los ganaderos sobre las políticas anunciadas por el gobierno para el sector, el tema de la propiedad, los impuestos a la tierra, la compra de tierras por parte del gobierno y devela si en realidad la ganadería le quita tierra a la agricultura.

 

Con base en una serie de conceptos y conocimientos sobre el sector rural como del propio sector ganadero el dirigente gremial explica al periódico La Nación y en sus columnas editoriales, algunos aspectos sobre los anuncios que ha hecho el gobierno en materia de política pública para el sector rural.

 

Para el líder gremial de los ganaderos es claro que no se puede reaccionar sobre la base de una ideas que tiene el gobierno del sector en tanto no se conozcan las decisiones que podría tomar, máxime que el gobierno aún no ha enfrentado las realidades del sector rural.

 

Respecto a la propiedad privada señala que es un derecho que tienen tanto banqueros como comerciantes, así como todos los sectores, los ciudadanos, y, desde luego los ganaderos, y como tal, la propiedad privada en Colombia es sagrada.

 

Señala sobre los impuestos a la tierra que estos son de carácter municipal y, en consecuencia, el Gobierno Nacional no podrá beneficiarse de estos si lo que quiere hacer es reforma agraria, como tampoco de imponer impuestos diferenciales.

 

Finalmente es enfático en señalar sobre si la tierra le quita tierra a la agricultura, que el tema es de rentabilidad y condiciones de la producción.

 

Advierte que los productores se mueven hacia actividades que sean más rentables y que tengan oportunidades. Considera que hay que darles condiciones de rentabilidad a los cultivos de ciclo corto y largo plazo, con medidas como por ejemplo los precios de sustentación, para que estas actividades sean rentables y los productores se sientan atraídos en retomar estas actividades, advirtiendo que la sola propiedad de la tierra no es suficiente, pues se requiere de créditos, estímulos y herramientas que las vuelvan productivas, tal como lo demuestra la experiencia que vivió Colombia al respecto a finales de los 60 y comienzos de los 70.

 

 

¿Qué expectativas tiene el gremio ganadero frente al nuevo Gobierno? ¿Cómo espera que les va a ir?

 

Yo creo que el Gobierno tiene una serie de ideas sobre el sector, pero tengo la plena certeza de que cuando se enfrente a las realidades, algunas de esas ideas que tiene van a cambiar. Por eso, no hay que anticiparse. Hay que dejar que las cosas se vayan desarrollando lentamente para solamente actuar cuando el Gobierno, eventualmente, tome decisiones. Y las decisiones en los gobiernos se toman, no dando declaraciones de prensa, sino generando actos administrativos.

 

Cuando se tomen decisiones que puedan afectar los intereses del sector ganadero, tendremos la obligación de decirle al Gobierno: ‘ese camino, es el camino equivocado’.

 

Con el ministerio de Agricultura, por ejemplo, antes de criticarla o generar factores de perturbación o irritantes con el Gobierno, yo creo que hay ayudarle a la ministra a que tome buenas decisiones.

 

 

El tema de la propiedad privada y los anuncios del gobierno

 

Aquí igualmente hay que esperar a conocer cuáles son las medidas que el Gobierno Nacional quiere implantar y, en función de ello, si tenemos un derecho, lo haremos valer.

 

Pero es precisos señalar que la propiedad privada en Colombia es un derecho que tienen tanto banqueros como comerciantes, todos los sectores, los ciudadanos, y, desde luego los ganaderos, y como tal, la propiedad privada en Colombia es sagrada.

 

Ahora, con respecto a la propiedad privada en el sector ganadero, la gente piensa que el ganadero es un rico. No es así. El país no alcanza a tener 2.000 ganaderos de más de 1.000 cabezas. Exactamente, son 1.952. En cambio, ganaderos que tienen en promedio 21 animales son 557.000. La inmensa mayoría de ganaderos son pequeños.

 

 

Impuestos a la tierra

 

Ese es un tema que ha sido muy mal tratado. Los impuestos sobre la tierra son de carácter municipal. En consecuencia, el Gobierno Nacional no podrá beneficiarse de eso si lo que quiere hacer es reforma agraria.

 

Se ha hablado también de impuestos diferenciales a la productividad de la tierra. No se pueden tener impuestos diferenciales sobre la tierra. La tierra es un activo productivo y en ese sentido, no se les puede decir que ‘a los ricos les pongo más que a los pobres’. Me parece que ese no es el país que hemos venido construyendo y yo aspiro a que no sea así.

 

Respecto a que los ganaderos no pagan impuestos, el dirigente gremial, afirmó, en su ultima columna editorial, que eso es una mentira infame si se trata de predios formalizados. Si se trata de predios no formalizados, sin escrituras, que efectivamente no pagan, el responsable es el Estado, por su incapacidad para garantizar el registro notarial y catastral de todos los inmuebles, aunque no sea fácil en la llamada Colombia profunda, donde ejercen soberanía las mafias del narcotráfico, pero en departamentos sin violencia, como Boyacá, por ejemplo, no hay derecho a que, según el IGAC, el rezago catastral sea del 75%. Y si hay morosos, pues a las autoridades municipales les corresponde cobrar el predial por todos los medios legales. (Lea: Tierra y Predial)

 

 

La compra de tierras por parte del gobierno

 

Yo tengo la certeza que hay mucha tierra en Colombia y que la oferta será amplia. A lo largo de 60 años se distribuyeron, en Colombia, más de 1.700.000 hectáreas. De estas tierras que se distribuyeron en reforma agraria, 1.430.000 fueron compradas, 70.000 fueron expropiadas y hubo otras que se extinguieron por razones de carácter judicial.

 

Por consiguiente, la historia de la reforma agraria en Colombia es que la inmensa mayoría de la tierra que se les distribuyó a los pequeños campesinos ha sido consecuencia de la compra que el Estado hizo en su momento para ser distribuida.

 

Yo no creo que haya que modificar esa variable y mucho menos cuando ha sido la propia ministra la que dice que va a comprar tierra. ¡Magnífico! Le ayudamos desde Fedegán.

 

Yo le dije a la ministra: ‘ministra, si usted quiere comprar tierra, con mucho gusto, Fedegán le ayuda e identifica a aquellos ganaderos que están dispuestos a venderle la tierra al Gobierno’. ¿Para qué generar irritantes? ¿Para qué generar desconfianzas?

 

 

¿La ganadería le quita tierra a la agricultura?

 

El tema aquí es de rentabilidad y de condiciones de producción. El problema es volver la agricultura suficientemente rentable como para que la gente cambie de actividad. Si a mí me dicen que voy a ganar dos o tres veces más de lo que gano en ganadería extensiva, me movería a esa actividad.

 

Lo que hay que entender es que cualquier persona que tenga un pedazo de tierra la usa como una variable productiva en donde mayor rentabilidad le cause, o la usa de acuerdo a las condiciones de explotación. Por ejemplo, si un huilense tiene una tierra en una zona de difícil acceso y siembra tomates, pero si no tiene acceso al crédito y se queda sin opciones que le permita ser competitivo, la ganadería es una opción.

 

Yo tengo la seguridad que, si el Gobierno vuelve rentables cultivos semestrales como el maíz o el algodón, con un precio de sustentación, por ejemplo, habrá mucho ganadero que hará cuentas y si la ganadería le renta menos, se pasará a una actividad agrícola.

 

Lo que hay es que volver a revisar las condiciones en que está orientado el desarrollo agropecuario con políticas de Estado de largo plazo porque los presupuestos del Ministerio de Agricultura terminan siendo un botín para usufructo de los políticos.