A propósito del precio a la leche cruda pagado al productor…

Por: 
Ricardo Arenas Ovalle, MV. Esp.
02 de Marzo 2021
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Foto: lacteascobreros.com - americaeconomia.com

El día de ayer sucedieron dos cosas que me motivaron a escribir estas líneas. La primera, un video que me envía un colega Médico Veterinario, conocedor como el que más de la producción primaria de leche y de su ejercicio profesional como asesor de muchas explotaciones ganaderas de la sabana de Bogotá y los valles de Ubaté y Chiquinquirá,...

 

...y la segunda, la noticia que la fórmula de liquidación del precio del litro de leche pagado al productor nacional a partir del 1 de marzo, tendrá un incremento de 3,54% para 2021. Y me referiré a las dos pues guardan una relación más que directa.

 

En el video, que tiene su origen en la península Ibérica, pero que si le cambiamos el acento perfectamente podría haberse originado en cualquier lugar de nuestra querida Colombia, y se me antoja que en cualquier país de Latinoamérica, cuestionan la inequidad de precios pagados a los productores agrícolas Vs lo que paga el consumidor final.

 

Siendo capitalista y partidario del comercio internacional, he sostenido por años, sin ser el más versado economista y a riesgo de ser odiado por estos; que el libre comercio funciona para el sector agroalimentario y se autorregula, en los libros de economía, pero NO en la vida real. Las teorías económicas en este sentido se basan en mercados perfectos y la agricultura no lo es, no lo será y no lo puede ser.

 

Y no lo es, simplemente porque los alimentos son fundamentales para la vida, son una necesidad absoluta, se deben comprar por el consumidor, querámoslo o no; y porque los alimentos son perecederos, su vida es corta, los productores de alimentos son en la gran mayoría pequeños y medianos, mientras que los industriales y los comercializadores son medianos y grandes por regla general. Esto hace que las “fuerzas” del mercado, sean tan desiguales que mas que regularse, unas avasallan a las otras.

 

El sector agroalimentario ha sido usado en los tratados de libre comercio como una ficha de negociación y en Colombia ha sido igual. La leche fue el comodín de negociación con la Unión Europea. Eso debe corregirse. La figura de la Salvaguardia solicitada insistentemente los últimos días desde FEDEGAN es sin duda una herramienta valiosa para este fin. En un mundo que diariamente insiste en que lo único constante es el cambio y en que nada está escrito en piedra; ¿porque no pensar en renegociar algunos de los tratados de Libre Comercio que tanto daño han hecho a nuestro sector lácteo y a la agricultura en general?

 

Ese paradigma del libre comercio, ese de que los TLC no tienen reversa debemos cambiarlo. Recordemos, como decía Fuentes, que no hay globalidad que sirva sin localidad que valga. Ahí está la clave. No es tumbar los tratados, es hacerlos bien y corregir los errores del pasado, nada más.

 

En cuanto al precio de leche que se rige en el país por una formula acordada en el seno del Consejo Nacional Lácteo, donde confluyen productores primarios, industriales y la oficialidad del país en cabeza del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo; se confirmó ayer por parte de la Unidad de Seguimiento de Precios USP del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, que al revisar las diferentes variables que afectan este índice de incremento, para 2021 este índice subirá desde el 1 de marzo en 3,54%

 

Hasta ahí, nada excepcional. Un incremento que, según la misma USP, apenas cubre el incremento de costos de la canasta ganadera y que desde mi opinión ni siquiera lo hace para el sector lácteo especializado. Este incremento es similar al incremento del salario mínimo para este año. Es si, ligeramente mayor que la inflación del año inmediatamente anterior que en el país se ubicó en 1,61% y que mas que reflejar un pequeño aumento del costo de vida nacional, muestra es una profunda crisis de consumo en el país por cuenta de la pandemia del COVID-19

 

Luego de varios años donde el incremento de precios al productor fue inferior al incremento de precios al consumidor y a la inflación misma, en 2020 y ahora en 2021, se logra un incremento ligeramente superior. Aun así, hoy el precio de la leche al ganadero no llega escasamente al 50% del valor al consumidor.

 

Los representantes de la industria plantearon que la formula debería revisarse prontamente pues ese incremento, según ellos, era demasiado alto y no se compadecía con la realidad macroeconómica del país. Estoy de acuerdo, debemos revisar la formula pues tiene algunas variables que lo que logran es generar aumentos en los volúmenes de importación y acumulación de inventarios para presionar a la baja el precio interno y no contemplan estímulos para mejoría de la eficiencia industrial ni en la producción ni en la comercialización, que tanta falta nos hace en la cadena. Lo que no comparto es que se proponga hoy si, revisar la formula porque el incremento al precio de leche pagado al ganadero les pareció muy alto pero los años en que ese precio se incrementaba muy poco, ¿ahí si la formula funcionaba? Diría un político ya fallecido y no de mis afectos: “Mamola”

 

Respeto y admiro profundamente la industria láctea, en ella nací y me formé por más de 15 años en mi vida profesional, sé de sus cualidades y su importante valor social y económico para el país y su papel protagónico en el desarrollo rural del país, pero como lo aprendí de mi primer empleador, la industria láctea se debe a los ganaderos y los ganaderos a la industria. Sin uno, el otro pierde el sentido y quizá la vida.

 

Aplaudo por ejemplo que Alpina días atrás, haya hecho públicas sus nuevas políticas que incluyen la compra del 100% de su leche nacional y de hatos con ganadería sostenible ambientalmente, a partir de 2026, aplaudo que Colanta no importe leche desde hace algunos años, y aplaudo que Alquería tenga la firme convicción que dejamos desde los años 90 de cumplir la normatividad y contar un equipo valioso de asistencia técnica para sus ganaderos proveedores. Pero insisto, la fórmula de precios además de ser la última muralla de protección para los cientos de miles de pequeños campesinos productores de leche debe respetarse y no juzgarse según nuestro propio prisma de intereses sino con visión de cadena de valor.

 

Desmontar la formula de precios con el argumento peregrino de que la alta informalidad no se beneficia de esta es buscar la calentura en las cobijas. La informalidad no se ataca nivelando por lo bajo, como el bajo consumo interno de los estratos medios y bajos no se soluciona con bajarle el precio al productor primario, sino con campañas masivas de consumo, compras publicas enfocadas a estratos vulnerables y diseño de estrategias comerciales, de mercadeo y distribución que lleguen a esta población.

 

Confiemos si, que este incremento sea respetado por toda la industria compradora y no se busque como en otros años, hacer el esguince al incremento por vías non-santas.

 

Escalar en todo el país las alianzas productivas y las verdaderas integraciones de Cadena y en la Cadena son la clave. Poner en cintura a comercializadores de insumos de producción y más aún a comercializadores es sin duda la vía correcta.

 

¡Sin campo no hay ciudad! Hay que volcar nuestra mirada, nuestros gobiernos y nuestra inversión social y de infraestructura país AL CAMPO

 

 

Nota bene: Un gracias y un hasta pronto para el Dr. Henrry Torres, quien sabiamente dirigió la USP por muchos años. El fortalecimiento de esta unidad que se ha demorado, proto llegará y será gran parte por su gestión.

 

Ricardo Arenas Ovalle, Médico Veterinario, Especialista en Finanzas y Negocios Internacionales, Especialista en Gerencia de empresas agropecuarias, Consultor agroindustrial. Experto en producción y calidad de leche.