Por qué perseguir el techo productivo por animal no debe ser el objetivo de los ganaderos

Por: 
CONtexto ganadero
13 de Junio 2022
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Techo productivo por animal en la ganadería
Lo que normalmente se hace es empezar a suministrarle a ese animal más comida de mejor calidad. Foto: ecoavant.com

Perseguir el techo productivo es el objetivo de cada ganadero en el mundo. Sin embargo, durante ese camino se cometen muchos errores que los hace pensar que están consiguiendo el propósito, pero de acuerdo con expertos, se alejan del mismo.

 

Daniel Suarez, experto en ganadería regenerativa, explica en un podcast que siempre se habla de techo productivo de los ganados, razón por la que los productores con frecuencia están en búsqueda de esa vaca que muestre resultados positivos, además de presentar un valor agregado para la rentabilidad de la empresa ganadera. (Lea: Una ganadería productiva, eficiente y rentable es posible)

 

“Imagínate que en tu rancho están todas tus vacas organizadas como una pirámide de la más productiva a la menos productiva, pero el productor no lo sabe y la idea es descubrir cuál es la que está en la punta”, menciona Suarez.

 

Entonces, lo que normalmente se hace es empezar a suministrarle a ese animal más comida de mejor calidad, una vitamina o algo porque no todas responden igual, por eso la idea es buscar cuál es el animal al cual aún no se le ha llegado a la altura.

 

“Esos son los animales que, si se les pone un kilo más de comida y te entrega otro kilo, y esa es la que se quiere buscar. Pero el problema de esto es que todo es aumento es basado en costos e insumos que normalmente vienen de fuera de la finca y que implica una gran labor porque conlleva fletes, costos, almacenamientos, control de plagas para que no se contaminen”, describe Suarez.

 

Cuando por fin se logra tener ese animal con el techo productivo más alto, el productor debe darse cuenta que esto se hace a un alto costo. El problema es que, por ser el animal privilegiado, tiene mayores beneficios al igual que sus crías, que se espera que también tenga un techo alto.

 

Pero de acuerdo al experto, “qué tal si hacemos lo opuesto, en vez de querer destapar cuál es el techo productivo de la vaca del hato, por qué no lo hacemos al revés y buscamos el piso productivo genético de nuestro ganado”.

 

Esto quiere decir que en lugar de buscar al animal que brinde más rentabilidad, hay que buscar a la vaca que da más, pero con menos insumos. El experto menciona que el ganadero debe entender que el negocio se basa en la transformación de sol, aire, agua y minerales que son diferentes de finca a finca en donde no se le pone precio a materia prima que se están produciendo, sino que son las condiciones mundiales, las que determinan el valor. (Lea: Así se manejan las vacas adultas, pero productivas)

 

“La competencia es severa porque todos producen carne y leche y hay países grandes y pequeños, pero son los primeros los que manejan la competencia y los precios, por tanto, no se tiene la capacidad de intervenir afuera, pero sí adentro y por eso debemos enfocarnos en bajar los costos”, detalla Suarez.

 

Esto quiere decir que haciendo un mejoramiento genético persiguiendo techos productivos, no se va a lograr, menciona el experto. La idea es buscar vacas que con menos produzcan mucho más, razón por la que es necesaria hacer genética que, con los recursos y la dinámica de transformación de la finca, esa vaca produzca a muy bajo costo.

 

En palabras de Suarez, “cuando logremos eso, imagínate como va a responder ese ganado cuando se le de un peso de aquel insumo que se le daba a la ‘mejor’ vaca por perseguir su peso genético, y esta va a responder explotando con rentabilidad”.

 

Entonces esos insumos que se están usando para conseguir el techo productivo, ya no son insumos sino palancas, que es una herramienta perfectamente bien ubicada que con un poquito de fuerza ayuda a lograr un objetivo.

 

Solamente si hacemos genética de bajo mantenimiento perfectamente adaptada, esos insumos caros que no tienen freno en el aumento de precio, los vamos a poder usar de manera súper estratégica, bien pensada y dirigida para ser más rentables porque la producción no va necesariamente de la mano de la rentabilidad”, concluye Suarez.