Analistas advierten un escenario más exigente de lo previsto meses atrás. El ajuste responde principalmente a un choque de costos asociado al salario mínimo mensual vigente (SMMV), cuyo efecto generalizado contrasta con el alivio más acotado proveniente de la caída en los precios de los combustibles.
Las expectativas de inflación en Colombia iniciaron 2026 con un marcado ajuste al alza, interrumpiendo la senda de moderación que se había consolidado durante 2024 y buena parte de 2025. La información disponible del Banco de la República, analizada por el Centro de Investigaciones del Banco de Bogotá, muestra un deterioro en la percepción de los agentes económicos frente a la trayectoria futura de los precios.
Datos disponibles indican que la inflación esperada a un año superó el 6 %, ubicándose en niveles que no se registraban desde 2023. A dos años, aunque el incremento es más contenido, las proyecciones también repuntaron y volvieron a acercarse al límite superior del rango meta del banco central, establecido en 3 % con una banda de tolerancia de un punto porcentual. (Lea en CONtexto ganadero: Aumento histórico del salario mínimo sacude los costos ganaderos y pone en riesgo la rentabilidad)
🚨Expectativas de inflación se disparan a inicio de año, alcanzando máximos desde 2023, como consecuencia del sorpresivo e imponente incremento del salario mínimo 🚨 Si bien caída en el precio de la gasolina daría soporte, podría no ser suficiente. pic.twitter.com/V1yYtizJ8n
— Investigaciones BdB 🥇🥈🥈🥉 (@IEBancodeBogota) January 20, 2026
De acuerdo con Investigaciones del Banco de Bogotá, el ajuste responde principalmente al incremento del salario mínimo, cuya magnitud superó las previsiones del mercado. Este aumento impacta de forma directa los costos de producción, especialmente en sectores intensivos en mano de obra como comercio, servicios, transporte y algunos segmentos de la cadena de alimentos, generando presiones que tienden a trasladarse a los precios finales.
Aunque el anuncio de la reducción en el precio de la gasolina a partir de febrero introduce un factor de alivio, los analistas advierten que su efecto podría ser limitado frente a un choque salarial de carácter generalizado. Mientras la reducción en combustibles incide sobre rubros específicos, el salario mínimo tiene un alcance transversal y más persistente sobre la estructura de costos de la economía.
El repunte de las expectativas plantea retos para la política monetaria. Cuando hogares y empresas anticipan inflación más elevada, ajustan precios, contratos y negociaciones salariales, reforzando la inercia inflacionaria y reduciendo el espacio para acelerar los recortes en la tasa de interés. (Lea en CONtexto ganadero: Hacienda aprueba deuda récord de $152 billones y crece la alarma fiscal)
Finalmente, con este contexto en el horizonte, el análisis subraya que la estabilidad de precios no depende únicamente de las decisiones del banco central, sino de la coherencia entre la política salarial y los fundamentos productivos, una relación cuya ruptura suele reflejarse primero en las expectativas y luego en la inflación observada.
/)
/)